"La inseguridad es producto de los desequilibrios sociales"
“Sarmiento denominaba la ciudad como el sector expansivo de la civilización, porque es el lugar donde la convivencia hace que evolucione la sociedad”. Quien habla es Raquel Kismer de Olmos, secretaria de Asuntos Municipales del Ministerio del Interior. En diálogo con MDZ, la licenciada en Economía hizo referencia a la importancia de la gestión de ciudades, es decir, a la gobernanza de los ámbitos más importantes de socialización.
“Mi competencia y la responsabilidad que el gobierno nacional me ha delegado es trabajar junto con los intendentes por una mejor calidad en el accionar de los municipios”, explica. Entre otras cosas, esta funcionaria nacional considera que una gestión es sustentable cuando invierte en prevención y cree que construir sociedades más justas es la mejor manera de volverla posible.
Entre sus conceptos destacados, la secretaria de Asuntos Municipales afirma que “la calidad de vida de quienes menos tienen mejorará en la medida en que los distintos gobiernos capitalicen sus servicios, abran calles, exista luz eléctrica, una buena recolección de residuos, se proteja, se trabaje por la higiene y se prevenga en materia de salud. Una sociedad así, sin lugar a dudas, está llevando una tarea preventiva que favorecerá a mantener la seguridad”.
Con respecto a nuestra provincia, “Kelly” Olmos considera que el gobierno de Mendoza se preocupa y se ocupa por trazar los lineamientos básicos para una buena gestión, sintetizados en educación, desarrollo cultural, inversión en el espacio público y mejora en la calidad de los servicios. "Celso Jaque y su equipo están comprometidos en llevar adelante políticas beneficiosas para sus habitantes", dice convencida.
- ¿Cuáles son las principales exigencias en la gestión de una ciudad?
- En la actualidad, creo que pasa por contribuir fundamentalmente a la equidad. Por esta razón, es imprescindible que los intendentes sean quienes lideren proyectos de desarrollo de su comunidad, lo que conlleva mejoras en materia de seguridad. Y aunque la responsabilidad sea siempre de los tres niveles de gobierno, el municipio es quien moviliza la gestión local. En este momento, donde el marco macroeconómico es favorable al desarrollo, quien está gobernando una comunidad específica debe tener en claro cómo articular con el nivel provincial y nacional sus aspiraciones. El territorio no debe verse solamente como lugar donde enclavar inversiones sino que esas apuestas deberían movilizar los recursos económicos de una comunidad para maximizar su valor.
- ¿A qué casos o situaciones hace referencia?
- Hay inversiones mineras que se desarrollan de espaldas a la comunidad a la que están emplazando y otras que se hacen en sociedad, que tienen responsabilidad social empresaria controlada por quien gobierna la comunidad local. Se trata de reclutar los recursos humanos, comprar suministros, tener en cuenta el aspecto ambiental, el encadenamiento productivo a través de pymes de servicios, en definitiva, movilizar los recursos propios. Y en eso, las autoridades locales son importantes porque tienen la voz de la comunidad para ejercer el control.
- ¿Cuál es la realidad de nuestro país con respecto a este tema?
- La realidad es diversa. Personalmente percibo que hay una gran renovación de los liderazgos locales y una proximidad entre quien gobierna y la población, que gracias a la estabilidad democrática, es quien hace un juicio de valor y castiga o premia al que ha gestionado. Pero tampoco es en todos los casos, en áreas metropolitanas la visibilidad directa es más difícil, interviene mucho lo mediático. La democracia madura con más ejercicio y eso es lo que estamos viviendo y se ve reflejado en los liderazgos locales, importantes en todos los ámbitos y en cualquier comunidad. Considero en general, hay un profundo compromiso de quien ejerce la conducción, que existe interés por lograr los beneficios de una comunidad determinada.
- ¿Y desde la Secretaría, cómo se controla o supervisan las medidas y acciones que llevan a cabo los distintos municipios?
