Blanqueo de capitales: la idea clave que parece maldita por el destino político
Nuevamente, y como sucede desde hace dos años, el Congreso frenó la posibilidad de avanzar con el blanqueo de capitales no declarados. Y a esta altura parece un tema casi maldito. Aunque tanto para este gobierno como para el anterior era un capítulo fundamental para solucionar un problema clave de la economía argentina (la falta de dólares) y que hay cierto acuerdo, curiosamente, entre libertarios, cambiarios, peronistas mixtos y kirchneristas; no puede avanzar.
Incluso se trata de una alternativa con el aval del Fondo Monetario Internacional (FMI), desde donde en general no admiten este tipo de ayudas para mejorar malas performances cambiarias, financieras y fiscales. Sin embargo, en Argentina la situación es tan desesperante desde hace años, que siempre hay alguna excepción desde el organismo hacia estas playas.
El FMI ya le había dado el visto bueno a Sergio Massa en septiembre del 2022, para que avanzara en una iniciativa de este tipo; la que luego fue presentada en noviembre de ese año ante el Congreso Nacional por el entonces ministro de Economía.
En aquellos tiempos, Massa contaba con cierto nivel de diálogo con bloques opositores como el jefe de Diputados del PRO Cristian Ritondo y algún que otro legislador provincial; fruto de su faena anterior como presidente de esa Cámara durante la primera parte del gobierno de Alberto Fernández.
Massa justificó el llamado a blanqueo de capitales en la firma del acuerdo de intercambio de información financiera y bancaria entre el país y los Estados Unidos; tratado que debería comenzar a ejecutarse en septiembre de este año pero que aún viene flojo de papeles.
En el acuerdo, y ante la amenaza de recibir Argentina información calificada de argentinos con dineros no declarados en aquel país, Massa envió un proyecto de ley al Congreso para darle la oportunidad a los residentes y no residentes en situación compleja de blanquear aquellos bienes financieros de los que la AFIP no tenía registro local.
El acuerdo ingresó en el Congreso, fue cajoneado durante meses y recién en julio pasado el entonces presidente de la Comisión de Presupuesto de Diputados (dependencia muy de moda últimamente), Carlos Heller, habilitó y defendió su tratamiento. Pese a que el proyecto contaba con el apoyo de casi todo Cambiemos, no eran tiempos políticos para acuerdos de ningún tipo en el Congreso; con lo que su debate resultó fallido.
El Congreso prácticamente no trabajó durante el 2023, y la intención de Massa quedó flotando en el aire de aquella Comisión que comandaba Heller. El blanqueo hubiera sido el año pasado más que útil. Desde Economía se pensaba en aquel tiempo en ingresos fiscales por entre 3.000 y 6.000 millones de dólares, dinero que hubiera ido directamente a las arcas del Banco Central en tiempos de sequías impiadosas.
Se sabía que tanto Massa como Patricia Bullrich o Javier Milei intentarían nuevamente avanzar con un blanqueo. Incluso era un tema que estaba en la plataforma electoral desde el primer momento. Y con características similares. Obviamente Massa pensaba revitalizar el proyecto que ya había sido enviado al Congreso, mientras que los otros dos candidatos hablaban abiertamente en campaña de lanzar el blanqueo más generoso que haya existido en la historia económica reciente del país.
Milei incluso justificaba la propuesta no sólo en un blanqueo en sí mismo, sino en una especie de proyecto de perdón a todos los argentinos y residentes que debieron esconder sus ahorros para resguardarse de la rapiña de los años oscuros del peronismo y el macrismo.
Así fue. Con su victoria, Milei presentó en sociedad su idea de blanqueo de capitales no declarados que integró el capítulo fiscal del proyecto de ley "omnibus" o "Bases"; junto con la moratoria impositiva y las alzas de impuestos. Este régimen presentado por el gobierno abarcaba los siguientes puntos.
- Incluía a "sujetos y bienes susceptibles de regularizarse, para lo cual se debía ingresar un “Impuesto Especial de Regularización”. Tenía que ser "total" contemplándose un “umbral” de bienes no declarados –que podía ser entre el 10% y el 25%, que no dará por caída la adhesión.
- Podría adherir todo tipo de sujetos residentes (personas humanas, sucesiones indivisas y sociedades y similares sujetos del impuesto a las Ganancias -artículo 53 LIG-), que sean considerados residentes fiscales argentinos al 31/12/2023, estén o no inscriptas como contribuyentes ante la AFIP. También aquellos que no sean residentes (cualquier tipo de ente, contrato, o patrimonio de afectación) por sus bienes ubicados en Argentina o por las rentas que hubieran obtenido de fuente argentina.
- Se permitía la adhesión de personas humanas no residentes, pero que hubieran sido residentes fiscales en Argentina antes del 30/11/2023 y que, a dicha fecha, hubieran perdido tal condición.
- El plazo de adhesión hubiera sido desde su entrada en vigencia y hasta el 29/02/2024, inclusive. La inscripción sería a través de una declaración jurada denominada "Manifestación de Adhesión" anterior al 29/02/2024. Luego, el contribuyente debía presentar la declaración jurada del Régimen de Regularización de Activos hasta el 30/04/2024, inclusive. El Poder Ejecutivo podría prorrogar la vigencia del régimen.
- Los que se inscribieran deberían haber ingresado el respectivo Impuesto Especial de Regularización, incrementado en un 75%.
- Abarcaba todo tipo de bienes, tanto en el país como en el exterior, siempre que hayan sido propiedad hasta el 30 de noviembre del 23.
- El “Impuesto Especial de Regularización” debía determinarse e ingresarse en dólares estadounidenses. Los valores en pesos argentinos serían convertidos a dólares estadounidenses tomando el tipo de cambio “dólar MEP” al 30/11/2023, equivalente a
$858,82. El impuesto se calculaba sobre el total del valor de los bienes, tanto en Argentina como en el exterior, que sean regularizados, con una alícuota del 0% hasta US$ 100.000, y luego del 5% sobre lo que exceda aquel importe. Todo esto teniendo en cuenta conjunto económico y/o grupo familiar.
-Preveía un pago adelantado obligatorio no menor al 75% del Impuesto Especial que debía hacerse hasta el 29/02/2024. El pago del saldo podría realizarse hasta el 30/04/2024, inclusive.
El proyecto tuvo dos reveses. El primero fue cuando a mediados de enero el propio Milei, luego de consultar con Luis "Toto" Caputo, decidió quitar el capítulo fiscal del proyecto "Bases"; bajo la promesa/amenaza de tratarlo una vez que el ómnibus estuviera aprobado, reglamentado y en funcionamiento. No pudo ser. El martes, "Bases" quedó archivada y hoy el destino del blanqueo quedó a la deriva junto con el capítulo fiscal completo. Incluyendo retenciones, moratoria y la suerte de Ganancias para la cuarta categoría.
Hay algo cierto. El Gobierno había ya hablado con el FMI de la alternativa de conseguir divisas por más de 5.000 millones este mismo año fruto del capítulo de blanqueo de capitales, algo que no ocurrirá. Al menos durante la primera parte del 2024. Habrá que esperar a la soja.


