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Si padeces de presión alta, este es el primer hábito que debes dejar

Los cambios en la alimentación son una inversión a largo plazo que te dará resultados positivos tanto en cuerpo como en la mente.
Opta por alimentos frescos, una dieta balanceada y hábitos que promuevan un mejor bienestar. Foto: Archivo
Opta por alimentos frescos, una dieta balanceada y hábitos que promuevan un mejor bienestar. Foto: Archivo

Con el tiempo la presión alta debilita las arterias. Esto provoca el riesgo de infartos e ictus. Sin embargo, el primer hábito que es crucial eliminar de la vida diaria para controlarla es el consumo de alimentos ultraprocesados.

Los alimentos ultraprocesados están compuestos por ingredientes industriales como conservantes, saborizantes y aditivos artificiales que, aunque alargan la vida útil del producto y mejoran su sabor, tienen un costo alto para la salud

Los alimentos ultraprocesados contienen sodio en gran cantidad.

El Dr. David L. Katz, especialista en medicina interna y preventiva, señala que el sodio es uno de los elementos más presentes en los ultraprocesados y el que más impacto tiene en la presión arterial. Cuando el consumo de sodio es alto, el cuerpo retiene líquidos para equilibrar sus niveles. Este proceso incrementa la cantidad de sangre en circulación y, por ende, la presión sobre las arterias. Mantener una ingesta constante de sodio eleva la tensión arterial de manera crónica, lo que daña los vasos sanguíneos y sobrecarga al corazón.

No es necesario renunciar completamente a los alimentos ultraprocesados de inmediato, pero sí es vital reducir su presencia en la dieta. Los embutidos, las sopas instantáneas, los snacks empaquetados y muchos platos precocinados contienen niveles de sodio desmedidos. Sustituir estos alimentos por alternativas más naturales y caseras ayuda a mejorar el estado de la presión arterial.

Evita los picos con más ejercicio y cocinando en casa.

El azúcar y las grasas saturadas, también presentes en los alimentos ultraprocesados, agravan la situación. El azúcar añadido impulsa el aumento de peso y contribuye al desarrollo de la resistencia a la insulina, lo que afecta el equilibrio metabólico. Las grasas saturadas, por su parte, afectan la salud de los vasos sanguíneos, reducen su elasticidad y aumentan la presión

Cocinar en casa es una práctica que ayuda a evitar estos riesgos. Preparar comidas con ingredientes frescos y controlar la cantidad de sal que se añade es una estrategia sencilla pero eficaz. Las hierbas y especias son una excelente opción para dar sabor sin recurrir al sodio.