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Los abuelos no deberían decirle esto a sus nietos, según los expertos

Por más de que parezcan inofensivas, hay ciertas frases que podrían poner en riesgo la confianza familiar y autoestima de los niños
No hay nada comparado con el amor que se sienten los abuelos por sus nietos Foto: Shutterstock
No hay nada comparado con el amor que se sienten los abuelos por sus nietos Foto: Shutterstock

Sin lugar a dudas las relaciones entre los abuelos y los nietos es algo más que especial, y es que el amor que desarrollan los adultos mayores por los más pequeños hace que ese sentimiento sea inigualable, llevándolos a cumplir los caprichos que los padres no le dan a sus hijos en el día a día. Sin embargo, según los expertos, existen frases que los abuelos no deberían decirles a sus nietos.

Según el psicólogo clínico Daniel Glazer, en declaraciones publicadas por el portal dedicado a paternidad y maternidad “Good to Know”, los abuelos son "a quienes recurrimos en busca de sabiduría, amor incondicional y, tal vez, unos pocos de mismos. Pero incluso sus palabras bien intencionadas pueden causar inadvertidamente ondas debajo de esos exteriores cálidos y cariñosos", señala el experto.

Existen frases que podrían quebrar la confianza familiar. Foto: Shutterstock

"Es posible que comentarios aparentemente inofensivos no llamen la atención de otro adulto, pero sí al frágil concepto que tienen de sí mismos los nietos pequeños, por lo que esas afirmaciones pueden llegar a tener un poder inesperado para socavar la confianza familiar y erosionar los cimientos emocionales", asegura el especialista.

Hay frases que podrían lastimar la autoestima de los niños. Foto: Shutterstock

Algunas de esas frases que deberían evitar los abuelos son "no se lo digas a tus padres" o "tu padre y tu madre están equivocados sobre…”. Asimismo, el experto recomienda no decir "eres mi nieto favorito" u "ojalá tu hermano se pareciera más como tú". Además, también se deberían obviar frases que tengan relación con el aspecto físico de los pequeños como “mi conejito gordito" o "¡estás muy grande! ¿Has engordado?", o, finalmente, frases que comprometan la autoestima de los niños como "sólo los bebés todavía juegan con eso", "¿no es ese un juego tonto? o "¡será mejor que le des un abrazo y un beso a la abuela!".