Ni en V, ni en L, la actividad funciona en modo serrucho
Mientras los números macro de la economía comienzan a sufrir por primera vez en el gobierno de Javier Milei, con el dólar libre en escalada, las reservas del Banco Central estancadas y la inflación que al menos este mes no sigue en descenso, lo que preocupa a la gente de a pie son los datos de la llamada "economía real", es decir, la marcha de la actividad económica.
Estos otros números no dejaron de caer desde el mes de diciembre, aunque hay que hacer dos salvedades: que los rubros de la parte más dinámica de la economía, la de los commodities, siguen en expansión y que muchos de los que caen ya venían en descenso desde 2023.
Desde el Gobierno declaran que lo peor de la crisis se terminó y que se viene el rebote. Ellos hablaban a comienzos de año de una curva en V, es decir de una fuerte caída seguida de una fuerte recuperación a partir del segundo semestre. En cambio, otros analistas vaticinaron una L, es decir, una fuerte caída seguida de un periodo de estancamiento.
Los datos que se conocieron en las últimas semanas no dan señales claras de rebote. Las comparaciones interanuales marcan fuertes caídas aún, aunque a ritmos más lentos que en los meses previos. Los datos intermensuales, a los que el Gobierno está atento, muestran números dispares según el rubro y la actividad con subas y bajas, que se asemejan más a un los dientes de un serrucho.
Ventas
Las ventas minoristas son el indicador más fiel respecto de como funciona la actividad en el mercado interno es el nivel de ventas, dado que en ciertos rubros el nivel de producción se puede mover gracias al comercio exterior.
La baja en las ventas es generalizada, con algunos números más que preocupantes en diferentes rubros. Sin embargo, la caída desacelera en algunos sectores e incluso muestra signos de reacción en otros.
Los últimos datos de Indec sobre ventas en supermercados son de abril. En ese mes la caída interanual fue 17,6% y la baja intermensual fue del 3,3%, acelerándose respecto del registro anterior de marzo, cuando fue sólo del 0,2%.
Lo mismo sucedió en autoservicios mayoristas donde la baja fue del 21,2% interanual, lo que implicó una fuerte aceleración de la caída desde el 10% del registro anterior. En la serie desestacionalizada mensual la baja fue del 2,4%.
Los últimos datos de consultoras privadas, como Scentia, muestran que en el mes de junio las ventas en supermercados registraron una baja interanual un 11,5%, con menos profundidad que en el mes de abril, pero de igual tenor al del mes de mayo. El mercado teme que la tendencia de caída en torno a los dígitos siga para todo el año, sin una reacción clara, a menos que en breve se recompongan los ingresos de los consumidores.
En el caso de las ventas de pymes, según CAME, cayeron un 7,3% anual durante mayo con un acumulado del 16,2% durante los primeros cinco meses del año, lo marca una desaceleración en la caída, con un dato positivo: en la comparación intermensual el rebote fue del 6,6%.

Producción
En el caso de la producción industrial, los números marcan una desaceleración de la caída aunque en la construcción lo que prevalece es una aceleración del derrape. El índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) publicado por el Indec registró una caída del 14,8% en abril respecto a igual mes de 2023 y el Indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) marcó un fuerte baja del 32,6%.
Si bien es cierto que la caída comenzó a moderarse en el caso de la industria con una baja desde el mes de abril de 0,2%, en el caso de la construcción la baja intermensual fue del 6,2%, cuando en el registro anterior la caída había sido del 1,7%.
En el caso de la industria, todas las actividades económicas relevadas tuvieron resultados negativos. La que cayó más fue el sector de muebles que se desbarrancó un 33,6%. En tanto que “Alimentos y bebidas” tuvo una caída interanual fue de 6,6% cuando en el mes anterior la baja había sido del 9,3%. En el caso de Textiles y productos de cuero la baja fue de 12,6% contra una medición anterior de -18,5% y en productos de metal el descenso fue de 17,3% contra el 25,1% anterior.
Por el lado de la actividad de la construcción, bajó la producción de todos los rubros. Algunas muy grandes como el 47,8% en asfalto, pero tomando en cuenta que venía de un descenso del 60,6%. En el caso de artículos sanitarios de cerámica el derrumbe fue del 60,4%, en este caso profundizando la caída anterior del 48,1%. En el caso del hormigón elaborado la baja fue del 31,9% cuando venía de una caída del 46,8%.
La producción de automóviles, en tanto, cayó en el mes de junio un 40% interanual y un 16,7% respecto de mayo. Sin embargo, el sector comercializó a la red de concesionarios en junio un volumen 16,1% superior al registro de mayo, lo que implica una expectativa positiva.
Queda claro que la estabilización de los precios no alcanzan para que las ventas y la producción alcancen un piso y comience la recuperación. Más bien, parece que habrá aún meses en que la desaceleración de la inflación deberá aún agradecerle a una recesión que aun tiene meses por delante


