ver más

Así era Will Smith cuando era sólo un niño y vivía en Philadelphia

El actor atravesó una dura infancia con duras experiencias que marcaron su carácter.

En el mundo de las celebridades, existen historias diversas sobre los caminos hacia la fama de cada estrella. Will Smith, actualmente consagrado como actor y músico, es protagonista de un recorrido de superación luego de vivir una dura infancia en la que sufrió bullying y creció en un hogar donde reinaba la violencia.

Algunas personalidades son hijos de alguien reconocido y heredan esa fama mientras que otros recorren un trayecto con obstáculos hasta alcanzar el reconocimiento popular. Smith proviene del oeste de Filadelfia, Pensilvania. Hijo de una administradora de escuela y de un pequeño empresario, nació como el nombre de Willard Carroll Smith Jr. el 25 de septiembre de 1968.

Su padre era un veterano de la Fuerza Aérea de Estados Unidos cuyo estilo de crianza estaba arraigado en una especie de instrucción militar. En consecuencia, le exigía a su hijo la perfección, lo cual llevó a que Will fortaleciera su carácter.

El actor reconoció que debió forjarse una doble cara para lidiar con el mundo exterior. Una era la del bufón. Después de haber sufrido bullying en el colegio, se convierte en el bromista en su etapa posterior como estrategia para que nadie lo molestara. Esa forma de ser, le acompañó hasta la edad adulta.

Uno de los aspectos más graves de su infancia fueron los episodios de violencia doméstica que sufrió su madre. Un día, su padre la dejó inconsciente. Pese a ser el hermano mayor, Will nunca se atrevió a enfrentarlo mientras que su hermano pequeño, Harry, sí lo hizo. Desde entonces, a la estrella de Hollywood le acompañó el estigma de ser un cobarde.

En una entrevista con CBS, explicó que su padre, que era dueño de una empresa de refrigeradores, los obligó a él y a su hermano menor a reconstruir una pared fuera de su local comercial cuando tenían solo doce y nueve años respectivamente. Aunque fue un trabajo arduo, finalmente significó una lección importante para ambos. “Nos dijo ‘Ahora, nunca me digas que hay algo que no puedes hacer’. Y mi hermano y yo nos pusimos de pie y dijimos: ‘Papá está totalmente loco, ¿no?’”, recordó con humor.

Desde pequeño, Will fue un niño atento y con especial habilidad para cantar, actuar. Pasaba de una personalidad a la otra según la situación. Necesitaba tenerlo todo controlado, sin lugar para la incertidumbre. El estigma de cobarde también explica su reacción durante los premios Óscar ante la ofensa que recibió su esposa Jada Pinkett.

En el año 1990, cuando ya era un joven rapero con cierto éxito, la cadena de televisión norteamericana NBC le contrató para protagonizar la serie El príncipe de Bel Air, con una trama que se asemejaba a la historia del actor y contaba su experiencia al mudarse a Los Ángeles.