Cuál es la relación entre lo que comemos y la felicidad
La relación entre la alimentación y el bienestar emocional es indiscutible. Arthur C. Brooks, científico social y profesor de profesor en la Harvard Business School, destaca que una dieta ideal no solo debe ser saludable, sino también contribuir a la felicidad.
Comer en compañía, por ejemplo, potencia el bienestar, según investigaciones. Además, estudios revelan que las dietas ricas en proteínas y grasas saludables reducen la ansiedad y la depresión, mientras que un consumo excesivo de carbohidratos puede aumentar el estrés.
La regularidad en las comidas también es fundamental. Mantener un horario estable de alimentación, como desayunar a diario y hacer tres comidas con pequeños bocadillos, está asociado con mayores niveles de buen sentir. Una dieta equilibrada y variada, que incluya frutas y verduras, es esencial para alcanzar un estado de satisfacción en la vida, según Ruut Veenhoven, investigador holandés de la felicidad.
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Por otro lado, el consumo de alcohol y comida rápida tiene un impacto negativo en el bienestar. Estudios recientes indican que el consumo moderado de alcohol no es beneficioso para la salud, y que los alimentos altamente procesados están relacionados con una mayor angustia psicológica, especialmente en jóvenes.
La dieta mediterránea, predominante en España, se presenta como un modelo a seguir. Esta dieta, rica en proteínas, aceite de oliva y baja en carbohidratos, promueve la salud y el bienestar. Además, el carácter social de las comidas en la Madre Patria mejora el bienestar emocional, ya que las comidas se consideran eventos sociales importantes.
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Brooks también señala que las dietas basadas en vegetales son importantes para la salud, pero su impacto en la felicidad es menos investigado. Algunos estudios sugieren que el vegetarianismo aumenta la tranquilidad, aunque reduce el disfrute. Asimismo, el ayuno intermitente parece reducir los síntomas de depresión, aunque no afecta notablemente la ansiedad o el estado de ánimo.
Es así que una alimentación equilibrada, variada y rica en proteínas y grasas saludables, acompañada de un consumo moderado de alcohol y bajos niveles de carbohidratos y azúcares refinados, puede promover la felicidad. Evitar la obesidad sin recurrir a dietas extremas y priorizar las comidas en compañía son factores clave para alcanzar un mayor bienestar emocional.
