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Dos palabras para cuidar la Tierra

¿Sabés qué significa "obsolescencia" y "alargascencia"? Aprenderlo puede cambiar la vida de comunidades y el futuro del planeta.
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La mayoría de nosotros recordamos ese viejo televisor que acompañó nuestra infancia o la máquina de coser de la abuela donde aún se pueden hacer puntadas. Estos objetos contrastan con los electrodomésticos o dispositivos electrónicos contemporáneos, que deben ser cambiados en su totalidad por una pieza descompuesta o el fin de la vida útil de una batería. La brevedad de los productos es fruto de una hegemonía de la economía lineal de comprar, usar y desechar; de la velocidad y competencia de la innovación, y de la obsesión por la novedad creada por el mundo comercial.

En este ambiente de consumo acelerado, las empresas han adoptado la práctica de la "obsolescencia programada". Este término hace referencia a la decisión de las compañías de planear un periodo de funcionamiento para los productos y sus piezas. En otros términos, se incluyen componentes destinados a funcionar un número determinado de veces, sin importar si existe la tecnología para alargar su vida útil. De esta manera, si falla un componente el consumidor deberá hacer una nueva compra. Esta práctica de obsolescencia programada se refuerza con las poderosas campañas publicitarias, que anuncian mejoras imperdibles, prometen nuevas experiencias y aseguran un estatus.

Los electrodomésticos y los dispositivos electrónicos tienen sustancias peligrosas, radioactivas y gases que afectan la capa de ozono

Los consumidores sólo tenemos consciencia del producto durante el tiempo de uso. Desconocemos las prácticas de obsolescencia, su generación constante de residuos y la reducida tasa de reciclaje. Esta práctica es un peligro silencioso que afecta el medio ambiente y la salud. Los electrodomésticos y los dispositivos electrónicos tienen sustancias peligrosas, radioactivas y gases que afectan la capa de ozono. Además poseen materiales valiosos, que podrían reciclarse y volver a la cadena de producción. Se sabe que pese a medidas de algunos países, naciones como Estados Unidos no han ratificado la Convención de Basilea sobre basura electrónica y la exportan a los países en desarrollo. Los destinos que reciben la mayoría de residuos se encuentran en China, India, Ghana o Nigeria. En Ghana, por ejemplo, en la ciudad de Accra, se encuentra el mayor vertedero del mundo, tiene 2 hectáreas, ocupa un barrio entero y está situado a orillas de un lago.

Foto: Vertedero de Agbogbloshie (Ghana)

La obsolescencia es una estrategia comercial con casi un siglo de vida, ha sido la clave de compañías grandes compañías de electrodomésticos y, aún más, de empresas de tecnología. A corto plazo, generó un crecimiento en el valor de estas multinacionales, aumentó los puestos de trabajo, impactó en los PIB de los países e incluso fue el motor que impulsó países a salir de la pobreza, en términos económicos. A mediano y largo plazo ha ocasionado crisis ambientales y está destruyendo la calidad de vida de poblaciones enteras.

Las consecuencias de la lógica de la economía lineal son de tal magnitud, que los ciudadanos comunes sentimos impotencia e inercia. Por fortuna existen asociaciones y recomendaciones sencillas para que con pequeños pasos todos podamos disminuir el impacto de esta práctica.

En Estar mejor te presentamos algunas de ellas:

Ampliar nuestra mirada: Cada producto tiene un origen, en su mayoría de la naturaleza, y un fin, por lo regular un vertedero o el océano. Cuando ampliamos nuestra visión comenzamos a decidir qué producto consumimos, cómo lo usamos y dónde lo depositamos.

Consumir cuando realmente lo necesito: Este es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo, porque implica una autoindagación sobre nuestras necesidades reales y una resistencia a los mensajes del caudal comunicativo que nos ordena comprar. Marco Zullo, uno de los eurodiputados que más ha trabajado para promover leyes para disminuir la  obsolescencia, afirmó en una entrevista para El País de España: "Soy sincero no veo un futuro rico si no revertimos la tendencia a consumir por consumir" ("Retina". 09-17).

El antídoto se llama "Alargascencia": Contraria a una economía lineal, quienes piensan a mediano y largo plazo plantean como alternativa la "economía circular". Esta lógica tiene como uno de sus pilares la "Cuatro R": Reducción de consumo, Reparación, Reutilización y Reciclaje. En esta dirección, la ONG española Amigos de la Tierra (https://www.tierra.org), con sede en 70 países y presente en Argentina, ha propuesto el término "Alargascencia", entendido como un esfuerzo individual y colectivo para alargar la vida de los productos y reducir el consumo. Esta conceptualización se ha acompañado con una novedoso directorio de centros de reparación, alquiler, préstamo e intercambio de productos.

Aprendé en tres minutos cómo funciona la Alargascencia:

https://www.alargascencia.org/es/pagina/¿qué-es-esto