- Nuestra tarea pasa por el fortalecimiento institucional. La reforma del ´94 que estableció la autonomía municipal también dispuso que son las provincias las que determinan el alcance de sus reglamentaciones. Cuando uno habla de autonomía no se refiere siempre a lo mismo, se modifica de provincia a provincia y según el grado de competencia depositado en la gestión municipal y su funcionamiento. De manera que es un universo muy heterogéneo. Lo que nosotros hacemos es articular con los distintos ámbitos del gobierno nacional, aquellos programas de impacto local. Tratamos de contribuir a mejorar la gestión en términos de aprovechamiento del desarrollo local, mayor recaudación, mejor capacitación, más conciencia acerca del uso del suelo, de los mecanismos para financiar los servicios que se brindan. El poder de los gobiernos locales ya no pasa por no cobrar sino por cobrar lo adecuado para prestar el mejor servicio. La gente te elige por el servicio que brindás y eso no es gratuito ni se resuelve solamente reclamando más coparticipación.
- ¿Cómo se contribuye entonces, desde la gestión, a construir ciudades más seguras y equitativas?
- Está muy claro o por lo menos así se asume, que los problemas de seguridad no son consecuencia de la pobreza pero sí de los grandes desequilibrios sociales. Es decir, la magnitud de la inequidad es un factor que gatilla condiciones que luego favorecen conductas que afectan a la seguridad. Una sociedad más equitativa debe tener en cuenta situaciones de pobreza, la existencia de viviendas sociales, la calidad de los servicios, la posibilidad de que jóvenes y niños construyan relaciones con distintos sectores de la sociedad civil, la apropiación del espacio público, el desarrollo de actividades culturales. Es decir, debe facilitar el relacionamiento y el acceso a las oportunidades para aquellos que cuentan con menos posibilidades. Cuando la sociedad es más equitativa, el miedo a la inseguridad se reduce sustancialmente. Si por el contrario, se hace un excesivo uso de las urbanizaciones cerradas, hay desequilibrio entre la calidad de los servicios de ricos y pobres, la dinámica social pasa por barrios privados y no hay centro comercial a cielo abierto que permita el acceso de todos, entonces lo que tenemos es una sociedad dirigida por el mercado.
- ¿Considera que Argentina va por buen camino?
- Creo que sí, que existe compromiso político por parte de las autoridades nacionales, provinciales y locales por implementar acciones de gobierno que favorezcan a la equidad. Lo que pasa es que muchas veces a nivel local se ve a menudo la batalla de intereses. Es allí donde trabajamos por la visibilidad del impacto que tienen algunas políticas. En estos temas las definiciones no son absolutas, siempre pasa por una cuestión de gestión.
- ¿Cuáles son las ciudades o municipios que deberíamos tomar como modelos a seguir?
- Eso no lo puedo decir, sería injusto de mi parte. Lo que veo es que algunos municipios se ocupan por el deporte masivo, por estimular a los jóvenes de las barriadas más pobres para brindarles incentivos y estímulos, que están interesados por el avance de la ciencia y la tecnología. Siempre hacen falta recursos y al ser economista no podría subestimar este aspecto. Pero lo principal es la voluntad política. Indudablemente en nuestro país los que ejercen el gobierno local no tienen responsabilidades educativas pero sí tienen por el voto, el poder y la autoridad de hacer ver a nivel provincial, las deficiencias.
- ¿Qué sucede con las zonas o regiones más relegadas?
- Necesitan atención. Se debe trabajar no sólo como bombero asistencial. Una gestión que acerca un alimento tiene una calidad distinta a aquella que además se preocupa por la higiene de los alimentos, la nutrición, aspectos que hacen la diferencia y a los que hay que prestarle atención. Hay muchísimos programas nacionales y provinciales en los que se trabaja, algunos intendentes pujan por llevarlos a sus localidades y otros los subestiman. Mi tarea es impulsar y demostrar la importancia que todas estas cosas tienen.
