En un año el mercado argentino perdió un millón de tarjetas de crédito

Un informe de la Cámara de Tarjetas de Crédito y Compra afirma que esa fuerte baja se da respecto a las registradas en 2018. También alerta que se perdieron más de un millón de clientes de tarjetas regionales no bancarias activas desde mediados de 2016.

Redacción MDZ

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El mercado argentino cuenta con un millón de tarjetas de crédito menos respecto a las registradas en 2018 y se perdieron más de un millón de clientes de tarjetas regionales no bancarias activas desde mediados de 2016, según un informe de la Cámara de Tarjetas de Crédito y Compra (Atacyc).

Así lo reveló hoy el director ejecutivo de Atacyc, César Bastien, al exponer durante el 27º Congreso Internacional de Tarjetas de Crédito que se realizó en el centro porteño y donde se planteó como eje del debate del sector a la tarjeta de crédito como herramienta de inclusión financiera.

Bastien presentó el informe del estado de uso de tarjetas comparado contra 2018, en el que se destacó que "hoy en Argentina hay un millón menos de plásticos que hace un año, y se perdieron más de un millón de cuentas de tarjetas regionales no bancarias activas desde mediados de 2016".

"Estos datos grafican la tremenda crisis que atraviesa el sector", expuso el directivo al analizar que los motivos de este fenómeno se explican por "sucesivas malas regulaciones realizadas desde el Estado, que van desde sobrecarga impositiva hasta exigencias operativas excesivas".

Para Bastien, “cuando los incentivos son negativos, como lo son estas regulaciones distorsivas, y llevan a una empresa a perder dinero con su actividad, la reacción natural es a achicar el negocio".

"De esta manera, se restringe la oferta de productos a los segmentos más rentables, y simultáneamente, se tiende a bajar la cantidad de beneficios que se prestan”, expresó.

Entre las medidas tomadas desde el Estado en detrimento de las tarjetas, destaca el informe difundido hoy, se encuentra la Ley que regula la tasa de interés máxima "sin tener en cuenta las verdaderas condiciones del mercado".

También aportó a "la crisis de las tarjetas", como definieron en el sector, a la decisión de 2017 de forzar la reducción artificial de los aranceles a los niveles más bajos de la región, fuera del contexto macroeconómico e impositivo.

También se identificó al Programa Ahora 12, que dispone una tasa bonificada desde el banco emisor para el comerciante, "un plan a tasas inferiores a la inflación", y que además que se amplió a la mayoría de los rubros y se extendió a todos los días de la semana.

Otro de los puntos cuestionados es la reducción del plazo de pago a comercios a 10 días hábiles a los emisores financieros, provocando "una pérdida por pagar al comercio antes de cobrar del usuario" y la decisión de aplicar "el impuesto a los débitos y créditos sobre el pago de liquidaciones a comercios, y no sobre otros medio de pago electrónicos".

Finalmente se planteó que las tarjetas son "el único medio de pago que administra más de 90 regímenes de recaudación en forma gratuita para el Estado".

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