ver más

Leer ciencia también es una forma de oración, y me acerca mucho a Dios

El gran poeta nicaragüense está de visita en Mendoza para inaugurar una biblioteca y realizar una lectura de sus textos. Su poesía, la teología de la liberación, la revolución y Daniel Ortega, en una charla imperdible.

Un lujo. Poco menos se puede decir. Es un lujo para la provincia que Ernesto Cardenal se encuentre por estos aquí, de visita, invitado para inaugurar la Biblioteca+Mediateca Pública Municipal Manuel Belgrano, en Godoy Cruz.

Hace unos días, Gabriel Conte hizo una completa reseña de este nicaragüense de 88 años, porque su llegada era inminente. Antenoche, por fin el poeta nicaragüense llegó a Mendoza, y ayer dialogó con MDZ Online.

A la hora de sentarse ante Ernesto Cardenal para entrevistarlo, cabe preguntarse en qué profundizar con ese hombre que ha vivido el siglo XX intensamente, que fue parte de una revolución, que se alejó del líder de esa revolución por diferencias insalvables, que es cura pero siempre estuvo en riña con la curia y que, como si esto fuera poco, es uno de los poetas más importantes de Latinoamérica.

Tal vez, la mejor solución es dejar que fluya la charla, y que sea él quien vaya proponiendo los temas.

Poesía científica

La poesía de Ernesto Cardenal estuvo siempre comprometida con la humanidad. Sin ser panfletaria, la carga ideológica exudaba en cada verso. Por eso es contundente al decir que “mucha de la poesía de hoy no comunica”, lo que la distancia de la gente.

- ¿Por qué caminos se mueve la poesía que escribe actualmente?

- Principalmente es poesía científica, o ciencia poética. Estoy haciendo poesía inspirada en la ciencia. Leo muchos de divulgación científica, no soy ningún experto en ninguna ciencia, pero sí saco poesía de ella, porque es muy poética la ciencia.

- También, en sus manos, puede ser una forma de acercar la fe a la ciencia.

- Naturalmente, y como dijo un biólogo inglés, la ciencia acerca más a Dios que la religión. Para mí es así. Esta lectura de libros sobre el cosmos, sobre el universo, es también una forma de oración, y me acerca mucho a Dios, me revela más a Dios.

- Es significativo este punto de vista, especialmente porque usted  pertenece a una institución que, justamente, ha rechazado la ciencia durante siglos.

- Sí, así es. Por un gran error, después se ha arrepentido, pero no suficientemente.

Sin moral no hay revolución

Cardenal se ríe después de esta afirmación. Está cansado, porque tuvo un viaje de casi veinte horas desde Managua a Mendoza, y cuando nos recibe ya ha atendido a otros periodistas, pero la energía le brota cuando habla de Latinoamérica, gesticula, agita los brazos. Dice que ve con optimismo a la región, “porque hay muchos gobiernos revolucionarios, algunos más revolucionarios que otros, según las circunstancias en que gobiernan, pero todos ellos están logrando la segunda independencia de América Latina, la primera independencia fue del Imperio español, y la segunda es esta que se está logrando, la del imperio norteamericano”.

Entonces le preguntamos si al final ha triunfado la postura de Allende por sobre la del Che Guevara, porque mientras que el segundo proponía la lucha armada, el primero insistía con un cambio llegando al poder mediante elecciones.

“Han cambiado las condiciones”, dice Cardenal, y agregó: “El papa Pablo VI, cuando estuvo en Colombia, declaró que la lucha armada era legítima cuando había una tiranía evidente y prolongada, y en aquel tiempo había unas dictaduras que no permitían ninguna oposición ni prensa ni elecciones ni ninguna democracia, entonces, no quedaba más remedio que la lucha armada. Ahora las condiciones son distintas y no es necesaria la lucha armada, ni siquiera es legítima, cuando se puede hacer la oposición de otra manera”.

- ¿Y cuál es la herencia de la teología de la liberación?

- Pues fue muy perseguida por el Vaticano, por el papa Juan Pablo II y por Benedicto XVI, y por eso es una teología reprimida y debilitada, pero Juan Pablo II les había dicho a los periodistas que le preguntaron en su viaje a Nicaragua que la teología de la liberación ya no era ningún peligro porque el comunismo había muerto, y el obispo Casaldáliga, de Brasil, contestó desde la Amazonia que mientras haya pobres habrá teología de la liberación, y aun hay más pobres que antes. Por eso va a seguir habiendo teología de la liberación, aunque los papas la sigan reprimiendo, pero vamos a ver qué va a hacer el nuevo Papa.

- ¿Conoce al nuevo papa?

- No, me acabo de enterar no conozco siquiera su nombre, pero es una alegría que sea latinoamericano.

Cardenal dedicó gran parte de su vida a la búsqueda de una sociedad más justa, y por eso todo su apoyo a la revolución sandinista de 1979 y luego su trabajo en el Ministerio de Cultura nicaragüense.

Y en la actualidad ve que hay unidad en los gobiernos de Latinoamérica, “pero con la diferencia de que el Gobierno de Nicaragua no pertenece a esos gobiernos revolucionarios”, enfatiza, y dispara: “El gobierno de [Daniel] Ortega no es socialista, revolucionario ni sandinista, es más bien una dictadura personal de él, su mujer y sus hijos”.

- Qué duro escuchar esto de su boca, cuando estuvo al lado de Ortega durante tanto tiempo.

- Sí, pero él cambió, y entonces ya no lo apoyamos. Fuimos muchos los que lo apoyamos antes, pero ahora los verdaderos sandinistas estamos en la oposición, en un partido nuevo que se llama Movimiento de Renovación Sandinista.

- ¿Y se presentan a elecciones?

- Sí, pero las elecciones las roba él [Ortega], porque tiene en su poder el Consejo Supremo Electoral, el cual cuenta los votos y da los resultados, entonces, las últimas elecciones han sido fraudulentas.

- Acaba de decir que en Nicaragua hay una dictadura personal, ¿pero no es sostenida por gente que estuvo al lado suyo y al lado de Ortega en la década del 70?

- No, porque todo lo mejor de la revolución, los que apoyaron esa revolución, ahora están en la oposición o simplemente desengañados. Desde el movimiento estamos en contra de lo que llamamos el orteguismo.

- Esa condición personalista de Ortega a la que se refiere, ¿es la que lo llevó a perder el camino de la revolución después de las elecciones?

- Así es. Luego de la pérdida de las elecciones, que no significaba la pérdida de la revolución, simplemente la pérdida del poder, se podía hacer otra revolución desde la oposición, pero la derrota desmoralizó a muchos de los principales dirigentes, que perdieron la moral y empezaron a robar escandalosamente antes de entregar el poder al nuevo gobierno, y ahí vino la pérdida de la revolución. Y por eso nos retiramos muchos de los que habíamos apoyado aquella revolución muy bella, para mí, la más bella que hubo, y que tuvo el cariño y la solidaridad del mundo entero como ninguna otra revolución lo tuvo.

- Me acuerdo de la campaña “Un biberón para Nicaragua”.

- Sí, claro, Argentina fue muy solidaria, e incluso el pueblo norteamericano fue uno de los más solidarios. Pero luego Ortega cambió, perdió la moral, y cuando se pierde la moral, ya no hay revolución.

Alejandro Frias