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Cuál fue la infidelidad que cambió la vida de Meg Ryan

Era de las actrices más populares en los '90 pero su reputación cayó por el piso cuando en el 2000 tuvo un amorío con un reconocido actor. Aquel romance fue poco aceptado y la crítica puso en peligro su carrera.

En la década de los '90, Meg Ryan era sin dudas una de las grandes estrellas de la comedia romántica en Hollywood. Protagonista de grandes papeles, desarrolló roles cautivantes que enamoraron a todo el mundo, convirtiéndose en un verdadero ícono dentro de la industria cinematográfica.

Lo cierto es que, de la misma forma que tocó el cielo gracias a la enorme popularidad que tuvo, Ryan también fue víctima de un deceso y bajón que sufrió su carrera al vincularla con un escándalo de infidelidad en el 2000. Un episodio que dejó grandes secuelas en ella.

Su carrera se encontraba en pleno ascenso con diferentes títulos que lideró. Joe contra el volcán (1990), Hechizo de un beso (1992), Sintonía de amor (1993), Cuando un hombre ama a una mujer (1994), Quiero decirte que te amo (1995), Adictos al amor (1996), Un ángel enamorado y Tienes un e-mail (1998), fueron algunos de los grandes éxitos que tenía Meg hasta ese momento.

De la misma forma que se encontraba en la cima del cine, también en lo personal parecía tener una vida perfecta junto al actor Dennis Quaid, con quien formaba una de las parejas más queridas del ambiente. Se casaron en 19991 y luego tuvieron a su hijo Jack en abril de 1992. Pero todo se rompió de la noche a la mañana.

El episodio de infidelidad de Meg se dio en el momento que decidió alejarse de las películas románticas y probar otros géneros, y el primer paso fue un drama llamado Prueba de vida que se estrenó en 2000. Aquel film lo protagonizó con Russell Crowe, y justamente ese cambio de enfoque también le dio un giro mucho más drástico en su carrera.

Personas allegadas a los actores dicen que Ryan y Crowe se enamoraron a primera vista, los rumores comenzaron a tambalear el matrimonio de la actriz y ella no tuvo inconvenientes en ponerle punto final a su relación con Quaid. Para ese entonces, se confirmaba el murmullo y ya era una realidad ese amorío que tuvieron ambos artistas, lo que catapultó ese cachetazo inesperado a su trayectoria.

Ni siquiera el culebrón del posible romance entre los actores sirvió para promocionar la película, ya que el film fue un fracaso porque a la sociedad le costó digerir que la artista finalice esa relación 'perfecta' con su esposo. Los medios trataron el tema con mucha crueldad, su noviazgo con Crowe se blanqueó en 2001 pero su reputación quedó dañada y la industria la apartó.

Lo que recibió la actriz a cambio fue un ambiente que la separó de los mejores trabajos de forma despiadada. Tal es el hecho que en la década de los '90 hizo 18 películas, pasando a hacer apenas la mitad en los 2000, y obviamente con mucho menos reconocimiento internacional a su figura. Hoy, después de varios años de lucha, busca renacer en la industria poco a poco.