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Así se sienten las madres que viven con su s hijos mayores de 30 años

Debido a varios factores, se hace más frecuente en países de Europa y el resto del mundo que los hijos adultos convivan con sus progenitores
No es fácil la convivencia entre la madre y sus hijos adultos Foto: Shutterstock
No es fácil la convivencia entre la madre y sus hijos adultos Foto: Shutterstock

Un estudio realizado por Eurostat en 2023 en España señaló que se está haciendo más frecuente la convivencia de los de los padres y madres con sus hijos mayores, y que la edad media en la que se éstos abandonan el hogar si sitúa en torno a los 30 años de edad, situación parecida a otros países de Europa.

Asimismo, existe un fenómeno llamado “hijos boomerag”, jóvenes que se van de sus casas pero, por los altos costos de vida, retornan al hogar, algo preocupante, según los expertos. Otro dato que arrojó Eurostat es que, en el sur de Europa, el 40% de los jóvenes entre 25 a 34 años, por lo general, aún conviven con sus padres.

El fenómeno del "hijo boomerang" se da cuando los jóvenes abandonan su hogar y vuelven después de un tiempo. Foto: Shutterstock

La convivencia de las madres con sus hijos adultos

En la actualidad, los jóvenes encuentran dificultades para emprender una vida independiente, lo que hace que sigan viviendo con sus padres. Esto tiene un impacto negativo para las madres y padres debido a los altos costos económicos que deben afrontar los progenitores, así como también el relegamiento de sus desarrollos personales, lo que impacta directamente en el bienestar de éstos.

La convivencia de los hijos mayores con sus progenitores genera ansiedad y frustración en éstos ya que se contrapone con las expectativas parentales sobre la transición de los hijos hacia una vida adulta. Esto en especial afecta a las madres más que a los padres.

La convivencia de la madre con un hijo varón adulto impacta en el bienestar de la progenitora. Foto: Shutterstock

Y es que las madres tienden a responsabilizarse más por los familiares por lo que ellas se realizan los trabajos domésticos y eso se significa que al convivir con sus hijos mayores la carga recae sobre las progenitoras.   

En efecto, la convivencia con los hijos mayores de 30 años afecta considerablemente el bienestar de las madres, es especial si son varones, cosa que no parece pasar si son mujeres, ya que las progenitoras experimentan un deterioro motivacional importante.