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La mejor edad para dejar el alcohol y prevenir el Alzheimer

Disfruta de una vida plena y activa en la vejez, libre de los efectos negativos del alcohol.
Es importante adoptar hábitos de vida saludables que fortalezcan el cerebro y el cuerpo. Foto: Archivo
Es importante adoptar hábitos de vida saludables que fortalezcan el cerebro y el cuerpo. Foto: Archivo

Muchos investigadores exploran diversas estrategias para prevenir enfermedades neurodegenerativas, y recientemente  la relación entre el consumo de alcohol y el riesgo de desarrollar Alzheimer cobra sentido. Según Konexión Alzheimer, el licor altera las funciones cerebrales y cognitivas.

Una investigación de la Universidad de Chicago, publicada en la revista Journal of Neuroinflammation, reveló que el alcohol afecta a los genes responsables de eliminar la proteína beta amiloide. La acumulación de esta proteína en el cerebro es considerada un precursor del Alzheimer, lo que sugiere que el alcohol puede acelerar o desencadenar su aparición.

El alcohol podría acelerar esta enfermedad.

El doctor Richard Restak, autor del libro ‘Cómo prevenir la demencia: una guía de expertos para la salud cerebral a largo plazo’, ha señalado que el alcohol actúa como una neurotoxina directa. Esto significa que afecta las funciones cerebrales y podría causar daños permanentes al sistema nervioso. 

Restak recomienda que, al alcanzar los 65 años, las personas deberían eliminar por completo el alcohol de su dieta. Este consejo tiene sentido pues a medida que envejecemos, el cerebro se vuelve más vulnerable a los efectos tóxicos del alcohol. Además, los mecanismos de reparación y regeneración del cerebro se vuelven menos eficientes.

Todo en exceso es perjudicial.

La decisión de eliminar el alcohol a los 65 años o más no solo tiene implicaciones para la prevención del Alzheimer, sino que también puede mejorar la salud general y la calidad de vida en la vejez. El alcohol es culpable de a una variedad de problemas de salud, incluyendo enfermedades cardiovasculares, problemas hepáticos y un mayor riesgo de caídas y fracturas debido a su efecto sobre el equilibrio y la coordinación.