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Joss Stone confesó el miedo que le quedó tras su segundo parto

La cantante intentó tener a su bebé por vía natural pero estuvo más de 30 horas de trabajo de parto. Terminaron haciéndole una cesárea por emergencia, pero el dolor y el riesgo la aterraron.

Joss Stone es una de las cantantes más populares de la industria musical, dueña de una trayectoria que labró desde muy chica y destacándose en soul, R&B, blues y tantos otros estilos. Con una voz muy característica y dejando grandes éxitos, la británica de 35 años es reconocida en todo el mundo.

Semanas atrás, Stone se transformó por segunda vez en madre y le dio la bienvenida a su hijo a través de sus redes sociales. Nos referimos al pequeño Shackleton, recordando que la artista ya se había convertido en madre por primera vez de Violet en 2021, como parte de la familia que comenzó a formar junto a su pareja Cody DaLuz.

“Finalmente está aquí. Solo quería saludar a nuestra última incorporación a la familia, Shackleton Stoker DaLuz. Nacido a las 7:54 am del 18 de octubre. Qué alegría tenerlo sano y salvo en nuestros brazos. Gracias por estar con nosotros durante el viaje”, expresaba el posteo de Joss.

Lo cierto es que detrás de toda esta enorme felicidad que envolvió a la familia durante este último mes, la cantante se atrevió a hablar de los miedos que tuvo con la experiencia de parto, como parte del extremadamente difícil nacimiento que tuvo Shackleton.

Hablamos de más de 32 horas de trabajo de parto, dolor intenso, cesárea de emergencia: el nacimiento del pequeño bebé fue “aterrador” para Joss. La británica habló con la popular revista estadounidense People al respecto, confesando que tenía una “tremenda cantidad de dolor” durante todo este proceso.

Stone había confesado que quería tener por parto natural a su segundo hijo, ya que anteriormente no había podido tener por esta vía a Violet hace casi dos años (también nació por cesárea). Pero claro, el sufrimiento y la enorme cantidad de horas de trabajo de parto le tenían preparada otra resolución.

“Decidí que quería tener un parto natural… ¡eso no sucedió! El niño pesaba 3,5 kg, un poco más grande de lo que esperaban los médicos. El parto duró 30 horas, ¡es mucho tiempo! Y luego todo se fue al carajo…; en realidad, creo que fueron 32 horas al final. Así que nació a las 7.54 de la mañana del día 18 y fue porque mi útero se rompió”, comenzó explicando.

“El latido de su corazón era normal. Y de repente, se desaceleró enormemente. Pensé: 'Esto no es bueno'”, agregó. Luego de tantas horas de intentar dar a luz de forma natural, una enfermera se le acercó para confirmarle que nuevamente debería pasar por el quirófano. Allí la acompañaron todos y su marido la tranquilizó constantemente.

"Todo sucedió cuando el bebé estaba bajando por el canal de parto. Mi útero se partió, su cabeza entró en mi abdomen y volvió a subir. Tuvieron que devolverle la respiración", compartió en la nota. Los médicos la durmieron y cuando despertó, ya tenía a Shackleton entre sus brazos.

Sabiendo el riesgo que todo esto significó tanto para ella como para la salud de su pequeño bebé, Joss reflexionó al respecto y utilizó una analogía: “Fue como tener 15 ángeles volando en la habitación. Intentaban que me sintiera cómoda. Fueron muy amables y profesionales y me hicieron sentir segura”.