Libre comercio con Estados Unidos: cómo impactaría en las exportaciones de Mendoza
El guiño de Donald Trump a la principal aspiración de la política de comercio exterior que tiene el Gobierno de Javier Milei, con sus declaraciones sobre la posibilidad de avanzar en un acuerdo de libre comercio (ALC), ha desatado una ola de especulaciones sobre cómo podría darse eso y cómo impactaría en las exportaciones de nuestro país.
En el caso de Mendoza, más allá de mirar con muy buenos ojos que se de un ALC con Estados Unidos, ya que la provincia, dada su matriz exportadora, podría ser una gran ganadora con este avance, referentes del comercio internacional en la provincia llevaron cautela sobre las implicancias, pero sobre todo en los plazos en lo que esto podría darse.
La realidad marca que el camino no es nada sencillo. En medio del recrudecimiento de la guerra comercial en donde la administración de Trump ha dispuesto la imposición de aranceles, principalmente a sus principales socios comerciales: Canadá, China y México, el primer escollo para avanzar en un ALC con Argentina es su participación en el Mercosur.
“De entrada, Argentina no puede negociar solo, sino que tiene que llevar a algunas de las reuniones del Mercosur la propuesta de negociar un acuerdo de libre comercio y los cuatro socios tienen que estar de acuerdo para empezar a conversar”, comentó Nicolás Piazza, responsable de Negociaciones Internacionales en ProMendoza.
Estas negociaciones suelen llevar muchos años donde se define hasta los más mínimos detalles. “Son acuerdos que van más allá de lo arancelario, cada organismo técnico empieza a negociar con sus contrapartes y hacia adentro. Como nosotros negociamos en bloque, primero nos tenemos que poner de acuerdo con nuestros socios del Mercosur y después empezar a trabajar con Estados Unidos, y es un proceso que demora bastante tiempo”, especificó el experto.
Por su parte, Mario Bustos Carra, gerente general de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, aseguró que para que esa situación cambie, Argentina debería cambiar su posición en el Mercosur. “Eso sería lo primero que se tiene que hacer. Lo segundo es un análisis muy concienzudo de cuáles son las fortalezas y debilidades de nuestra economía. Un acuerdo de libre comercio significa trabajarlo muy bien, buscar situaciones que sean convenientes tanto para la exportación de nuestra producción como para la importación, y en eso debemos tener en cuenta que ni remotamente nosotros tenemos el desarrollo económico que tiene Estados Unidos”, argumentó.
Dada la complejidad de este proceso, una alternativa a un ALC para Bustos Carra puede ser restituir el Sistema Generalizado de Preferencias, SGP. Esto es un beneficio que en nuestro país ya estuvo activo en dos periodos (el último fue entre 2017 y 2020 por negociaciones iniciadas por Mauricio Macri con Trump), donde de manera unilateral Estados Unidos otorga beneficios a las exportaciones argentinas, como la reducción de aranceles.
“El SGP le daba beneficios al 10% de las exportaciones argentinas a Estados Unidos con reducción de aranceles desde un porcentaje hasta el 0%. Dentro de los productos que tenían ese beneficio estaban el vino y el aceite de oliva, dos productos emblemáticos de nuestra provincia. Creemos que antes de dar el gran paso de buscar un ALC podemos dar un paso más pequeño y pedir la restitución del SGP”, planteó Bustos Carra.

Los números de Estados Unidos para Mendoza
De acuerdo a los datos aportados de ProMendoza, entidad encargada de promover la internacionalización de la provincia, en 2024 se exportaron productos mendocinos por un total de 128.914.299 kilogramos en peso neto y US$ 319.437.579 en valor FOB. Aunque la cifra en cuanto a la generación de divisas está lejos de los registros del año 2012 (US$ 453.692.416), se trata de la mejor marca de los últimos cinco años.
