El problema de salud que alejó a Matt Smith, el actor de House of the Dragon, de ser una estrella del fútbol
El talento de Matt Smith es indiscutible. Ya lo demostró en The Crown, cuando le tocó interpretar a Felique de Edimburgo en las primeras dos temporadas. Pero ahora, con su papel de Daemon Targaryen en la nueva serie de HBO Max, House of the Dragon, precuela de Game of Thrones, redobló la apuesta y dejó en claro es digno de un aplauso de pie.
Pero además, el británico fue el encargado de ponerse el la piel del legendario Doctor Who en la undécima temporada de la serie, papel que le dio un nombre importante dentro de la industria y algunos reconocimientos.
Sin embargo, la vida de Matt Smith iba por otro lado y un terrible problema de salud cambió todos sus planes. Su verdadera pasión era el fútbol, deporte en le que tenía un gran talento y mucha proyección a futuro. Pero una terrible lesión lo alejó de su sueño y lo llevó a los escenarios.
Comenzó haciendo las inferiores en el Northamton y luego, al dejar en claro su talento, fue trasladado al Leicester City donde firmó su primer gran contrato. Pero a los 15 años empezó a sentir un fuerte dolor en la espalda, el que hacía cada vez más complicado seguir el ritmo de los entrenamientos.
Matt Smith comenzó a hacerse estudios y ellos arruinaron toda su ilusión. Fue diagnosticado con espondilosis cervical, una degeneración de la columna vertical que no le permite hacer demasiados esfuerzos. Eso lo llevó a tener que renunciar al fútbol que tanto amaba y cambiar sus planes a futuro.
En ese entonces, la Selección de Inglaterra estaba pensando en sumarlo a su Sub 16, por lo que de no haber padecido tal trastorno, podría haberse convertido en una verdadera leyenda para el deporte de aquel país. “Fue un momento difícil porque me sentía insatisfecho”, dijo en diálogo con Desert Island Discs.
“Para ser honesto, estaba tan seguro de que jugar al fútbol era lo que iba a hacer que fue muy difícil para mí decirle a la gente que me habían diagnosticado esta enfermedad. Mi ego decía: ‘Yo soy eso, soy un futbolista’. Y ya saben como es: en la escuela era el jugador de fútbol para todos y de repente, nada”, se sinceró Matt Smith.
Fue gracias a un profesor de teatro, que lo vio desconsolado, que su camino se enfocó en la actuación. Aquel hombre le dijo las palabras que necesita escuchar: “Nunca estuviste destinado a ser futbolista, siempre pensé que eras muy bueno actuando”.
Desde ese momento, se enfocó en estudiar arte dramático. Se inscribió primero en el National Youth Theatre de Londres y una vez terminado el colegio, en la Universidad de Anglia del Este, donde estudió drama y escritura creativa.