No compres más pan: esta receta de avena y lentejas es la solución
Es fácil caer en la tentación de consumir harinas refinadas blancas. Pero, si buscas una alternativa más saludable, económica y deliciosa, esta receta de avena y lentejas es lo que necesitas. Así que olvídate del pan convencional con estos simples ingredientes que transformarán tu dieta y tu salud.
La preparación de este pan es sencilla y rápida. Solo necesitas una taza de avena y media taza de lentejas. Ambos ingredientes se pueden encontrar fácilmente en cualquier supermercado, y son conocidos por ser económicos. Comienza por remojar las lentejas en agua durante unas horas, o preferiblemente durante la noche, para que se ablanden y sean más fáciles de licuar. Mientras tanto, puedes moler la avena en un procesador de alimentos o licuadora hasta que se convierta en una harina fina.
Una vez que las lentejas estén bien remojadas, escúrrelas y colócalas en la licuadora junto con la avena molida. Agrega un chorro generoso de aceite de oliva, orégano, y no olvides sazonar con sal y pimienta al gusto. Si te gusta experimentar, puedes añadir otras especias como ajo en polvo, comino o incluso un poco de cúrcuma.
Ahora, empieza a añadir agua poco a poco mientras licúas la mezcla. La consistencia que buscas es suave y compacta. Una vez que tu mezcla esté lista, tienes dos opciones para cocinarla: en el horno o en una sartén. Si optas por el horno, precaliéntalo a 180 grados Celsius. Vierte la mezcla en un molde para pan ligeramente engrasado con aceite de oliva para evitar que se pegue.
Hornea durante unos 30-40 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y al insertar un palillo en el centro, este salga limpio. Si prefieres la sartén, calienta una sartén antiadherente a fuego medio y vierte pequeñas porciones de la mezcla, como si estuvieras haciendo pancakes. Cocina durante unos minutos de cada lado hasta que estén doradas y cocidas por completo.
Este pan es delicioso, con una textura única y un sabor que no tiene nada que envidiarle al pan tradicional. Puedes disfrutarlo solo, como acompañamiento de tus comidas, o usarlo como base para sándwiches y tostadas ya que su sabor es neutro y su textura esponjosa.