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Javier Bardem contó cómo fueron sus días como stripper

Si alguien tuvo muchas vivencias, ese es Javier Bardem, que recordó cuando, por casualidades del destino, trabajó como stripper.

El proceso artístico es un camino que cada artista tiene que recorrer para encontrar la manera de poder expresar lo que tiene dentro a través de la disciplina que mejor canalice. Pera ello, hay que experimentar de todo, así como Javier Bardem, que trabajó como stripper en una ocasión.

Al crecer dentro de una familia de actores, Javier Ángel Encinas había decidido en su niñez que su vía de expresión iba a ser la pintura. Su madre, la gran actriz española Pilar Bardem, decidió respetar su decisión pero, como era de esperar, el niño debió acompañarla siempre en todos sus trabajos.

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria el primer día de marzo de 1969, Javier fue creciendo con el arte como un segundo hobby, ya que la actividad que lo había enganchado en cuerpo y alma fue el rugby. Y no solo era devoto sino que era un pilar muy bueno, a tal punto de integrar selecciones españolas formativas. Lo dejó porque, según dijo, “jugar al rugby en España es como ser torero en Japón”, pero valora que en los 14 años que lo practicó, le enseñó “el sentido de la lealtad y la amistad, valorar el trabajo en equipo y el sacrificio”.

Pero eso no fue lo único que le dejó el deporte de la ovalada, ya que también lo preparó físicamente para una tarea que desempeñó por casualidades de la vida. A sus 20 años, uno de sus amigos le pidió que actúe como stripper en el cumpleaños de la esposa de este, y Bardem aceptó.

Salió semidesnudo del interior de una torta gigante y hasta preparó una coreografía, pero la cosa no quedó ahí. Ese ambiente más que animado se trasladó a un boliche y, bajo los efectos del alcohol, repitió el acto.

Esa performance fue tan buena que hasta recibió una propuesta de parte del dueño del recinto para que la hiciera cada viernes. Ya sea por el calor del momento o por las copas que confesó que tenía de más, o las dos cosas juntas, Javier aceptó.

Ya sobrio, cumplió con el compromiso. “No había nadie, habría como unas tres personas allí. Fue muy bochornoso, pero lo hice. Soy artista y di mi palabra”, recuerda aquella noche en la que su hermana y su madre le acompañaron.

También recordó que, para animar aún más ese ambiente más que muerto, invitó a su hermana al escenario para continuar con su show, algo que después reconoció que fue un desacierto. “Entre tanto bailar, le rompí la pierna”, contó Bardem, indicando que no volvió a hacer ese número de striptease. Luego de ello, se abocó a la actuación y el resto es historia conocida.