Luis Palma Cané: "Como banquero, yo no le prestaría en este momento a la Argentina"
En las últimas semanas la plaza financiera mostró una relativa calma, con las distintas cotizaciones de dólar contenidas o con tendencia bajista, los bonos subiendo fuerte en muchos casos y, consecuentemente empujado el riesgo país a la baja, quebrando los 1000 puntos básicos por primera vez en los últimos cinco años.
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Pero aún en este escenario de pax cambiaria, algo que en Argentina siempre es sinónimo de aire para el gobierno de turno, la agenda de prioridades en materia económica y social empieza a poner cada vez más el foco en la actividad económica y la necesidad de reducir la pobreza.
En diálogo exclusivo con MDZ, el economista y consultor, Luis Palma Cané, valoró la baja de la inflación y los cambios que se está impulsando la administración de Javier Milei, pero alertó que, en apariencia, para el Gobierno con eso está bien, que alcanzar más rápido el equilibrio fiscal es sano y bueno, pero "eso no es así porque con 60% de pobreza, hay algunas cosas que hay que replantear, se necesita crecimiento", enfatizó.
El economista se refirió también al vínculo con el FMI y qué puede pasar en el frente de la deuda soberana, los tiempos para levantar el cepo cambiario y por qué todavía no llegan las inversiones que el Gobierno espera como si fuera agua en el desierto.
-En los últimos días se observa cierta volatilidad en los mercados, tanto cambiario como en bonos, con movimientos en el riesgo país. ¿Qué está pasando?
-Hay cierto optimismo porque el mercado ve que el programa es el camino correcto y entonces ahí se producen puntos dentro de la volatilidad que mejoran los activos. Ahora, el mercado mira y tiene paciencia, pero también necesita un programa. Hoy no hay programa, hasta ahora lo único que tenemos son herramientas anti inflacionarias ortodoxas. No hay nada raro acá, se baja el gasto, se baja la emisión, se sacan los pesos y la inflación baja.
Hay una recesión muy fuerte, mucho más fuerte de lo que dice el Gobierno, que dice que hay crecimiento heterogéneo, puede ser en un sector y en el resto no. Y el mercado está optimista porque, de nuevo, el camino es el correcto. Uno de los peores males que tenía la economía argentina durante los últimos 60 años, con siete crisis, fue el déficit fiscal. Si uno toma todas las crisis desde el Rodrigazo (1975) para acá, la puerta de entrada a la crisis fueron déficits fiscales superiores al 8% del PBI. Y acá veníamos en 6 o 7%. Es decir, íbamos derecho a otra crisis.
Hay que tener cuidado, tampoco tirar manteca al techo, falta mucho. Acá hay un problema y es que lo que es un instrumento antiinflacionario, como la baja del gasto y eliminar el déficit, en vez de ser un medio se está convirtiendo en un fin en sí mismo. Pareciera ser que para el Gobierno con eso está bien, que todo lo que signifique alcanzar más rápido el equilibrio fiscal es sano y bueno, y eso no es así porque con 60% ya de pobreza, hay algunas cosas que hay que replantear, se necesita crecimiento.
-Es cierto que la inflación viene bajando, pero se estabilizó en 3,5%/4%. También actividad y empleo que vienen complicados. ¿Esta es la agenda de 2025?
-Sí, totalmente. Lo que falta acá es un plan integral y simultáneo. Integral, porque tienen que tomar todas las variables que hay en juego, que no es solamente la parte monetaria, sino la parte fiscal, previsional, laboral. Algo se está haciendo, eso es cierto, pero no hay un programa integral y simultáneo como pide la ortodoxia.
Lo que tenemos es una herramienta antiinflacionaria que, por suerte, ha funcionado bien. En muchos países no ha funcionado, la inflación siguió y la recesión aumentó. Acá, obviamente, el nivel de actividad bajó, pero no tanto como podía esperarse. Hemos logrado bajar la inflación, pero no hemos logrado evitar la recesión. ¿Cómo salimos de esto?
Tenemos un problema, el tema fiscal está más o menos resuelto, el problema cambiario, no. Tenemos reservas negativas, compramos de a 50 millones, parecemos Zimbabwe, nos ponemos contentos porque compramos 50 millones de dólares. El tema cambiario junto con la pobreza, son los puntos más débiles del Gobierno.
-El Gobierno habla de sectores en crecimiento, pero son muy puntuales y, además, el consumo cae más del 20%. ¿Se puede empezar a revertir o aún estamos muy lejos?
-El consumo es función del ingreso, tan claro como eso. En la medida que tengamos una pobreza de 60%, en la medida que el desempleo no se vaya corrigiendo, va a ser muy difícil salir de esa baja del consumo. Y hay otra cosa, en el consumo se ha reemplazado el consumo de calidad por consumo de baja calidad, que eso no se mide.
El tema para mí hoy, donde hay que fijarse más que en la parte económica, que ya está jugada, es el tema social. Un 60% de pobreza y un 10% de indigentes, no es sostenible en el tiempo y eso puede conducir a una crisis social, con la violencia clásica de estas crisis sociales, que uno sabe dónde empiezan, pero no dónde terminan. Creo que ahí falta un poco de foco.
-Pero la forma virtuosa de atacar la pobreza es la generación de empleo y está difícil.
-Sí, no hay otra. Para generar empleo hay que generar crecimiento y para generar crecimiento hay que traer inversiones. Con una capacidad ociosa del 50 o 60%, si aumenta la demanda no va a haber inversión inmediata, es llenar la capacidad ociosa. Y la famosa inversión extranjera, no va a venir por ahora.
