La edad nos condiciona para atrevernos a hacer cosas: cómo romper el molde
A lo largo de nuestra vida, la edad se convierte en un factor determinante que condiciona nuestras acciones y decisiones. A medida que envejecemos, tendemos a limitarnos a hacer ciertas cosas, ya sea por miedo al qué dirán, por la presión social o simplemente por creencias arraigadas en nuestra mente. Sin embargo, es importante romper con ese molde y atreverse a hacer aquellas cosas que siempre hemos deseado.
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Una de las formas más efectivas de romper con esa barrera impuesta por la edad es a través de la música y el baile. Según Mario Alonso Puig, la música tiene el poder de despertar emociones, liberar tensiones y conectar con nuestro ser más profundo. El baile, por su parte, es una expresión física de esa emoción y nos permite liberarnos de inhibiciones y prejuicios.
“Es curioso observar cómo muchas veces castigamos la alegría y el entusiasmo en nuestra sociedad. Nos hemos acostumbrado a vivir en un mundo gris y monótono, donde la seriedad y la rigidez son valoradas por encima de la espontaneidad y la diversión. ¿Por qué no permitirnos disfrutar del baile y la música como lo hacen los pigmeos, una tribu conocida por su enorme sabiduría?”, señala Mario Alonso Puig.
También sostiene que los pigmeos creen que el baile es una forma de celebración y encuentro con los demás. Para ellos, bailar es una expresión de alegría que une a las personas más allá de las diferencias generacionales o culturales. En cambio, nosotros tendemos a limitarnos a bailar solo con personas de nuestra misma edad o círculo social, perdiéndonos así la oportunidad de conectar con otros seres humanos de manera auténtica.
“Es fundamental tener coraje para moverse en este mundo tan lleno de prejuicios y limitaciones autoimpuestas. Muchas veces nos sentimos juzgados o incomprendidos cuando mostramos alegría o entusiasmo ante los demás”, señaló. Sin embargo, debemos recordar que el ser humano nació para ser feliz y expresar sus emociones libremente.
La luz que se apaga en aquellos que no comprenden la alegría ajena es solo un reflejo de su propia falta de conexión con su ser interior. Es importante no dejar que esa luz se apague en nosotros mismos por miedo al rechazo o al juicio ajeno. Debemos aprender a bailar con libertad, sin importar lo que piensen los demás.
