Morosidad I: récord de cheques rechazados
En medio de una seudo estabilidad cambiaria hay alertas en la economía real. MDZ advirtió meses atrás sobre el alza de la morosidad y las deudas.
Un informe privado asegura que el nivel de cheques rechazados ha alcanzado un nivel récord y crece la morosidad.
ArchivoCada semana aparece alguna nueva señal que confirma la luz amarilla que desde MDZ se anticipó meses atrás, cuando se llamó la atención en cómo escalaba el nivel de morosidad bancaria, sobre todo, de las personas y familias. Ahora, según datos de Fidelitas, se conoce que el nivel de cheques rechazados ha alcanzado un récord histórico.
El análisis de la consultora da cuenta que hubo 273.314 cheques por falta de fondos (cantidad neta entre rechazados y levantados) en el trimestre diciembre 2025-febrero 2026, equivalentes a aproximadamente 600 millones de dólares, más de seis veces la media histórica mensual.
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Para dimensionar la situación, destacan además que la mora bancaria de hogares está en máximos de 20 años a raíz de que la tasa de cartera irregular alcanzó el 10,6% en enero de 2026, el nivel más alto en más de dos décadas. Sostienen que, en este contexto, las pymes están en el ojo de la tormenta, con una mora sectorial que en algunos rubros supera el 40% (molinería, cueros).
Aunque advierten que el riesgo no se limita a las pequeñas empresas ya que amenaza la continuidad operativa de toda la cadena de valor industrial.
Recuperación con suspenso
“La economía argentina atraviesa una fase de estabilización macroeconómica con recuperación heterogénea por sector. Sin embargo, la cadena de pagos y la base pyme muestran señales de tensión que pueden trasladarse a crédito, abastecimiento y continuidad operativa”, señala la consultora que sintetiza en un estudio reservado los principales indicadores de alerta y los traduce en implicancias concretas para áreas de riesgo, finanzas, compras y compliance”.
Si bien no anticipan una crisis generalizada, si recomiendan identificar focos de riesgo que justifican un monitoreo granular. Según Fidelitas, hay que monitorear cinco riesgos contingentes en los próximos 12 meses: estanflación, contracción del crédito, disrupciones en la cadena de suministros global, efecto contagio en la cadena de pagos y volatilidad política preelectoral.
¿Cómo hay que leer los datos? Por un lado, el récord de cheques rechazados opera como señal de alerta temprana sobre tensiones de liquidez y potencial efecto contagio en la cadena de pagos. Por otro lado, la existencia de una divergencia sectorial muy marcada implica que una mejora agregada en algunos indicadores convive con fragilidad relevante en pymes proveedoras y sectores expuestos al mercado interno.
Todo ello redunda en que el riesgo más material para los clientes corporativos no siempre está en el proveedor directo, sino en eslabones críticos de segundo y tercer nivel. Por eso, los analistas de la consultora recomiendan actualizar scoring, monitoreo y alertas sobre contrapartes críticas; revisar exposición por sector; y reforzar planes de contingencia de abastecimiento. Veamos los números.
Cheques rechazados
En cuanto a los cheques rechazados, hay que mirarlos como un termómetro de la liquidez empresarial, sencillamente porque el cheque rechazado por falta de fondos es uno de los indicadores más directos del estado de liquidez de las empresas.
A diferencia de los datos de mora bancaria, que capturan deterioro acumulado, el rechazo de cheques refleja una incapacidad de pago puntual y anticipada, funcionando como indicador de alerta temprana en la cadena de pagos.
Los datos del BCRA elaborados por Fidelitas para el período enero 2021/febrero 2026 muestran un crecimiento progresivo en el volumen de cheques rechazados, con una aceleración pronunciada a partir del segundo semestre de 2025. En diciembre de 2025 se registró el máximo histórico de la serie: 97.612 cheques rechazados, con un incremento del 200% interanual en cantidad.
Los datos de enero (89.352) y febrero (86.350) de 2026 confirman que el nivel de tensión permanece significativamente por encima de la media histórica, llegando a superar los niveles pandémicos de 2020.
Además, el ratio de emitidos contra rechazados crece más astronómicamente, ya que el cheque físico va siendo un medio de pago menos utilizado con el paso del tiempo, pero sigue aún muy presente en pymes. Medido en dólares, el impacto económico es igual de relevante y preocupante: en diciembre de 2025, el monto rechazado equivalió a 198,8 millones de dólares; en enero y febrero de 2026, los valores se ubicaron en 175,7 millones de dólares y 172,8 millones de dólares, respectivamente.
Pymes complicadas
“La persistencia de estos niveles en los primeros meses de 2026 sugiere que la presión sobre el capital de trabajo de las empresas se mantiene elevada. Mientras el promedio se mantenía por debajo de los 30 millones de dólares por mes, en el último trimestre se sextuplicó superando los 180 millones de dólares”, explican desde la consultora.
De ahí que consideren a las pymes como eslabón crítico de la cadena de valor. Ocurre que la morosidad empresarial promedio en el sistema bancario se ubica en torno al 2,5%–2,7%.
Sin embargo, este dato global oculta una dispersión crítica. Las grandes empresas, que concentran el 42% del crédito corporativo, operan con una mora de 0,9%, sostenida por su acceso a financiamiento y su capacidad de gestión de tesorería. Son las pymes las que concentran el deterioro: su tasa de mora se ubica en el 4% y en sectores específicos los niveles son considerablemente más elevados.
Fidelitas hace hincapié en la fragilidad pyme resaltando el riesgo de “supply chain” para grandes empresas: Molinería (43,3%), Cueros (40,7%), Muebles (7,9%), Indumentaria (7,7%), Construcción (6,1%). Estos niveles de mora no son únicamente un problema de solvencia individual.
Las pymes de estos sectores son, en su gran mayoría, proveedores de insumos o subcontratistas de grandes compañías industriales. Cuando un proveedor clave de la cadena falla -ya sea por quiebra, interrupción operativa o incapacidad de entregar pedidos- el impacto se traslada aguas arriba: retrasos de producción, quiebres de stock e interrupciones operativas en empresas de mayor tamaño.
Este es un riesgo de “supply chain” que trasciende el contexto argentino y es consistente con las dinámicas observadas en otras economías emergentes bajo presión, advierten.
Mejora relativa
“La economía argentina sigue mostrando una mejora macro relevante, pero todavía sin capacidad de traducirse de manera homogénea al conjunto de la actividad. La expansión existe, aunque convive con una fragmentación sectorial profunda. Esa heterogeneidad es, hoy, el rasgo dominante del ciclo.
En este marco, el principal factor de atención no parece ser una reversión abrupta del proceso de estabilización, ni de catástrofes políticas, sino la persistencia de desequilibrios relativos que limitan la calidad del crecimiento y la escena social”, señala Fidelitas.
Así, la combinación de apreciación cambiaria, crédito restrictivo, costos en alza y demanda frágil configura un entorno exigente para el ejercicio empresario, tanto en pequeñas compañías expuestas a riesgos muy elevados, como de grandes compañías para administrar las contingencias de terceros y la planificación a largo plazo.
Por eso, más que un escenario de crisis inminente, lo que se observa es una economía que aún no consolidó un sendero robusto.
Para empresas e inversores, la discusión relevante no pasa por determinar si hay crecimiento o no, sino por identificar con precisión dónde está ocurriendo, en qué condiciones puede sostenerse, y en cómo mitigar y protegerse de los riesgos que, a la luz de los datos, serían inevitablemente crecientes, sostienen.