Jubilados: cuánto les falta para llegar a la Canasta Básica y no recortar gastos
En plena discusión del modo en que se actualizarán las jubilaciones y mientras las personas retiradas pierden contra la inflación de manera mensual, un trabajo mostró a cuánto llega la Canasta Básica de los jubilados. Hay que tener en cuenta que los jubilados tienen un gasto alto en medicamentos más allá de las posibilidades que a algunos les otorga el PAMI, así como requerimientos específicos de alimentación, cuidado y seguridad por mencionar los más relevantes.
La consultora Evaluecon, que releva precios de manera mensual, realizó un informe sobre la canasta para las personas mayores en función de sus necesidades más importantes. En líneas generales, el análisis expresó que el consumo de las personas mayores ha crecido tanto en valores absolutos como relativos. Crecimiento que guarda relación con el incremento de la jubilación mínima de los últimos años por la derogada ley de movilidad jubilatoria.
Sin embargo, y cuando esta ley se encuentra bajo la lupa, al comparar dicho consumo con el resto de la población se observa una fuerte contracción del gasto, que es correlativa con la disminución de los ingresos. Situación que se produce a partir de la fecha en la que la familia, que vivía del trabajo de sus miembros activos, pasa a depender de las pensiones de jubilación con la consiguiente caída en el poder de compra.
El trabajo realizado por Evaluecon realizó encuestas cualitativas para determinar la distribución de los ingresos de los jubilados, pero también calculó cuánto necesitaría una persona mayor de 60 años para vivir de manera digna. Así, el poder comprar todos los bienes y servicios que se precisan en función de su propio patrón de consumo conforma la llamada Canasta Básica.
De este modo, para llegar a la CBT mínima cada jubilado necesitaría $310.000, es decir que una pareja precisaría $620.000 para cubrir sus necesidades. Si se tiene en cuenta que la jubilación mínima es de $160.713, los dos cónyuges tendrían un ingreso familiar de $321.426, la mitad de lo que necesitarían para vivir con lo básico. A partir de una encuesta realizada por la consultora, se observó que las personas mayores de 60 distribuyen sus gastos de manera similar al resto de las familias.
Como destino principal están los alimentos que se llevan el 49% del ingreso, seguido de medicamentos con el 32% de lo que se gasta y servicios básicos como los servicios públicos, a los que se destina el resto. El informe también mostró que si un jubilado gana el mínimo de $160.713 destinaría $78.750 a alimentos, $51.428 a medicamentos y $30.535 a servicios básicos. En el caso de una pareja con dos sueldos mínimos, del total de $321.426 se destinaría $157.499 a comida, $102.856 a remedios y $61.071 a servicios (en este caso pueden disminuir este ítem y aumentar el resto).
Hay que tener en cuenta que, durante los últimos 40 años, ha crecido la cantidad de personas de sesenta o más años. En las próximas décadas se verificará un rápido aumento del número de personas longevas, es decir, de aquellas que tienen más de 80 años. “El envejecimiento de la población tiene como consecuencia el incremento de una parte cada vez del gasto tanto público como privado destinado a satisfacer la demanda de las personas mayores”, destacó el trabajo.
Cómo se hizo el estudio
Las llamadas personas de la tercera edad padecen a diario las consecuencias nefastas de bajas jubilaciones, las malas prestaciones asistenciales y la suba continua de precios. Ese fue el puntapié inicial para iniciar el estudio. Según la información consignada por Evaluecon, la selección del encuestado fue por rutas aleatorias.
El método de recogida de información fue la encuesta telefónica, que se realizó a través de la respuesta a un cuestionario a los sujetos seleccionados. La construcción del cuestionario estuvo a cargo de un grupo de especialistas que trabajaron de manera interdisciplinaria. Las variables incluidas en el estudio fueron: ocupación, consumo de medicamentos, medicamentos consumidos por prescripción y sin ella, cumplimiento del tratamiento, vías de recepción de la información sobre medicamentos y criterio sobre la misma.
Entre las conclusiones luego de las encuestas realizadas, el trabajo de Evaluecon destacó que, si ya es difícil poder vivir en Mendoza para un empleado del sector formal de la economía que tiene un salario promedio, la situación es mucho más difícil para un “anciano” con un patón de consumo distinto y donde tiene una demanda totalmente inelástica (difícil de reemplazar) de algunos de los productos que consume.

