¿Puede un poema sanar la ruptura?
Te puede interesar
Profundo dolor por la muerte del chico que trabajaba en el Frank Romero Day
Poesía mística,
metafísica o poesía-medicina es lo que Em Claire nos ofrece desde la pureza de
su corazón. En su poema Never Broken, Em toca un tema muy sensible y delicado con
una belleza inesperada. Logra lo que pocos logran con palabras: llegar hasta
nuestra fibra humana más vulnerable y ofrecer seguridad, sublimación y cobijo.
No sé cómo llegué al hotel desde la estación de tren, estaba desorientada por dentro y por fuera, sin querer llegar a ninguna parte, con sed, con mi maleta a rastras. Cuando cerré la puerta de la habitación, las lágrimas caían solas por mi cara. Después de un rato era todo mi cuerpo el que lloraba.
Estas tres cosas son muy importantes cuando se siente el temblor interior, cuando se derriban muros de la psiquis, cuando nuestros mecanismos de defensa, autoengaño y sobrevivencia caen frente a nuestros ojos, cuando lidiamos con la realidad sin adornos, cruda, tal cual es en su evidencia más clara. "Por supuesto que sé que la muerte es natural, y claro, las relaciones se terminan, nada es para siempre, es el ciclo normal de la vida" decimos a nuestros amigos, a nosotros mismos en tiempos de calma. Sin embargo, cuando vivimos la experiencia cambia todo, y el sentido común no sirve para hablarte a ti mismo o a los demás. "No van a volver, no están, vas a olvidar sus voces"... "This is not working, I don´t love you, look at yourself! You have a lot of work to do" ["Esto no está funcionando, no te amo, ¡mírate a ti mismo! Tienes mucho trabajo por hacer"].
Em Claire escribe para sanar. Es su llamado, es la expresión que ella encontró para contribuir a un mundo al cual le falta gentileza, es su "regalo-medicina"
Caminé por largas horas en calles que no me conocían, con rostros que no me miraban, tratando de aliviarme. "El aire fresco me va a ayudar" pensaba, y caminé kilómetros y kilómetros por dos días, sin querer volver al hotel a esperar inútilmente a que él volviera, o llamara, sin querer quedarme en ese espacio denso y espeso que era mi pena, sin querer sentir mis ganas de que las cosas volvieran a como estaban antes. Caminaba para sentir que el dolor avanzaba, que se movía con mis pasos, que iba dejando un poco de dolor allí, en esas calles, como una huella.
Foto: Giulia Bertelli
Em Claire escribe para sanar. Es su llamado, es la expresión que ella encontró para contribuir a un mundo al cual le falta gentileza, es su "regalo-medicina". Todos tenemos un "algo sanador" que ofrecer al mundo, un algo al que llegamos de los modos más misteriosos y, claramente, dolorosos. Un momento crítico en nuestra vida basta para abrirnos, para mostrarnos qué es aquello que podemos dar a una humanidad que necesita sanar más que nunca, que necesita amor, que necesita suavidad, "que ha olvidado su amabilidad".
Todos tenemos un "algo sanador" que ofrecer al mundo, un algo al que llegamos de los modos más misteriosos y, claramente, dolorosos.
Tomé un vuelo comprado a última hora y llegué
al departamento de mi amiga M. -"Esa es la dirección y este es el número del
edificio. Conversamos cuando llegues". -"Ya la tengo en el mapa. Sí, te cuento
todo cuando nos veamos. ¡Gracias!". Le conté todo sin una lágrima, pero más
frágil que nunca. Ella me contó sus penas: el suicidio de su amiga, la muerte
de su primo. Bebimos y nos reímos un poco de nosotras mismas. La noche
siguiente, haciendo sobremesa después de cenar, me mostró el libro de poemas
de Em. M se había contactado con Em porque no podía encontrar su libro de
poemas, Em respondió y se lo envió desde el otro continente, especialmente para
ella. Cuando lo abrí, al azar, me encontré con este poema, Never Broken, y
comencé despacio, de a poco, entre lágrimas, a recuperar mi corazón, mi
astringente corazón. Foto: Sarah Gray
En su página web ella pide expresamente que si a alguien ayudaron sus poemas, los compartan con sus amigos e incluso desconocidos. Trato hecho, Em, aquí te comparto con los lectores (y ofrezco mi traducción), que por aquí vengan (a qué no creías que podías llegar tan al Sur, ¿ah?). Te comparto porque me diste un nuevo hogar, porque tus palabras me acogieron y me mecieron como si fuera una niña, porque supiste interpretar mi deseo, mi ausencia, mi amor, mi pena.
Nunca roto
Ahora soy mi propia casa.
Donde sea que me mueva
La Luz-
Se mueve conmigo.
Abro todas las ventanas y puertas
Así Dios puede ir y venir, fácilmente.
No sé por qué Dios siente tanto placer
En esta casa que llamo "Yo".
Este lugar
donde llegan los corazones
para ser rotos.
Al final de un largo día siempre pregunto,
"Dios, por qué, corazones para romperse?"
Y Dios siempre responde
"Nunca rotos querida,
Solo abiertos".
Bárbara Contreras Preisler (Chile): Filósofa y Magíster en Comunicación Política de la Universidad de Chile. Instructora Certificada de Meditación y Mindfulness, por la Organización Peace Revolution (Tailandia). Contacto: [email protected]


