Importación de vino: cuáles son las dudas y qué puede pasar hacia adelante
Si bien las recientes noticias de que varias bodegas han importado vino no está estrechamente relacionada con la política aperturista del Gobierno nacional, desde el sector están atentos, en función de lo que puede suceder hacia adelante. Es que no solo hay distintas variables en juego sino diversos cambios en las condiciones macro que condicionan a las partes y que en el mediano plazo podrían incidir en la industria. Y aunque con la importación, por ahora los perjudicados podrían ser los productores, lo cierto es que en el futuro podría no ser así y se requiere una mirada integral.
En este marco, una de las cuestiones para tener en cuenta es si en el país hay vino o no para satisfacer la demanda que se saldó con producto extranjero. Otro punto importante es el precio al que se pagó el vino que algunos establecimientos trajeron o van a traer desde Chile.
Con relación a esto, el sector productivo alertó sobre el impacto que puede tener en el valor del vino local y el riesgo de que caiga. Y aunque con los actuales volúmenes comercializados no alcanza para impactar en este punto, sí sienta un precedente que tiene otras derivaciones.
Desde el sector de las bodegas reclamaron que no existía ni cantidad ni calidad y que por eso salieron a comprar afuera. El reclamo se da en medio de una caída generalizada de ventas de vino y nuevas tendencias de consumo a nivel mundial, que reclama cambios y adecuaciones en función de las nuevas demandas. En tanto, los productores aseguraron que hay vino y que las calidades se cumplen en líneas generales.
Con un ojo en el largo plazo y en un escenario imaginario, si la modalidad de importar se extiende, algunos o varios productores podrían desaparecer y, tal vez en el futuro, y con cambio de condiciones macro, las bodegas también perderían si el precio de comprar afuera supera al local. La ecuación no es lineal y deja algunas variables afuera. Por ejemplo, algunos productores podrían reconvertirse, pero en un escenario de inexistencia de créditos y retiro del Estado es una variable por ahora improbable.
El costo de importar
Ahora bien, sin especificar valores las bodegas que importaron vino expresaron que el precio quedaba emparejado con el costo del vino en el país. No obstante, el Servicio Nacional de Aduanas de Chile todavía no publica el valor FOB del vino de marzo, monto por sobre el cual las empresas deben sumar cerca de un 40% más por los impuestos para importar.
Daniel Rada, técnico especializado del Observatorio Vitivinícola Argentino (OVA), que depende de la Coviar, expresó que el valor del vino genérico en Argentina está en torno a los $550 el litro.
En este marco, Rada comentó que en febrero el valor promedio del vino de exportación en Chile era de unos 90 centavos de dólar que, al sumarle los costos de nacionalización, quedaría en unos 1.000 pesos el litro. Estos costos son mayores que lo que sale el vino local, aunque podría ser más bajo en marzo, lo que solo se sabrá cuando el organismo publique dichos precios. Por otro lado, Rada coincidió con las declaraciones de distintos productores al explicitar que sí hay vino pese a que la cosecha pasada fue escasa. “Las existencias de vino son suficientes y pronto estará el vino nuevo”, detalló Rada.
Con relación a la falta de calidad alegada por las bodegas, Rada no descartó la posibilidad de una situación puntual aunque no cree que se trate de algo generalizado. Por otro lado, es probable que los trasladistas prefirieran esperar a que se tonificaran los precios antes de ofrecerlos y por eso los establecimientos no encontraran productos.
El especialista coincidió con Diego Stortini, empresario vitivinícola del Valle de Uco y vicepresidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM), en que la cantidad de litros de importación no mueve, por el momento, el precio.
“Las importaciones recientes no parecen haber afectado los precios de manera significativa, ya que los precios de las uvas en la cosecha actual muestran un incremento notable en comparación con años anteriores”, expresó Stortini. Y dio detalles: “Durante la vendimia 2023 los precios de materia prima (uva) se registraron entre 0,15 centavos de dólar hasta los 0,40 centavos de dólar. Durante la vendimia 2024 los precios de materia prima (uva) se registran entre los 0,30 centavos de dólar hasta los 0,65 centavos de dólar, siempre hablando de dólar billete”.
Competencia desigual
Frente a los precedentes, la discusión es de cara al mediano y largo plazo. Mientras las asociaciones de viñateros de Mendoza y San Juan rechazaron enérgicamente la importación de vino, al tiempo que calificaron de “falacia” la falta de disponibilidad de vino y calidad.
Más allá de esto, no parece conveniente una exportación con los precios chilenos de febrero, pero es claro que el movimiento podría impactar en todo el sector. Más allá de las disputas entre bodegas y productores, hay un reclamo genuino que se repite en otras áreas de la economía. Se trata de la posibilidad de competir en iguales condiciones.

Con precios en dólares que crecen y que son mayores que en otros países (sobre todo en Chile) y un crédito inexistente, los productores locales no están parados en la misma línea que los chilenos. “La importación de vinos puede ser aceptable siempre y cuando se apliquen las mismas reglas de juego en Argentina que la que tienen los productores de vinos de los países desde donde importamos”, subrayó Stortini.
Tanto él como otros referentes del sector destacaron que el principal problema está en la disparidad de condiciones entre los productores locales y los extranjeros. En declaraciones a MDZ Radio, el ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, dijo que no había competencia desleal y que la importación es una práctica legal.
“Es injusto que los productores argentinos enfrenten mayores cargas tributarias, restricciones laborales y dificultades en el acceso al financiamiento en comparación con los productores de otros países”, dijo Stortini.
El empresario agregó que para competir es necesario nivelar el campo de juego en términos de regulaciones, impuestos, leyes laborales y acceso al financiamiento. Sin horizontes claros de cuándo estarán dadas esas condiciones, la importación de vino podría impactar en el futuro de pequeños productores y de la industria en general.
