La historia detrás de Julio Iglesias y el lado B de su profesión menos conocida
Julio Iglesias es sin dudas uno de los cantantes más reconocidos de la música de habla hispana. Ganando un importante prestigio en el mundo a través de inolvidables canciones, poco se sabe del pasado antes de convertirse en un referente artístico. De hecho, no mucho se ha hablado de aquella época.
Julio nació el 23 de septiembre de 1943 en Madrid, la capital española. Hijo de Julio Iglesias padre, un reconocido ginecólogo, y de Maria del Rosario "Charo" de la Cueva. Durante casi lo primeros veinte años de su vida, el cantante iba a tener un rumbo totalmente diferente al actual.
Y es que muy pocos creían en aquella época que se iba a dedicar a la música. Muchos recordarán que en su adolescencia se dedicó al deporte, y que tenía un futuro muy interesante luego de fichar como arquero en el Real Madrid, uno de los clubes más prestigiosos del mundo.
Sin embargo, un accidente automovilístico cambiaría la vida de Iglesias. El 22 de septiembre de 1962, salió con un grupo de amigos a festejar su cumpleaños pero el auto en el que iba perdió el control e impactó contra unos arbustos, en la zona de la vía Majadahonda de Madrid.
Según el parte médico inicial no iba a volver a caminar, de hecho estuvo casi paralítico durante un año y medio. Nunca perdió las esperanzas de recuperarse, aunque en ese tiempo se dio cuenta que debía renunciar a su carrera en el deporte.
Lo cierto es que, durante el tiempo en el que jugaba al fútbol, en paralelo también cursaba la carrera de Licenciatura en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, a la que había ingresado con sólo 17 años. Al momento del accidente le quedaba apenas una materia para recibirse, y de la misma forma que el deporte terminó por resignar sus sueños en la abogacía.
Pasaron muchos años, décadas, para que Iglesias quiera volver a retomar los libros. Durante los años 90 retomó los estudios en la Universidad de Murcia, hasta que finalmente en el año 2001 finalizó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid cuando solo le quedaba una asignatura.
Esta universidad resolvió aprobarle la única asignatura que le quedaba para obtener el título de abogado, debido a un procedimiento administrativo: un tribunal de compensación. En casos como el suyo, si lo que faltaba era sólo una materia por aprobar, la reglamentación lo autorizaba a rematricularse para rendirla aunque ya haya pasado el tiempo. Y esa fue la forma en la que Julio lo logró.
El examen tuvo lugar en la Facultad de Derecho de la Universidad. Dos catedráticos de la asignatura y el decano constituyeron el tribunal. Después de una serie de preguntas, ante un Iglesias que desde siempre tuvo conocimiento real de la profesión (a pesar de no haber ejercido ni tenido un título hasta ese entonces), terminó por rendir la materia restante.
"Examinarse a los 57 años de una asignatura practicada a lo largo de más de 33 no puede ser sino un examen atípico. Pero un examen de verdad. El catedrático me hizo siete u ocho preguntas muy concretas que imagino que sabía que yo sería capaz de contestar", comenzó explicando Julio en aquel entonces, en declaraciones al diario El Mundo.
"Después de todo, yo he ejercido el Derecho Internacional Privado durante los últimos 35 años; he sido yo quien ha escrito casi todos mis contratos. Eran preguntas muy concretas de carácter muy práctico. Estuve allí hablando unos 25 minutos o media hora y, sí, conseguí el título de Derecho. Pero es un título más honorífico que otra cosa. Lógicamente, no voy a ejercer de abogado a estas alturas", cerró Iglesias. Sin dudas, una materia pendiente más que saldada.