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Por qué no alcanza con hacer tareas del hogar para evitar un ACV

Hacer las tareas del hogar no son actividad física suficiente como para prevenir un ACV, según concluyó un estudio.
Hacer las tareas del hogar no previenen un ACV, según un estudio. Foto: Shutterstock
Hacer las tareas del hogar no previenen un ACV, según un estudio. Foto: Shutterstock

Un reciente estudio pone de relieve la importancia de realizar ejercicio físico vigoroso para reducir significativamente el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV). Es por esto que, según un estudio, realizar las tareas del hogar o tomar caminatas casuales no son suficientes para prevenir este tipo de eventos desafortunados.

La investigación, que analizó a más de 3.600 personas en Suecia durante 20 años, revela que quienes practican actividad física intensa en su tiempo libre, como correr o nadar, tienen un 53% menos de probabilidades de padecer un ACV. Incluso caminar o ir en bicicleta al trabajo disminuye el riesgo en un 31%.

Sin embargo, sorprendentemente, las actividades físicas realizadas en el hogar o durante el trabajo no mostraron una asociación significativa con la reducción del riesgo de padecer este flagelo. Esto se debe, en parte, a que algunos trabajos físicos pueden estar ligados a altos niveles de estrés, pocas oportunidades de descanso y condiciones socioeconómicas menos favorables, factores que podrían contrarrestar los efectos positivos de la actividad física.

Hacer las tareas del hogar no previenen un ACV, según un estudio.
(Shutterstock)

Este hallazgo resalta la necesidad de incorporar ejercicio regular y vigoroso en la rutina diaria, más allá de las labores cotidianas, para proteger la salud cardiovascular. En lugar de depender únicamente de las actividades físicas asociadas al trabajo o a las tareas del hogar, es crucial encontrar momentos en el día para ejercitarse de manera más intensa. Por ejemplo, correr, nadar o andar en bicicleta rápido no solo ayuda a mantener un buen estado físico, sino que también contribuye a reducir el riesgo de ACV y otros problemas de salud.

La investigación enfatiza que el tipo y la intensidad del ejercicio son determinantes clave para aprovechar los beneficios del mismo. Aquellos que practican deportes de alta intensidad o que caminan rápidamente en su tiempo libre tienen una mejor protección contra el accidente cerebrovascular en comparación con quienes realizan únicamente actividades ligeras o moderadas.

Hacer las tareas del hogar no previenen un ACV, según un estudio.
(Shutterstock)

Por eso, es esencial considerar cómo se estructura la actividad física en la vida diaria, buscando siempre integrar momentos de ejercicio que realmente beneficien al organismo.

Los expertos recomiendan que, para reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares, es fundamental moverse más allá de las obligaciones diarias, dedicando tiempo a actividades físicas que realmente desafíen al cuerpo y promuevan una mejor salud a largo plazo.