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La nueva desregulación en la industria del vino que celebró Sturzenegger

El Institutito Nacional de Vitivinicultura flexibilizó aún más las desalcoholización de vinos, que aprobó el año pasado en medio de críticas.

El 18 de marzo del año pasado, el Instituto Nacional de Vitivinicultura había habilitado la desalcoholización de los vinos. Fue mediante la Resolución 5/2024 publicada en el Boletín Oficial, la cual modificó la Ley General de Vinos incorporando estos productos sin alcohol o con bajo contenido, con la premisa de ganar nuevos mercados. Este martes, le añadió una nueva flexibilización.

En aquel momento, en el articulo 2, la normativa explicaba que "para realizar la práctica de desalcoholización, sólo se podrán utilizar los equipos que autorice el INV", organismo facultado a su vez para fijar la disminución máxima del grado alcohólico y la merma de cada uno.

Para eso, echaron mano a una serie de viejas legislaciones que datan desde el año 2006 al 2018, mediante las cuales el organismo autorizó diferentes equipos para llevar a cabo la desalcoholización parcial del vino con distintas técnicas separativas como membranas, destilación y evaporación.

Sin embargo, en un nuevo capítulo de este aluvión de flexibilización por parte del Instituto, en conjunto con el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado encabezado por Federico Sturzenegger, este martes esa normativa sufrió una nueva modificación.

El INV implementó una nueva desregulación. 

Lo que cambia, en concreto, es que desde ahora la práctica de la desalcoholización total o parcial puede llevarse a cabo no solo con los equipos que haya autorizado el INV sino con cualquier equipamiento que tenga algún tipo de certificación internacional vigente, emitidas -sugiere, con cierta ambigüedad- por organismos de control reconocidos en jurisdicciones con altos estándares de seguridad alimentaria.

Para eso, la normativa asegura que los interesados deberán presentar ante el INV una declaración jurada en la que se acredite que esos equipos cuenten con certificaciones internacionales vigentes y por cuál organismo. En ese caso, obligan a que el procedimiento aplicado asegure la preservación de las características organolépticas y físico-químicas esenciales del vino.

En este marco, el INV tiene la legitimidad para "realizar auditorías, inspecciones y verificaciones sobre la información declarada, así como sobre los procesos productivos involucrados a fin de garantizar el cumplimiento de las normas vigentes y las disposiciones establecidas en el artículo".

La medida fue publicada en el Boletín Oficial de hoy y horas más tarde, el ministro Sturzenegger salió a respaldarla mediante el uso de sus redes sociales. "Un par de resoluciones de hoy dan cuenta de los nuevos tiempos en materia regulatoria. La Resolución 9/25 del INV facilita los procesos para la desalcoholización del vino (permite usar equipamiento certificado sin autorización del organismo). Además de ser una tendencia mundial, con tantos accidentes viales por alcohol esto era un pendiente urgente", escribió.

El tuit de Sturzenegger. 

¿Qué es la desalcoholización?

La práctica de la desalcoholización aprobada el año pasado permite producir vino y, mediante procesos, bajarle la graduación alcohólica. Se considera "vino parcialmente desalcoholizado" al producto que presenta una disminución del contenido alcohólico superior al 20% vol., siempre que su contenido alcohólico volumétrico final sea igual o superior a 0,5% vol.

Se considera vino desalcoholizado o vino sin alcohol aquel que transite el mismo proceso pero cuya graduación alcohólica sea menor de 0,5 % vol.

La media en su momento generó controversia entre algunos productores de vino reticentes, quienes aseguran que la práctica que tiene como objetivo abrir mercados, genera una distorsión de la calidad. Algunos no lo consideran un vino. Además, pusieron en duda la rentabilidad del producto, que supone un costo extra y que tiene mucha competencia en Europa, donde hay países que ya tienen tradición en la desalcoholización.