- ¿Conoce Mendoza y qué impresión tiene acerca de su gestión?
- Sí, la he visitado y considero que es una de las provincias más dinámicas a nivel nacional. La ciudad de Mendoza específicamente me resulta un lugar brillante, alegre, emprendedora. Ha demostrado una gran capacidad de reconversión, de impulso vitivinícola, frutihortícola, industrial y turístico. Creo que sus autoridades están permanentemente impulsando acciones de liderazgo. En este momento estamos trabajando para llevar a cabo un seminario sobre temáticas municipales en particular.
- ¿Tiene relación con el gobernador Celso Jaque y con los intendentes?
- Sí, como decía recién, estamos organizando un evento que tendrá lugar próximamente en la provincia. El Ministerio del Interior está trabajando con la gobernación en la incorporación de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para la renovación de la gestión. Además, hemos incorporado en varios de los municipios un programa de gestión por resultados, lo que implica la incorporación de tableros de control que le permiten a los intendentes priorizar algunas de sus políticas y tener un seguimiento cotidiano de la evolución de esas prioridades. Estamos trabajando mucho con Mendoza, en especial con la gestión de Celso Jaque.
- ¿Cuáles son las principales preocupaciones que las autoridades le manifiestan?
- En su mayoría están relacionadas con el desarrollo local, con la incorporación de elementos que favorezcan la innovación y el valor de los recursos humanos y económicos en cada comunidad. Muchos municipios de Mendoza han encabezado el desarrollo de planes estratégicos a los que le han dado continuidad, como por ejemplo el propio municipio de Malargue, del cual es oriundo el gobernador y que lo proyectó políticamente con la calidad de su gestión. Acaban de comprarle al Ejército Argentino una cantidad de tierras que contribuyen con los objetivos planteados. A partir de darle estabilidad jurídica a quienes habitan una parte de esas tierras se les podrá brindar mejor calidad de vida y de servicios para que dejen sus asentamientos precarios. Otra parte le dará estabilidad a los puesteros que han vivido siempre en condiciones de marginalidad e incertidumbre sobre su destino y una última irá destinada al desarrollo turístico. Este ha sido un logro importantísimo de las actuales autoridades pero que viene de iniciativas que nunca se alcanzan de un día para el otro. A veces tan importante como fijar políticas es darles continuidad.
- ¿Y el tema de la inseguridad fue planteado?
- Yo sé que en Mendoza la inseguridad es una gran preocupación en muchos sentidos. Primero, porque el miedo afecta la calidad de vida de los ciudadanos. En segundo lugar, porque retrae inversiones, éstas intentan ir a aquellos ambientes que se perciben como seguros. Lo que hay que aprender en seguridad es que aquellos que venden soluciones inmediatas y lineales generalmente no toman en cuenta todos los aspectos que este tema tan delicado involucra. Uno de los requisitos más importantes para garantizar la seguridad es que todos tengamos conciencia de la necesidad del cumplimiento de la ley y que, tanto a nivel policial como judicial, no llegue tan tarde, cuando ya sea inútil.
- ¿Existe a nivel mundial una ciudad “ejemplar” en materia de gestión, que garantice equidad, desarrollo y seguridad?
- Yo no diría que hay una ciudad modelo pero hay organismos internacionales como el Un-Hábitat que trabajan en sociedades en situaciones de inequidad, el caso de África, Asia y América Latina. Nosotros estamos tratando de relacionarnos conjuntamente con el Ministerio de Justicia y Seguridad, para impulsar algunas de estas actividades. Estas organizaciones destacan la importancia de focalizar sobre los grupos más vulnerables y en este sentido, los más destacados son los jóvenes y las mujeres, porque donde hay violencia contra la mujer, seguramente hay condiciones de inseguridad.