¿Escocia se independizará del Reino Unido?
Escocia determina hoy su destino. En Estados Unidos, por ejemplo, se ve cierta desesperación en los círculos políticos y financieros ante la posibilidad concreta de un triunfo del SI. El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo: “Estamos interesados en ver a un Reino Unido que permanezca fuerte, sólido y unido, votar un 'sí' en el referéndum de independencia sería un error económico para Escocia y un desastre geopolítico para Occidente”.
En tanto, Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal, se sumó a la campaña del miedo por el NO: “Los pronósticos de los nacionalistas son tan inverosímiles que realmente deberían ser descartados, en realidad las consecuencias económicas para una Escocia independiente serían sorprendentemente negativas”.
Robert Bruce Zoellick, ex vicesecretario de Estado y ex presidente del Banco Mundial, remarcó: “La desintegración del Reino Unido sería la disminución de Gran Bretaña y una tragedia para Occidente, precisamente en el momento que Estados Unidos necesita a aliados fuertes”.
Sin embargo, detrás de la campaña del miedo económico, la campaña por el SI ha dado en los últimos tiempos un giro desde lo meramente identitario y nacionalista hacia un sesgo social y progresista en distintos puntos.

Para conocer un poco más de esto, entrevistamos al profesor universitario Jesús Rodero, en su estudio de Glasgow. Rodero es vasco, estudió periodismo y es profesor de español y literatura en la Universidad de Strathclyde. “Yo soy de Bilbao y llevo 21 años en Glasgow. Lo cierto es que me parece un momento histórico que puede tener muchas implicaciones, sobre todo en otros lugares de Europa con reivindicaciones similares (Cataluña, Euskadi)”, responde Rodero por mail a nuestra requisitoria.
- ¿Cómo ha vivido esta campaña histórica y qué le ha parecido?
- A mí el debate me ha parecido estupendo y muy interesante. A pesar de que hay gente que dice que ninguno de los dos lados ha sido capaz de presentar argumentos convincentes, creo que el intercambio de ideas y, en general, el respeto mutuo a la hora de debatir dice mucho a favor de los escoceses.
- ¿Usted en lo personal tiene una postura definida?
- Hasta hace poco no tenía muy claro qué votar, pero me he decidido por el SI. Mis razones: primero, no me gusta nada el creciente anti-europeísmo en Inglaterra con el Partido Independentista del Reino Unido (UKIP, por sus siglas en inglés), proponiendo la salida directa de la UE y otro, el Partido Conservador, cada vez más convencidos de ello. No me gustaría en absoluto que Escocia siga siendo parte del Reino Unido y después se salga de la UE en un referéndum que, parece, se va a celebrar en 2016 ó 2017. Segundo, cada vez me convence más el énfasis en asuntos sociales de la campaña del sí: mantenimiento del estado de bienestar, servicio de salud, pensiones, eliminación de misiles nucleares, etc.
- Esta parece ser una característica de la campaña del SI, el giro del mero nacionalismo identitario a posiciones más progresistas en lo social y político. ¿Es así?
- Curiosamente muchos jóvenes escoceses se están inclinando por el sí por estas razones, y no por cuestiones nacionalistas o identitarias. Por el contrario, desde el NO sólo se ha hecho énfasis en aspectos negativos: Escocia no puede sobrevivir sola, no podrá mantener el servicio de salud ni las pensiones, las empresas y bancos abandonarán el país, etc. Lo cierto es que me ha defraudado bastante este tipo de campaña, han sido incapaces de encontrar un ángulo positivo a la permanencia en el Reino Unido. Además, han salido a última hora con promesas de más poderes para el gobierno escocés en un intento un tanto burdo para frenar al SI cuando están viendo la posibilidad real de que gane.
- ¿Qué sucederá si gana el SI y qué si gana el NO?
- Tengo la sensación de que si gana el NO, Inglaterra le va a hacer pagar a Escocia toda la incertidumbre que se ha creado con el referéndum. Si gana el SI, el gobierno escocés ha propuesto mantener a la reina como jefe de estado, como en Australia o Canadá, y mantener la libra como moneda, al menos en un principio. Éste ha sido uno de los puntos de discusión más polémicos ya que el gobierno británico ha repetido que no aceptará que Escocia mantenga la libra esterlina. El período de negociación que han marcado es de 18 meses, aunque me parece un poco corto para resolver todos los asuntos. Es posible que haya cierto pánico al principio en los mercados; pero estoy convencido que una vez que pase el shock inicial el gobierno británico no tendrá más remedio que negociar con el escocés y calmar la situación ya que no les conviene en absoluto la inestabilidad de la libra y de la City de Londres. Tampoco me creo que las empresas abandonen Escocia, es un mercado en el que tienen muchos clientes y el negocio es el negocio.
- Concretamente, ¿a qué le tiene miedo la gente, qué es lo que podría perder?
- No es que Escocia sea un país muy rico, pero no todo es como en las películas de Ken Loach. Hay barrios en Glasgow con muchos problemas sociales, pero también es cierto que hay muchos otros con un nivel de vida muy aceptable, además de zonas bastante ricas en el país, sobre todo el este (Edimburgo, Aberdeen, Perth, etc.). Existe desocupación, pero nada comparado con España, por ejemplo. Ahora mismo el nivel de desempleo en Escocia es del 7 por ciento. La cobertura social y de salud a mí me parece bastante aceptable: la gente sin muchos ingresos puede conseguir un departamento del gobierno y recibe ayudas sociales decentes. Otro punto de contención son las pensiones, quizá aquí bastante gente tiene miedo de que sus pensiones no puedan ser cubiertas por un gobierno independiente.
- ¿Y usted cree que Escocia está en condiciones de constituirse en un Estado independiente?
- Es verdad que todavía tengo ciertas dudas sobre la viabilidad de la independencia, pero creo que es hora de que la política y el voto democrático de la gente, esté por encima de los intereses de los mercados y los grupos financieros. En lo económico, creo que usando los ingresos del petróleo del Mar del Norte en un fondo social muchos de estos problemas de justicia social se pueden resolver o al menos paliar. Creo que el miedo se refiere a la posibilidad de perder la cobertura que puede ofrecer un Estado más grande e influyente internacionalmente en caso de que las cosas vayan mal. Pero me parece que Escocia tiene recursos naturales y tejido empresarial suficiente para poder sobrevivir y mantener o mejorar su nivel de vida actual.
- Finalmente, ¿qué cree usted que finalmente ocurrirá?
- Creo que al final ganará el NO; muchos escoceses dicen que si votan con el corazón sería SI, pero si votan con la cabeza sería NO. Me temo que al final va a prevalecer la cabeza, el miedo al cambio y a la incertidumbre. Ojalá me equivoque.
Mariano Saravia.

