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La energía se convirtió en el gran motor del superávit comercial argentino en 2025

Con un saldo positivo de 7.815 millones de dólares, el sector explicó casi siete de cada diez dólares del resultado externo.


El balance de la energía de 2025 consolida un cambio estructural en el frente externo argentino. La balanza comercial energética registró un superávit de US$ 7.815 millones, lo que implicó un incremento interanual del 36,4% respecto de los US$ 5.730 millones alcanzados en 2024.

Con este resultado, el sector registró su segundo año consecutivo con saldo excedente, marcando una ruptura respecto del comportamiento deficitario que predominó durante gran parte de la última década y que presionó de forma persistente sobre la disponibilidad de divisas.

Más allá del aumento en términos absolutos, se destaca el peso creciente del sector en el resultado comercial agregado: su participación en el superávit pasó del 30% en 2024 al 69% en 2025. Así, el complejo energético se consolidó como el principal componente del saldo externo, explicando cerca de siete de cada diez dólares del superávit comercial.

Al comparar el acumulado enero-diciembre de 2025 con igual período de 2024, las exportaciones de energía crecieron 14,1% interanual, impulsadas por un fuerte aumento en las cantidades (+28,5%), pese a la caída de los precios (-11,2%). En contraste, las importaciones de combustibles y lubricantes disminuyeron 18,0%, principalmente por la baja en los precios (-15,7%), acompañada por una leve contracción en las cantidades (-2,6%).

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Tendencia descendente de importaciones

Al analizar la evolución de las importaciones, la participación de las importaciones de energía sobre el total importado mostró una marcada reducción en los últimos años, luego de registrar un pico en 2014 (17,3%) y un nuevo nivel elevado en 2022 (15,9%).

Durante buena parte de la última década, la energía representó una proporción significativa del total de las compras externas; sin embargo, en 2025 el ratio se ubicó en 4,3%, reflejando un cambio sustancial en su peso relativo dentro de la estructura importadora.

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Perspectivas

El Indec publicó el primer dato de 2026 y, al compararlo con los años anteriores, el superávit energético parece mantener la tendencia positiva. Si bien las exportaciones registraron una caída de 11,15% respecto de enero de 2025, las importaciones continuaron mostrando una dinámica descendente, lo que permitió consolidar un superávit de la balanza comercial energética de US$ 618 millones en el primer mes del año.

En paralelo, el Ministerio de Economía destacó que en enero la producción de petróleo alcanzó un nuevo récord mensual, con 882,2 mil barriles diarios, lo que representa un incremento interanual de 16,5%. Este crecimiento estuvo explicado principalmente por el desempeño de Vaca Muerta, cuya producción aumentó 35,5% interanual, consolidando la expansión de la oferta energética y fortaleciendo las perspectivas exportadoras del sector.

De cara a los próximos años, las perspectivas para el sector energético refuerzan el cambio estructural observado recientemente. Proyecciones oficiales estiman que las exportaciones conjuntas de energía y minería podrían alcanzar los US$ 75.000 millones hacia 2035, consolidando al sector como uno de los principales generadores de divisas de la economía.

A diferencia del período 2011-2024, caracterizado por un déficit estructural, la recuperación de la producción de petróleo y gas permitió reducir el desequilibrio y, desde 2024, sostener saldos positivos: ese año el superávit alcanzó US$ 5.600 millones, tras un 2023 con resultado prácticamente neutro y un 2022 con un déficit cercano a USD 4.500 millones.

* Luciano Villegas, economista Fundación Libertad