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Carne roja o carne blanca: cuál es más saludable para tu cuerpo

Aunque la carne roja y la carne blanca tienen su lugar en la dieta, su consumo debe ser consciente y moderado.

La discusión entre carne roja y carne blanca ha sido objeto de debate durante décadas en la comunidad científica y entre los consumidores. Mientras que algunos defienden los beneficios de cada una, otros advierten sobre los posibles riesgos para la salud

La carne roja, que incluye productos como la res, el cerdo y el cordero, en los últimos años, su consumo ha sido cuestionado. En octubre de 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó el consumo de carne roja como “probablemente carcinógena para los humanos”, basándose en un análisis exhaustivo de más de 800 estudios. 

Opta por cambio, menos carne roja a la semana.

Estos estudios sugieren una posible asociación entre la ingesta de carne roja y un mayor riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, así como cánceres de páncreas y próstata. La evidencia, aunque limitada, ha llevado a la OMS a aconsejar una reducción en el consumo de estos productos, sugiriendo la búsqueda de alternativas más saludables.

Por otro lado, la carne blanca, que incluye pollo, pavo y pescado, ha sido promocionada como una opción más saludable, especialmente en la dieta mediterránea. Esta dieta, reconocida por sus beneficios para la salud cardiovascular, incluye carne blanca debido a su bajo contenido en grasas saturadas y su alto valor proteico. Además, la carne blanca es rica en vitamina B12, un nutriente esencial para la producción de glóbulos rojos y el mantenimiento del sistema nervioso. 

Aunque el pollo es más saludable, no todo es color de rosa.

Sin embargo, no todo es perfecto con la carne blanca. También se ha asociado con problemas de colesterol, similares a los que se observan con el consumo de carne roja. Por lo tanto, aunque la carne blanca puede ser una mejor opción en comparación con la roja, no está exenta de riesgos.

La preocupación sobre el consumo de carne roja no se limita solo a su posible relación con el cáncer. Varios estudios han señalado que un alto consumo de carne roja puede contribuir a enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes tipo 2. En respuesta a estos riesgos, muchos expertos en nutrición recomiendan moderar el consumo de carne roja y optar por fuentes de proteínas alternativas. Dado el panorama mixto que presentan tanto la carne roja como la carne blanca, la clave parece estar en la moderación.