-¿El RIGI tampoco va a traccionar?
-El RIGI está bien, ayuda, pero son todos artificios. Hay que dar incentivos, pero la pregunta es por qué es a partir de US$200 millones y no 199. ¿Qué tiene de liberal poner un tope a un programa de inversión? De alguna manera, es una mezcolanza que hasta ahora ha tenido éxito y espero que siga teniendo éxito porque es la primera vez que se ha logrado que la sociedad tome conciencia de que la condición necesaria para salir de las crisis era y es, eliminar el déficit fiscal. Pero no es necesaria y suficiente. Hay que complementarla con una reforma integral y simultánea.
-¿Qué esperan los inversores, que levanten el cepo, otras señales?
-La principal señal es que se salga de la recesión, que baje el nivel de desempleo y que se termine con esta fantasía de manejar el tipo de cambio, hay que dejarlo libre. Reconozco que para dejar flotar el tipo de cambio hay que tener un arma, hay que tener reservas y hoy no las tenemos. Pero hay que ir recomponiendo. En el FMI no hay voluntad de darle más plata a la Argentina, pero hay organismos internacionales, el Banco Mundial, el BID, etcétera. La verdad que el esfuerzo lo tenemos que hacer acá.
-¿El crédito de bancos internacionales vía REPO es una alternativa viable o es volver a la década del 80?
-Yo he sido banquero 40 años y te diría que yo como banquero en este momento no le prestaría la Argentina. El riesgo de Latinoamérica es de 180 o 200 puntos básicos y acá estaba en 1400 puntos hasta hace poco (NdR: el viernes se ubicó en 984) ¿Qué tasa le tengo que cobrar para sostener ese nivel de riesgo país (casi 10% por sobre la tasa de EE.UU hoy en 5%). No es sostenible, nadie va a prestar plata a esa tasa.
El Repo está OK pero ¿Repo de qué? ¿Con bonos argentinos? ¿Qué garantía es el bono argentino? Mañana lo defualtea y no sirve para nada. El otro día me dijeron que van a hacer Repo con el oro, pero eso son US$2.000 0 2.500 millones, y van a tener problemas políticos porque la gente no entiende nada, van a decir cómo venden la Patria, todas esas estupideces. De todas maneras, la otra cosa que están mirando es cuándo vamos a terminar con el cepo.
-¿El momento es el verano o en el segundo trimestre cuando empiecen a entrar los dólares la soja?
-No tengo idea, lo que sí sé es que para eso, como mínimo, tiene que haber dólares por el 50 o 60% de la base monetaria, del circulante, por si hay una corrida. Nunca hay una corrida del 100% del billete doméstico. Con eso yo puedo decir, ‘mire, haga lo que quiera, yo tengo las reservas como para atacar esto, no tengo problema’.
El Gobierno dice yo levanto el cepo, pero lo voy a levantar de manera que no haya cimbronazo y eso es una fantasía. Lo que podemos discutir es el grado del cimbronazo. Pero pensar que un país como éste, que no tiene moneda, va a evitar un cimbronazo
no es lógico.
Si no se saca el cepo, no va a empezar a despegar. La pregunta es ¿se puede sacar de un saque o lo lógico es ir aliviándolo? Yo lo desarmaría de a poco. No me imagino, por más que tengamos 10.000 millones de dólares de reserva, que de un día para otro se levante el cepo. Entonces, vamos de a poco, vamos levantando esto, hacemos un dólar mezcla.
-¿Esta vez podemos salir de la crisis? Se habla mucho de los 90 pero todos sabemos cómo terminó.
-Empecemos por ver por qué se fracasó en la década del 90, y fracasó porque no terminaron de atacar el déficit fiscal. Teníamos un tipo de cambio fijo, con un déficit fiscal creciente. Teníamos un tipo de cambio fijo, uno por uno, pero resulta que cada vez había más pesos. Entonces, la presión sobre el peso cada vez fue más grande hasta que hizo boom, más toda la parte política.
-¿Ahora sería distinto si se mantiene el equilibrio fiscal?
-Acá tenemos un problema, el tema fiscal está más o menos resuelto, el problema cambiario, no. Tenemos reservas negativas, compramos de a 50 millones, parecemos Zimbabwe, nos ponemos contentos porque compramos 50 millones de dólares. El tema cambiario junto con la pobreza, son los puntos más débiles del Gobierno.
-¿Cuál es la condición para llegar a un acuerdo con el FMI? En 2025 hay que pagar vencimientos importantes.
-Son unos 4500 millones de dólares y se pagará con roll over (renovación por nueva deuda), que es una forma de pagarlo. Ya con el roll over tenemos un problema porque no todos quieren que se le renueve al país. La única posibilidad en el corto plazo, a mi juicio, es que el Fondo dé alguna ayuda adicional a la Argentina. Remarco lo de adicional porque Argentina es el principal deudor del Fondo, La única forma es que gane Trump y fuerce al Fondo - tiene 2/3 de los votos-, como lo hizo en la época de Macri, a que le preste 5.000 o 10.000 millones. Eso sería un empujón muy importante para solucionar el tema cambiario, porque los condicionantes que le pondría el Fondo no serían problema hoy en la Argentina.
Si gana el Partido Demócrata, no creo que haya mucha voluntad de conseguir dólares y seguir financiando a la Argentina. El partido Demócrata es mucho más duro en eso. Pero, por otro lado, Trump puede desatar una guerra comercial que nos mata.
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