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LinkedIn le pone un freno al contenido generado por IA y busca recuperar la voz humana

La red profesional suma denuncias contra el “AI slop”, refuerza sus filtros y elimina una función de reescritura basada en inteligencia artificial.


Cada vez es más habitual detectar, con apenas un vistazo, publicaciones en LinkedIn que fueron pensadas, escritas y producidas íntegramente por inteligencia artificial, sin la mínima intervención humana. No se trata de textos redactados por una persona y luego pulidos con alguna herramienta de IA, sino de contenido generado de punta a punta por un modelo, publicado como si fuera una voz propia.

El fenómeno creció tan rápido que ya tiene nombre: se lo conoce como slop, un término proveniente del inglés que hacía referencia al desperdicio o comida para animales y que hoy se usa para nombrar al contenido digital sin sustancia (imágenes, videos o publicaciones) que ocupa espacio en los feeds sin aportar valor real. En poco tiempo se convirtió en un equivalente al spam del correo electrónico; en ambos casos, la ausencia de intención genuina termina generando más ruido que sonido real.

LinkedIn toma medidas

Frente a este escenario, LinkedIn decidió actuar de manera directa. La plataforma incorporó un botón de denuncia que permite a los usuarios marcar publicaciones sospechosas bajo la opción "seems like AI slop". Esta función no llega sola, sino que viene acompañada de notificaciones privadas para advertir a los usuarios reportados. Y, además, suma el fortalecimiento de los filtros automáticos que restan visibilidad a ese tipo de material fuera de la red directa de contactos. A esto se suma una decisión muy llamativa, pero entendible para los tiempos que corren: la eliminación de la función de reescritura asistida por IA que la propia red ofrecía, y que será reemplazada únicamente por un corrector ortográfico y gramatical tradicional. El objetivo, declarado por los responsables de la plataforma, es utilizar los reportes de la comunidad como insumo para entrenar sus algoritmos de detección. De esta manera, la plataforma logrará filtrar mejor el contenido automatizado y devolverle protagonismo a la escritura auténtica y a los aportes reales de sus miembros.

Frente a este escenario, LinkedIn decidió actuar de manera directa.

Lo peculiar de esta medida es que proviene de la propia red que impulsó, hace no tanto tiempo, la generación asistida de contenido como una forma de facilitarle la vida a sus usuarios. Ese giro deja una lectura interesante: las plataformas que, en un primer momento, apostaron a que cualquiera pudiera producir contenido con ayuda de IA, empiezan a notar que el exceso de ese mismo recurso termina quebrando lo que, a priori, las sostiene: la conexión entre personas. Una red social diseñada para vincular a profesionales y generar conexiones reales pierde sentido si buena parte de lo que circula en ella no fue pensado por nadie en particular, sino generado para no dejar de estar en la conversación. En definitiva, en un espacio creado para conectar, hay quienes prefieren decir "presente" antes que genuinamente estarlo.

El auge del “AI slop”

Este debate se enlaza con una discusión más amplia que atraviesa al mundo corporativo desde hace tiempo, respecto a si la inteligencia artificial viene a reemplazar el trabajo humano o a potenciarlo. La experiencia profesional en distintos campos viene demostrando que la IA resulta un recurso extraordinario para ganar eficiencia, escalar procesos y ampliar el alcance de nuestras acciones, pero solo cuando la estrategia detrás sigue siendo humana. Cuando ese criterio desaparece y somos tan dependientes de la tecnología que ya no creamos, no articulamos y, peor que todo, no leemos, todo se vuelve un gran slop. Y el gran peligro de eso, son las acciones y los efectos posteriores que puedan surgir. De nuevo, la inteligencia artificial tiene que ser un puente, pero no puede ser la mente detrás de toda la obra.

Recuperar la voz humana

Volviendo a la decisión de LinkedIn, puede entenderse entonces como un síntoma, antes que como una solución definitiva. Dado que la plataforma reconoce que la sobreoferta de contenido sintético amenaza el valor mismo de la red, esta reacciona reforzando justamente lo que la IA no puede reemplazar, que es la autenticidad de quien escribe. Ese movimiento probablemente inaugure una tendencia que otras plataformas van a replicar, en la medida en que el contenido generado íntegramente por modelos siga multiplicándose. Lo que queda claro es que la ventaja, de ahora en más, no estará en quién publica más rápido o con mayor frecuencia gracias a la IA, sino en quién logra sostener una voz propia en medio de un feed cada vez más poblado de contenido sin autor real. Porque si las redes terminan llenas de máquinas escribiéndose entre sí, el riesgo no es solo el ruido, es quedarse ciego y sordo, comunicando mucho sin decir absolutamente nada.

* Gabriel Alario. Head of Brand Marketing at Ingenia.