Oro: el metal ya supera al euro como segundo activo de reserva global
Según un informe del Banco Central Europeo (BCE) el oro recuperó protagonismo en el mercado financiero mundial, superando incluso a las divisas más confiables.
El precio del oro subió 24% en lo que va del año ya supera los 5.380 dólares la onza, debido a la fuerte demanda de los inversores y los bancos centrales.
Si faltaba algún indicio de la creciente importancia del oro en las finanzas internacionales, llegó de la mano del Banco Central Europeo (BCE) que, según un estudio difundido días atrás, el metal amarillo superó al euro como el segundo activo de reserva más importante del mundo, sobre las tenencias al cierre de 2024.
De acuerdo al informe del BCE, el dólar representaba a fines del año pasado el 46% de las reservas de los bancos centrales, seguido del oro con el 20%, el euro con tan solo el 16%, mientras que el resto de las divisas representaban en conjunto el 18%. Vale señalar que dado el secretismo que rodea a las compras de oro de parte de la banca central, estos datos podrían, incluso, subestimar la participación real de oro.
Los bancos centrales compraron más de 1.000 toneladas por año en 2022, 2023 y 2024, duplicando su ritmo anterior, lo que sitúa sus tenencias en su nivel más alto desde finales de la década de 1970, medido en peso, y cerca del máximo histórico establecido en 1965. Cabe destacar que el ritmo actual de compras de los bancos centrales y los fondos soberanos de riqueza equivale aproximadamente a una cuarta parte de la producción minera.
El BCE y las reservas de oro
El informe del BCE atribuye esta tendencia en parte a uno de los mayores acontecimientos geopolíticos de los últimos años: la demanda de oro como reserva monetaria aumentó drásticamente tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022 y se ha mantenido alta, escribieron los investigadores del ente monetario europeo.
Ante la congelación de las reservas extranjeras de Rusia y el uso generalizado del dólar como arma, los bancos centrales han buscado racionalmente reducir su dependencia del dólar, en particular aquellos en posiciones adversarias de EE.UU. o con mayor probabilidad de caer en esa categoría.
“En cinco de los diez mayores aumentos anuales de la proporción de oro en las reservas extranjeras desde 1999, los países involucrados enfrentaron sanciones ese mismo año o el anterior”, señala el informe. Por supuesto, aunque el BCE no lo recalque, la impresión imprudente de monedas fiduciarias occidentales para facilitar el despilfarro gubernamental es otro factor importante.
El aumento del 30% en el precio del oro en 2024 contribuyó a su segundo puesto al cierre del año. Sin embargo, su ascenso no ha hecho más que continuar desde el período del análisis del BCE, subiendo otro 27% y acercándose a los 3.500 dólares por onza.
El oro y el riesgo político
Dado que los compradores recurren cada vez más al oro como cobertura contra los riesgos políticos (en lugar del riesgo inflacionario), existen muchas razones para anticipar un mayor potencial alcista, especialmente tras el sorpresivo ataque de Israel contra Irán.
“Dado el fuerte repunte de los precios del oro, el impulso de la compra de oro podría desacelerarse”, declaró a CNBC Janet Mui, jefa de análisis de mercado de RBC Brewin Dolphin, pero agregó que “a largo plazo, el contexto geopolítico incierto y el deseo de diversificación impulsarán la acumulación de oro como reservas”. Si bien los bancos centrales son actores importantes, el BCE señala que el 70% de la demanda de oro proviene de inversores no soberanos y de quienes lo utilizan para joyería.
Si bien el BCE señaló que la cantidad de oro que ahora poseen los bancos centrales se acerca a los niveles de 1965, las condiciones de entonces eran muy diferentes. En ese momento, en base al Acuerdo de Bretton Woods de 1944 (uno de los pilares del sistema financiero global posterior a la Segunda Guerra Mundial tras la devastación de los años 30), el dólar estaba respaldado por oro a razón de 35 dólares por onza.
Patrón oro
Pero en agosto de 1971, el presidente de EE.UU., Richard Nixon, revocó unilateralmente el acuerdo cuando apareció en televisión un domingo por la noche para anunciar que EE.UU. ya no cumpliría su compromiso de canjear dólares por oro, en respuesta al creciente déficit comercial del país.
El dólar continuó como la moneda global, pero sobre una base nueva: ahora era una moneda fiduciaria que dependía de la fortaleza del Estado estadounidense y de su sistema financiero, pero esa fortaleza ha sido cada vez más cuestionada debido a la serie de crisis que ha sufrido el sistema financiero estadounidense, la más destacada la de 2008, provocada por la especulación inmobiliaria y financiera.
Además, lo ocurrido en marzo de 2022 cuando EE.UU. expulsó a Rusia del sistema internacional de pagos SWIFT y, en conjunto con las potencias europeas, congeló los activos del banco central ruso, por un monto de aproximadamente 300.000 millones de dólares, impactó en el ánimo del sistema financiero mundial. Porque si las reservas de un banco central podían ser confiscadas de esta manera, ¿qué quedaba como refugio seguro? Desde luego, no los dólares. Entonces, el oro parecería ser visto como una cobertura frente a acciones de congelamiento de activos.
Del oro al dólar
El diario financiero británico Financial Times, comentando el informe del BCE, dio una idea del grado de preocupación que existe: “Una encuesta entre 57 bancos centrales que poseían oro el año pasado reveló también que la preocupación por las sanciones, los cambios esperados en el sistema monetario global y el deseo de volverse menos dependientes del dólar eran factores clave para los mercados emergentes y los países en vías de desarrollo”.
Amén de las declaraciones oficiales sobre la resiliencia del sistema financiero estadounidense y del continuo papel del dólar como moneda de reserva global, el hecho concreto es que, por primera vez desde la creación del nuevo sistema financiero posterior a 1971, el oro ocupa ahora el segundo lugar como activo clave de reserva.