El hijo de Sean Penn contó la difícil relación que mantuvieron en la adolescencia
Sean Penn es uno de los actores más carismáticos y talentosos del mundo Hollywood. Como parte de su vida personal e íntima, el artista se casó en tres oportunidades pero solamente con Robin Wright tuvo hijos. Hablamos de los jóvenes Dylan y Hopper Penn.
Dylan es la mayor de sus hijas y tiene 31 años, mientras que Hopper es el menor y en agosto pasado cumplió 29 años (6 de agosto de 1993). El más chico de sus hijos tuvo varias fricciones con su padre en la etapa de adolescencia, argumentando que ha estado varios años en guerra con él.
“Era estricto y yo siempre me metía en problemas. Nos peleamos durante mucho tiempo, pero ahora es muy relajado. Se ha relajado con la edad”, explicó el joven, recordando aquellos momentos de fricción y recordando que también estaba alejado del estilo de vida de sus padres famosos.
“Sabía que mi padre era conocido y que mi madre era conocida. Íbamos a los estudios de cine, pero nada más. Cuando nos mudamos de nuevo a Los Ángeles, me decían cosas en la escuela, me hacía sentir incómodo”, completó Hopper, explicando que su adolescencia no fue algo difícil de llevar.

Con el tiempo, Hopper fue madurando y las experiencias de la vida lo fueron acercando cada vez más a su padre, hasta entenderlo y llevarse mucho mejor. De hecho, sin ir más lejos, ahora está siguiendo sus pasos en el mundo artístico.
Hace poco, el joven participó junto a su hermana Dylan y su padre Sean en la película Flag Day, que se estrenó el año pasado. Dice que hoy siente un nuevo aprecio por la carrera de su papá, aunque lo que más admira es su faceta detrás de las cámaras, lo que demuestra la cercanía que lograron con el tiempo.

“Cuando fue a Haití (tras el catastrófico terremoto de 2010), nunca había visto esa faceta suya. Fue algo que le nació de inmediato, y fue muy inteligente con todo lo que hizo. El estado de emergencia es su lugar, siento que es el que más calmado se queda cuando hay caos. Es realmente genial”, confesó.
Hopper destacó el cálido vínculo que tiene hoy con Sean, haciendo chistes también acerca de los largos mensajes que envía cuando tiene oportunidad. “A mi padre le gustan mucho las videollamadas y los mensajes de texto. Pero cuando envía mensajes de texto, son como novelas. Tiene que enviarlos en cuotas, así que rara vez los leo”, bromeó.