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Se terminó el misterio: la impactante verdad detrás de dormir la siesta ¿beneficia o perjudica?

Un análisis exhaustivo sobre cómo la práctica de dormir siesta, realizada correctamente, puede influir positivamente en nuestra salud y rendimiento diario.

Dormir siesta, una costumbre arraigada en muchas culturas, emerge como una práctica saludable cuando se ejecuta de forma adecuada. Estudios indican que un breve descanso vespertino no solo revitaliza la mente, sino que también mejora nuestra capacidad de atención y funciones cognitivas, esenciales para enfrentar con energía la segunda mitad del día.

Recientemente, en MDZ dialogamos con el doctor (MN 36163), Pablo López, coordinador del tratamiento del insomnio de INECO, sobre un tema que genera mucha curiosidad entre personas de todas partes del mundo. La pregunta fue contestada y a continuación te contamos si es o no recomendable dormir la famosa siesta.

Cuando dormimos siesta la atención y otras funciones cognitivas se recuperan para su funcionamiento óptimo durante la tarde. Shutterstock.

El doctor, Pablo López, comenzó diciendo: “Ese momento de pausa (siesta) se traduce en un incremento del estado de alerta y una sensación general de bienestar. Respecto al tiempo óptimo para este interludio de descanso, se recomienda que la duración de la siesta no exceda los 30 minutos”.

En cuanto al mejor momento para dormir la siesta, Pablo López afirmó que: “Este lapso, idealmente tiene que estar ubicado alrededor del mediodía. Se alinea con los patrones naturales de sueño y actividad. De esta manera se asegura un descanso completo y además no interrumpe el ciclo de sueño nocturno habitual”.

En cuanto a los excesos de tiempos en la siesta, el director de la Carrera de Psicología de Universidad Favaloro, Pablo López, dijo: “Extender el período de descanso más allá de lo sugerido podría conllevar consecuencias contraproducentes. Dormir por periodos prolongados durante el día puede desencadenar una sensación de letargo posdescanso, dificultando el retorno a un estado de alerta que permita retomar las actividades diarias con normalidad”.

Las siestas, para tener los beneficios asociados a ellas, no deben superar los 30 minutos. Shutterstock.

Además, el Coordinador del tratamiento del insomnio de INECO, agregó: “Este exceso podría perturbar el sueño nocturno, complicando la tarea de conciliar el sueño cuando llega la noche”. El exceso de este hábito puede ser uno de los causantes de tener insomnio en las noches. 

En conclusión, la siesta, practicada dentro de los parámetros recomendados, se revela como un aliado de nuestra salud mental y física. Un breve sueño diurno tiene el poder de renovar nuestra energía y mejorar nuestra capacidad para afrontar los desafíos del día a día, siempre y cuando se mantenga en equilibrio con los patrones de sueño regulares.