El vino es el producto mendocino que más se exporta hacia el mercado norteamericano, con un total de US$ 184.002.162 FOB generados. En segundo lugar están los jugos de frutas y hortalizas, con un total de US$ 31.451.080 FOB. El tercer puesto lo ocupan resto de preparados de legumbres, hortalizas y frutas, con un total de US$ 20.070.709 FOB y el top 5 lo completan los ajos (US$ 16.165.438 FOB) y el aceite de oliva (US$ 14.002.792 FOB).
Mendoza, una gran beneficiada
Aunque claro está que un ALC con Estados Unidos es algo que se puede dar a largo plazo, dados los productos que la provincia exporta actualmente a tierras norteamericanas, Mendoza podría ser una de las grandes ganadoras si esto sucede. “Más allá del vino, hay muchísimas oportunidades para otros productos, empezando por el ajo. Ellos tienen un proceso muy similar al que tiene Brasil con el ajo chino, donde hay denuncias anti-dumping, entonces hay una posibilidad. También para el zapallo, la cebolla, las frutas o el aceite de oliva”, anticipó Piazza.
En el caso de los vinos, Magdalena Pesce, CEO de Wines of Argentina (WofA), destacó: “Teniendo en cuenta todo lo que sabemos que existe hoy que hace que no sería posible un acuerdo en lo inmediato, para la industria vitivinícola en general podría ser beneficioso, porque Estados Unidos es nuestro principal mercado para exportaciones de vino”.
Sin embargo, Pesce señaló que este tipo de tratados también presenta una contracara para la industria local. “Se plantearían varios desafíos, porque Estados Unidos es un país productor vitivinícola muy importante, entonces tendríamos que estar dispuestos a un intercambio donde nuestros vinos van a tener mayor facilidad de ingreso, pero también la industria local empezaría a competir con la industria vitivinícola americana”, argumentó.
En tanto, Pizza sumó otro beneficio que podría encontrar la industria vitivinícola argentina con un ALC con el país presidido por Donald Trump. “Hay una potencialidad mínima de equiparar la cancha con nuestro principal competidor, que es Chile, que ya entra a 0% de arancel a sus vinos y productos regionales en Estados Unidos”.
Qué pasa con Brasil
El primer gran socio comercial de Argentina y para muchos productos de Mendoza hoy en día es Brasil. Pero más allá de esa posición, en caso de que la administración de Milei tenga que llevar al Mercosur la propuesta del ALC con Estados Unidos, también puede llegar a tener un rol preponderante en las negociaciones.
“Hay que ver qué es lo que quiere hacer Brasil, pues Estados Unidos es un cliente importante. También hay que entender que tanto Brasil como Argentina comparten canasta de productos con Estados Unidos. Los tres países son fuertes productores de alimentos, de soja, trigo, carne o energía. Hay muchos sectores que tienen intereses de comerciar más que son contrapuestos entre los tres países, entonces cómo se negocia eso va a ser central para el éxito o no. Hay que ver que se haga la propuesta formal”, dijo Nicolás Piazza.
Desde la perspectiva de Magdalena Pesce, es clave en todas estas negociaciones que puedan surgir cuidar las relaciones con Brasil, que para el vino es el segundo destino de las exportaciones. “Hay que cuidar mucho las relaciones, más allá de cuestiones políticas o ideológicas que puedan existir entre los gobernantes. Hay que cuidar el vínculo comercial, que siempre es a largo plazo. Los partners comerciales y estas relaciones se construyen en el largo plazo y no podemos ser precipitados a la hora de tomar decisiones o emitir comentarios, porque se puede afectar lo que tanto tiempo y esfuerzo llevó a construir”, sentenció la referente de WofA.
Una mirada similar presentó Mario Bustos Carra, quien consideró que lo más conveniente para el país es buscar una flexibilización, pero sin romper con el Mercosur, para “no generar consecuencias ni rispideces”. “Hay que tener muchísimo cuidado con nuestros socios comerciales. Hay que pedir que nos respeten, pero también respetar”, completó.

