La razón por la que el regalo de Kris Jenner fue el más especial en la boda de Kourtney Kardashian
Las bodas tienen el poder de ser mágicas aunque se planee algo completamente sencillo porque de ellas afloran todo tipo de emociones, incluso, aquellas que pensabas que jamás se despertarían. La sensibilidad está a flor de piel pero sin dudas todo termina en un bello recuerdo. Para esta ocasión tan especial, Kris Jenner quiso sorprender y alegrar a su hija Kourtney Kardashian al obsequiarle el anillo de bodas que recibió de su difunto marido, Robert Kardashian, y la empresaria no pudo haber obtenido un regalo mejor para su día tan importante.
Antes de la boda de Kourtney Kardashian y Travis Barker en Italia el año pasado, Kris Jenner le regaló a su hija el anillo que recibió de su difunto esposo Robert Kardashian cuando la pareja se casó en 1978. En el estreno del especial Hasta que la muerte nos separe: Kourtney y Travis de Hulu, los recién casados les dieron a los televidentes una mirada detrás de cámaras de lo que sucedió en sus lujosas nupcias en mayo en Portofino, Italia.
La noche antes de que la fundadora de Poosh dijera "Sí, acepto", su mamá la sorprendió con el anillo que Robert, quien falleció de cáncer de esófago en 2003, le puso en el dedo hace años. "Cuando mi papá murió, recuerdo haber pensado, 'No quiero casarme nunca porque mi papá no está allí para acompañarme al altar', así que ese regalo significó mucho", dijo Kourtney en el especial. “Fue increíble”, agregó Travis.
Esta no es la primera vez que el papá de Kourtney se involucra en la vida de su familia desde el más allá. Travis visitó la tumba del difunto abogado antes de pedirle a su hija que se casara con él en octubre de 2021.
En un episodio de The Kardashians, Kris le dijo a su hija Kim que el baterista de Blink-182 le pidió a la mamá "su mano en matrimonio" y también "fue a la tumba de tu papá y le preguntó a tu papá".
Kourtney Kardashian y Travis Barker se casaron en tres ocasiones diferentes. Primero se casaron en Las Vegas con una ceremonia tan salvaje que la novia terminó vomitando y perdiendo su preciada chamarra de cuero.
Dado que la boda en Sin City no era legal, la pareja siguió con una ceremonia en la corte de Santa Bárbara y, finalmente, su fiesta en Portofino repleta de estrellas, esta última organizada por Dolce & Gabbana, que vistió no solo a los novios, sino también a toda la familia Kardashian-Jenner para la ocasión.