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Cómo hacer el falafel por primera vez en casa: receta económica y sencilla

Podrás disfrutar de un falafel fresco y delicioso en cualquier momento. Así que reúne tus ingredientes.

La base del falafel son los garbanzos. Aunque los enlatados son una solución rápida, no es lo ideal para esta receta. Los garbanzos enlatados ya están cocidos y su textura no es la adecuada para formar las bolitas de falafel. En su lugar, necesitas garbanzos secos, que deberás remojar durante toda la noche.

Una vez que hayas remojado los garbanzos, es hora de reunir los demás ingredientes: menta fresca, cilantro fresco, ajo, cebolla morada, aceite de oliva, sal, pimienta y una mezcla de especias conocida como baharat, un condimento árabe que le dará a tu falafel ese sabor auténtico y característico. El baharat puede encontrarse en tiendas especializadas o mercados árabes, pero si no lo encuentras, puedes hacer una mezcla con especias comunes como comino, pimentón, canela y pimienta.

Una receta fácil y deliciosa.

Con todos los ingredientes listos, échalos en un procesador de alimentos: coloca los garbanzos remojados junto con la menta, el cilantro, el ajo y la cebolla morada cortada en trozos grandes. Añade una generosa cantidad de sal y pimienta, así como el baharat. Procesa todos estos ingredientes hasta obtener una pasta gruesa. Es importante no procesar demasiado para que la mezcla no se vuelva demasiado fina, ya que quieres que tu falafel tenga una textura agradable y no se desmorone al freírlo.

Lleva los ingredientes a la procesadora.

Cuando la mezcla esté lista, empieza a formar pequeñas bolitas con tus manos. Este paso puede ser un poco pegajoso, así que tener un bol con agua al lado para mojarte las manos de vez en cuando puede facilitar el proceso. Las bolitas deben ser del tamaño de una nuez, aproximadamente, para que se cocinen uniformemente y queden crujientes por fuera y suaves por dentro.

Ahora viene la parte divertida: freír el falafel. Calienta una cantidad generosa de aceite en una sartén profunda o una freidora. El aceite debe estar lo suficientemente caliente como para que las bolitas chisporroteen al contacto, pero no tanto como para que se quemen. Fríe las bolitas en pequeñas tandas para no abarrotar la sartén y asegúrate de darles la vuelta para que se doren de manera uniforme por todos lados. 

Ricos y nutritivos.

Mientras los falafel se enfrían ligeramente, puedes preparar una salsa fresca y deliciosa para acompañarlos. La salsa de yogur es la compañera perfecta para el falafel. Para hacerla, mezcla yogur natural con el jugo de medio limón, pepino rallado, menta y cilantro frescos picados, una pizca de sal y un poco más de baharat.