Obra pública: la "catastrófica" situación de las pymes llegó al Congreso
Muchas empresas pequeñas y medianas de la construcción se encuentran en una situación crítica y al borde del cierre debido al freno en la obra pública nacional, pero también a la caída en el ritmo de la inversión provincial y municipal. El problema no pasa sólo por el famoso "no hay plata" para realizar inversiones en obras de infraestructura o de arquitectura (viviendas o escuelas) sino, principalmente, porque no se han pagado los certificados realizados y auditados. A esto se suman los atrasos en la redeterminación de precios que venían desde el año pasado con una inflación galopante, lo que deja a las pymes en estado desesperante.
En este marco, la comisión de Obras Públicas de la Cámara de Diputados de la Nación convocó a distintos referentes del sector para escuchar en primera persona lo que viven los empresarios del sector. El principal problema tiene que ver con el fuerte desfinanciamiento de las empresas debido a que realizaron trabajos por los que se emitieron certificados, pero que no se pagaron. En esta línea, según denunció Gerardo Fernández, el mendocino que es presidente de la Confederación de Pymes Constructoras (CPC), esta situación se mantiene según las provincias desde agosto o septiembre de 2023. En un encuentro de más de dos horas de duración con legisladores y empresarios, Fernández subrayó que las pymes se encuentran en un estado prácticamente desesperante y al borde del cierre. Los últimos datos del Indec muestran que la construcción se derrumbó en marzo un 42% en la comparación interanual.
Agradecido por la preocupación de los legisladores que analizaron lo que sucede con la construcción, Fernández expresó que “la situación de la obra pública es catastrófica” y anticipó el cierre de muchas pymes si no hay respuesta en el cortísimo plazo. Al desfasaje de haber tenido que pagar impuestos y hasta ganancias por certificados que no se abonaron, se suma el freno nacional y la dificultad de provincias o municipios de continuar o comenzar obras. La caída en la recaudación en todos los niveles ha llevado a los estados a retrotraer las obras sin más ya que no hay otras opciones de financiamiento.
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Sin respuestas
La incertidumbre y la absoluta falta de respuestas oficiales, las pymes no ven una salida al tiempo que se les cierran las alternativas. Todo se agrava debido a que no se han dado de baja las obras certificadas y, en una suerte de limbo, las empresas todavía son responsables por lo que sí está construido. En este caso, muchas deben abonar entre tres y cinco millones de pesos en seguros, seguridad y mantenimiento con el objetivo de que no se pierda lo que está levantado y pertenece a todos los argentinos.
La situación para las empresas no es mejor en el rubro “obra privada”. Es que si bien los anuncios de créditos hipotecarios podrían ser una salida, según Fernández todo está parado todavía. Los inversores no tienen la confianza para avanzar mientras que la incertidumbre todavía es alta. “La política y todos hablan de seguridad jurídica, pero esta situación claramente atenta contra ese anhelo”, apuntó el dirigente. Agregó: “Estamos en una situación muy violenta ya que no hay obras, no se puede vender porque se va a pérdida y el ajuste por todos lados nos impide transformarnos para un lado o para otro”.
En este marco y frente a los diputados nacionales, el dirigente expresó que las pymes no se quejan sino que piden respeto por los compromisos asumidos así como igualad ante la ley para poder competir. En marzo y según la Uocra se perdieron en el sector al menos 80.000 puestos de trabajo directo. A esto hay que sumar la cantidad de indirectos que la construcción crea a su alrededor y que se calcula en dos empleos por uno directo.