Las mejores posturas para hombres poco dotados
El primer paso para disfrutar de la intimidad sin preocupaciones es deshacerse de la idea de que la masculinidad o el desempeño en la cama están condicionados por el tamaño del pene. Un estudio publicado en el British Journal of Urology International establece que el promedio del pene en erección es de 13 cm, lo que demuestra que muchas ideas sobre lo que se considera "normal" o "suficiente" son equivocadas. Así que, en lugar de enfocarse en esas creencias limitantes, lo mejor es explorar las maneras de hacer que las relaciones íntimas sean satisfactorias para ambos.
Un buen punto de partida es comenzar con juegos previos. Aquí, la postura clásica del 69 es una excelente opción. Esta posición aumenta la intimidad entre ambos y permite que el placer sea mutuo. Durante el 69, cada persona tiene la oportunidad de explorar el cuerpo del otro, lo que ayuda a intensificar las sensaciones y crear un ambiente de conexión profunda.
Otro truco útil es elegir posiciones que favorezcan el contacto visual y la cercanía emocional. La postura cara a cara es ideal para esto. En esta, el hombre se sienta en el borde de la cama o una silla, mientras la mujer se coloca a horcajadas sobre él. La ventaja de esta posición es que ambos pueden mirarse constantemente, lo que añade un elemento de intimidad y conexión emocional que a menudo intensifica el placer físico.
Otra postura interesante es la plancha. En esta posición, el hombre adopta una postura similar a la de una plancha, mientras la mujer se acomoda debajo de él. Aunque puede parecer una posición básica, lo que la hace especial es la capacidad de mantener un control total sobre la profundidad y el ritmo de la penetración.
El balancín es otra opción excelente para aquellos que buscan una postura cómoda y placentera. El hombre se sienta con las piernas abiertas en la cama, apoyando su peso en las manos detrás de él. La mujer se coloca encima, apoyándose en las piernas de su pareja. Una variación de la postura clásica del perrito puede también ser altamente efectiva. En lugar de adoptar la posición tradicional, la mujer lleva la cabeza hacia la almohada, lo que eleva la parte baja de su cuerpo, creando un ángulo que permite una penetración más profunda.
Otro consejo útil es no subestimar el poder del ritmo. A veces, más que el tamaño o la posición, lo que realmente marca la diferencia es el control que se tiene sobre la velocidad y la intensidad de los movimientos.