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Por qué no debes aguantar las ganas de llorar

Permitirte llorar es una manera de liberar las tensiones acumuladas y el cortisol del cuerpo. La próxima vez deja que esas lágrimas fluyan.
Llorar no es un signo de debilidad. Foto: Archivo
Llorar no es un signo de debilidad. Foto: Archivo

Llorar es una respuesta natural del cuerpo. No es un signo de debilidad, ni mucho menos, por lo que reprimir las lágrimas tiene efectos negativos en la salud física y mental. También es una manera de expresar sentimientos, pues ayuda al cuerpo a liberar hormonas del estrés como el cortisol

El cortisol es una hormona que se activa en situaciones de estrés y, si se acumula en el organismo, colapsa. Las lágrimas sirven como una vía para eliminar este exceso de cortisol, ayudando así a reducir los niveles de estrés. Por eso, contener el llanto lleva a un incremento de la tensión, que desencadena problemas en órganos que están regulados por el sistema nervioso, como el colon y los intestinos.

Al llorar liberas el cortisol.

Las personas que evitan llorar con frecuencia experimentan malestares físicos recurrentes. Uno de los síntomas más comunes es el dolor en la parte baja de la espalda, que puede estar relacionado con la acumulación de tensiones emocionales. Además, la falta de liberación emocional puede contribuir a una sensación constante de cansancio o apatía, ya que el cuerpo está continuamente luchando contra altos niveles de estrés sin un medio efectivo para liberarlo.

Otro efecto de reprimir el llanto es la sensación de tener un nudo en la garganta. Esta sensación incómoda puede llegar a comprimir las vértebras y causar malestar en el cuello. Además, la presión acumulada por no dejar salir las emociones puede trasladarse al pecho, provocando una opresión o incluso dolor en esa zona.

Evita que colapse tu cuerpo, llora.

Las migrañas severas también son una manifestación común en personas que reprimen sus sentimientos. Los episodios de dolor de cabeza pueden ser un reflejo físico de la lucha interna que se lleva al evitar llorar. Además de los efectos físicos, evitar llorar puede tener serias repercusiones en la salud mental. Reprimir las lágrimas puede llevar al desarrollo de crisis de angustia y ataques de pánico.