Let It Be: ¿el disco de los Beatles menos favorito de Paul McCartney?

Let It Be: ¿el disco de los Beatles menos favorito de Paul McCartney?

Cuando Let It Be salió al mercado (1970), la separación de los Beatles ya era una realidad.

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En varias ocasiones, cada uno de los “Fab Four” se encargó de dejar en claro cuál era su disco favorito de los Beatles. Pero, ¿qué pasa con los álbumes que menos disfrutaron? En cuanto a Paul McCartney, todo parece indicar que Let It Be es el que recuerda con menos cariño.

¿Los principales motivos? Hacia la edición definitiva del disco, la ruptura vincular entre los integrantes de la banda era prácticamente total, y McCartney quedó excluido de una serie de decisiones artísticas y conceptuales que no le gustaron para nada.

Let It Be: el disco que marcó la separación de los Beatles


La primera vez que el fantasma de la separación se posó sobre los Beatles fue hacia mediados de 1966, más concretamente hacia la época en la cual Revolver salió al mercado.

Desde que tocaban en Hamburgo y desde el primer recital que dieron en The Cavern, en Liverpool, la banda no se había detenido para nada.

Grabaciones de discos y sencillos en el estudio de Abbey Road, giras interminables, participaciones mediáticas, el acoso de los fans y hasta una serie de películas tenían a Paul McCartneyJohn LennonGeorge Harrison y Ringo Starr sin descanso. Hasta que se vieron en la necesidad de decir “basta”.

Por suerte para todo el mundo, solo decidieron dejar de lado las presentaciones en vivo. En cambio, se sumergieron en el estudio de grabación y llevaron hasta el límite de lo imaginado sus posibilidades técnicas y creativas.

Como prueba de esto, basta con hacer mención de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y del Álbum Blanco, dos de los mejores discos de toda la historia del rock.

Sin embargo, al mismo tiempo que se superaban a sí mismos en términos artísticos y como banda, cada uno de los integrantes iba desarrollando su singularidad, profundizando en nuevos intereses y expandiéndose por sus propios caminos.

Todo esto dio inicio a una serie de tensiones internas que irían creciendo con el transcurso de los meses y que terminarían con la separación definitiva de la banda, incluso con peleas legales de por medio y dardos envenenados en las canciones de sus primeros discos solistas.

 

¿Por qué Let It Be motivó el enojo de Paul McCartney?


Sin saber que sería una de las últimas cosas que harían juntos, hacia comienzos de 1969 los Beatles se propusieron recuperar esa condición de banda arrasadora en vivo que tanto los había caracterizado en sus inicios.

La idea era grabar un documental que registrara el trabajo de la banda en el estudio, mientras preparaban nuevo material y ensayaban para una serie de presentaciones en vivo.

Lo que en principio parecía ser algo errático, pronto adquirió el carácter de caótico y se volvió algo difícil de manejar. El primer resultado de este proyecto fue el de las canciones que formarían parte del mítico “concierto en la terraza” del 30 de enero de 1969, el último que dieron juntos. De hecho, muchas de esas tomas formarían parte de la edición final de Let It Be.

Sin la presencia de George Martin como productor, todo terminó con una pila de material difícil de clasificar. Ante la dificultad de darle cauce, los Beatles archivaron el proyecto y se pusieron a trabajar nuevamente con Martin en lo que sería la grabación del disco Abbey Road.

No obstante, algo había que hacer con el que entonces era conocido como "proyecto Get Back". Todavía quedaban un puñado de canciones que tranquilamente podían formar parte de un disco. ¿Qué pasó? Que, hacia fines de 1969, John Lennon y George Harrison arreglaron con Phil Spector para que trabajara en el material.

Spector, tan polémico en su vida privada como innovador dentro del estudio de grabación, puso su impronta y dejó su sello propio en el material de los Beatles.

Tal como cuenta Douglas Wolk en la edición de colección que la revista Rolling Stone le dedicó a la discografía de la banda, “McCartney se puso furioso cuando escuchó lo que les habían hecho a algunas canciones suyas, especialmente a The Long and Winding Road”.

Fue una de las tantas gotas que rebalsó el vaso. Mientras McCartney acaparaba cada vez más el liderazgo de los Beatles, para esa misma época Lennon ya había anunciado que abandonaba la banda, Harrison estaba cansado de que lo menospreciaran como compositor, y Ringo toleraba cada vez menos las tensiones internas y las disputas de poder.

Para colmo, la figura de Allen Klein como manager había distanciado a los 4 integrantes, sobre todo en relación al manejo de los derechos de las canciones.

A su vez, Paul McCartney decidió lanzar al mercado su primer disco solista (McCartney I) apenas una semana antes de la salida de Let It Be.

De acuerdo con Wolk, a Paul “el enojo le duró décadas”. Recién en 2003, con la publicación de Let It Be… Naked, podría ver el disco tal como había imaginado que sería y que sonaría.

Por lo demás, el disco pasaría a ser recordado por contener algunas de las mayores gemas de toda la trayectoria de la banda, entre ellas el tema que le da nombre al disco, Across the UniverseI Me Mine I've Got a Feeling.

 

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