Se disparan el precio del gas y el petróleo tras la paralización de las plantas en Qatar y la amenaza del cierre del estrecho de Ormuz
La guerra entre Irán, Estados Unidos e Irán provicó que el precio del petróleo escala más de un 6% y el gas se dispare un 50%.
Se reportaron explosiones en la capital de Irán, Teherán.
El mercado energético global abrió la semana en crisis por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán con fuertes subas de los precios del petróleo y el gas. El crudo registró una fuerte suba en las primeras operaciones del lunes con subas de 7,4% hasta US$72,02 por barril, mientras que el Brent trepó cerca de US$6, hasta US$79.
La reacción del mercado se produjo tras la ofensiva aérea lanzada por Washington y Tel Aviv contra objetivos iraníes, que dejó entre los fallecidos al líder supremo, el ayatola Alí Jamenei, y a otros altos funcionarios del país persa.
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El foco inmediato de los operadores está puesto en el Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más relevante para el comercio global de crudo, donde se registraron cierres parciales en la circulación y una amenaza real de cierre del paso de los barcos. Por esa vía circulan más de 14 millones de barriles diarios, cerca de un tercio de las exportaciones marítimas mundiales, según datos de la consultora Kpler. Tres cuartas partes de esos envíos se dirigen a Asia, principalmente a China, India, Japón y Corea del Sur.
Cualquier alteración en ese corredor estratégico podría generar un shock inmediato sobre la oferta y disparar aún más los precios. Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump afirmó que las operaciones militares continuarán hasta cumplir los objetivos estratégicos, aunque dejó abierta la puerta a una eventual negociación con Teherán. Para el mercado, esa posibilidad diplomática es hoy el principal factor de contención frente a una escalada prolongada.
Las proyecciones comienzan a ampliarse. El banco Barclays advirtió que el Brent podría acercarse a US$100 si la crisis de seguridad se agrava, mientras que UBS contempla que, ante una disrupción severa, los precios spot podrían superar los US$120 por barril.
Irán produce alrededor de 3,3 millones de barriles diarios y es el cuarto mayor miembro de la OPEP. Una eventual caída en sus exportaciones —sumada a tensiones internas o huelgas en zonas productoras— añadiría presión adicional a un mercado ya sensible.
Para Estados Unidos, un petróleo por encima de US$80 o US$100 implica un traslado casi inmediato a los precios de la gasolina, con impacto directo sobre el consumo y los costos logísticos de sectores intensivos en combustible como la construcción, el transporte y los servicios.
Qatar cierra el grifo del gas
La tensión no se limita al crudo. Qatar Energy anunció la detención temporal de su producción de gas natural licuado (GNL) tras ataques con misiles y drones contra instalaciones energéticas en Ras Laffan y Mesaieed.
Qatar es el tercer mayor exportador mundial de GNL, con una capacidad de 77,1 millones de toneladas métricas anuales. Ras Laffan, ubicado en el gigantesco yacimiento North Field —la mayor reserva de gas del mundo— concentra cerca del 18% del suministro global de GNL, según estimaciones de S&P Global. El país proyectaba ampliar su producción hasta 126 millones de toneladas hacia 2027 o 2028.
Tras conocerse la noticia, el índice TTF europeo —referencia del gas en el continente— pasó de registrar subas del 20% a rozar el 52%. El precio del megavatio hora escaló desde niveles inferiores a 40 euros hasta ubicarse en torno a 47,5 euros, reflejando la preocupación por el abastecimiento. Qatar representa alrededor del 7% del suministro de GNL de Europa.
El Ministerio de Defensa qatarí informó que cerca de 100 misiles y decenas de drones fueron lanzados contra infraestructuras comerciales, civiles y militares. Veinte personas resultaron heridas y, aunque se reportaron “daños mínimos”, las autoridades evalúan el alcance real del impacto antes de reanudar plenamente la actividad.
La ola de ataques y represalias generó cierres preventivos en toda la región. En Arabia Saudita, Saudi Aramco detuvo la actividad de su refinería de Ras Tanura, con capacidad de unos 550.000 barriles diarios, como medida de precaución. Irak suspendió el bombeo de un oleoducto que transporta 200.000 barriles diarios hacia Turquía.
En Israel, el gobierno ordenó a Chevron paralizar temporalmente la producción del gigantesco yacimiento de gas Leviatán, en proceso de ampliación para alcanzar una capacidad de 21.000 millones de metros cúbicos anuales. La compañía Energean también cerró campos más pequeños. Las suspensiones afectan exportaciones hacia Egipto y otros mercados regionales.
En paralelo, en la isla iraní de Kharg —que procesa cerca del 90% de las exportaciones de crudo del país— se reportaron explosiones, aunque no está claro el alcance de los daños.


