Qué están haciendo las bodegas para sortear la crisis del turismo y el consumo
En tiempos de crisis, la creatividad es un factor fundamental para la supervivencia de las empresas. Ante la marcada baja en el flujo de turistas internacionales que vive Mendoza y el azotado consumo para los nacionales y locales, a las bodegas y restaurantes de la provincia les ha tocado ser más creativos que nunca para lograr engrosar sus ventas.
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Más allá de que la venta de vino parece comenzar a repuntar en el mercado interno, con un crecimiento de 6,5% en el primer cuatrimestre, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), otra de las unidades de negocios que creció mucho para las empresas vitivinícolas como la restauración, enfrenta este 2025 grandes desafíos. Ante esto, las estrategias implementadas son muchas y diferentes en cada caso.
Alejandra Gil Posleman, gerente de Rosell Boher Lodge, comentó que la estrategia de cada bodega seguramente será diferente según su filosofía para “apalear la baja de turismo que depende de una macro nacional que afecta a todo el país”. En su caso, argumentó, su estrategia pasa por dos verticales: experiencias gastronómicas diferentes y el turismo corporativo.
“Debido a los altos costos que afrontamos, por la calidad de servicios que ofrecemos, la política de bajar precios no es muy agresiva. Tenemos una rentabilidad mínima que no nos permite seguir disminuyendo precios para conseguir más visitantes”, aseguró.
Sobre la primera de las estrategias implementadas, se destaca el recién inaugurado ciclo de pop ups que inició hace algunas semanas con la visita de Sergio Barroso de Olam, de Santiago de Chile, quien trajo algunos de sus platos más característicos y los cocinó junto a Matías Aldasoro y Emiliano Gasque, chefs anfitriones, quienes aportaron los suyos.
Pero eso no es lo único desde el punto de vista gastronómico, también trabajan en el desarrollo de menús especiales dependiendo de la fecha, como 25 de mayo, Día del Padre, etc.
En lo que respecta al turismo corporativo y las reuniones empresariales, el atractivo que presenta la provincia en general es una ventaja para propuestas como la de Rosell Boher. “Vamos viendo un aumento del interés de las compañías de reunir sus mandos medios o gerenciales en Mendoza, que tienen paisaje, aventura, vino y espacios para los objetivos propuestos”, afirmó Gil Posleman.
De todas formas, el panorama en el corto plazo no es de lo más alentador: “Las proyecciones para 2025 hasta agosto se ven muy duras, con muy poco turismo. Estimamos que después de agosto la situación se balanceará y comenzaría el ingreso de turistas internacionales y a moverse el interno también”, proyectó.

Renovación de la oferta
Hay quienes ven esta crisis en el turismo y el consumo como una oportunidad de invertir y renovarse, como el caso de Bodega Alandes, en Maipú. Donde Karim Mussi, enólogo propietario del lugar se unió al grupo Resolve, con los chefs Edward Holloway y Sebastián Cardamoni a la cabeza, y le dieron vida a El Capricho, un nuevo espacio gastronómico dentro del enoturismo mendocino.
“El Capricho no es un nombre azaroso. Es un espacio donde tres amigos nos unimos para hacer un restaurante nuevo en un momento donde está muy desafiante el mercado del turismo, y más todavía en bodegas, en todo el país, pero en Mendoza en particular. La lógica diría que no es momento de iniciar un proyecto, pero decidimos ir para adelante igual. Le pusimos El Capricho porque posiblemente no tiene tanto sentido hacer esto desde lo económico, pero decidimos hacerlo igual porque va más allá de eso”, contó Edward Holloway.
La propuesta consta de un menú de ocho pasos que puede ser maridado de diferentes maneras con los vinos provenientes de los distintos proyectos que Mussi tiene alrededor del país. El espacio tiene capacidad para unas 25 personas y están abiertos todos los mediodías, salvo los domingos. El menú parte de un precio de $65.000 a lo que se le suma el vino por copa, por botella o por flight de maridaje sugerido.

Variedad y tentación al bolsillo
Pero las bodegas no son las únicas “remando” para alentar el consumo. Restaurantes relacionados a otros rubros y hasta instalados en otras zonas han apostado por ir por el lado del bolsillo para convencer a los mendocinos y turistas que llegan a la provincia. Tal es el caso de Cerveza Patagonia, que en sus Refugios implementó ya desde el mes de abril combos para almuerzo o cena de entre $10.000 y $15.000 por persona.
En los tres espacios que tiene en la provincia, Arístides, Palmares y Plaza Shopping, ofrecen un menú accesible para comer fuera de casa que incluye hamburguesas o empanadas de cordero acompañadas, por supuesto, de sus cervezas.

En tanto, en la Ciudad de Mendoza se unió el sector público y privado para presentar atractivas opciones. Así, este 1 de junio se desarrollará Domingo en la Sarmiento, donde en esa arteria entre Belgrano y Chile los restaurantes de la zona ofrecerán platos a precios que van de los $5.000 a los $10.000 y tendrán al aceite de oliva y los papines andinos como protagonistas.
“Planteamos Domingo en la Sarmiento a partir de la articulación con el sector privado, para generar propuestas que contribuyan al desarrollo económico y a la generación de empleo. Eso es lo que puede hacer un municipio en este contexto”, sostuvo Ulpiano Suarez, intendente de la Ciudad de Mendoza.
Esta será la segunda propuesta de este estilo, luego del éxito que tuvo la Gastro Maratón Sarmiento, donde los locales gastronómicos se apoderaron de la arteria que se convirtió en peatonal por ese día y ofrecieron sus platos a precios económicos luego de la realización de la Maratón Internacional de Mendoza.


