No todo lo que reluce es oro: el lado B del swap con China (parte I)
La anemia de reservas internacionales obliga al gobierno del Frente de Todos, con tal de llegar a las elecciones, a coquetear con los chinos y los norteamericanos, quienes precisamente protagonizan una intensa puja por la hegemonía global. En este contexto, el rol chino, al estilo de prestamista de última instancia, viene siendo seguido de cerca, no sólo por Washington sino también por varios centros de estudios internacionales, y si algo tienen claro, es que nada es gratis para Beijing.
Diversas investigaciones dan cuenta que China ha creado un nuevo sistema global para préstamos de rescate transfronterizos a países en dificultades. Pero lo que es más importante, han descubierto que la red de líneas de intercambio global (swap) del Banco Popular de China (PBoC) se ha utilizado mucho como mecanismo de rescate financiero. Estas operaciones involucran más de US$170.000 millones en apoyo de liquidez de emergencia a países en crisis.
Además, bancos y empresas estatales chinas han otorgado US$70.000 millones adicionales en préstamos de rescate para apoyar la balanza de pagos. Se calcula que distintas entidades oficiales chinas han realizado más de 70 préstamos de emergencia a 13 países. La mayoría estaba denominada en dólares y permitía el uso de los fondos para repagar deudas existentes, incluyendo a entidades chinas.
Mundo multipolar
De modo que en total, los rescates de China en el exterior representan más del 20% de los préstamos totales del FMI durante la última década y los montos de los rescates están creciendo rápidamente.
Sin embargo, estos préstamos de rescate de China difieren de los de los prestamistas internacionales de último recurso en que son poco transparentes, tienen tasas de interés relativamente altas y están dirigidos casi exclusivamente a los deudores de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. Los expertos advierten que todo esto tiene implicaciones para el sistema financiero y monetario internacional, que se está volviendo más multipolar, menos institucionalizado y más opaco.
Un reciente informe realizado por investigadores de AidData, el Banco Mundial, la Escuela Kennedy de Harvard y el Instituto Kiel para la Economía Mundial, da cuenta que a fines de 2021, China había realizado 128 operaciones de préstamo de rescate en 22 países deudores por valor de US$240.000 millones. En 2010 menos del 5% de la cartera de préstamos en el extranjero de Beijing fue en apoyo de países en dificultades.
Pero en 2022 esa cifra se disparó al 60%. Así, China ha respondido a la creciente ola de sobreendeudamiento alejándose de los préstamos para proyectos de infraestructura y aumentando las operaciones de apoyo de liquidez. Casi el 80% de sus préstamos de rescate de emergencia se emitieron entre 2016 y 2021.
Modalidades de apoyo
Beijing no ofrece rescates a todos los prestatarios de su iniciativa, en apuros: a los países de ingresos bajos se les suele ofrecer una reestructuración de la deuda que implica un período de gracia o una extensión de la fecha de pago final, pero no dinero nuevo, mientras que los países de ingresos medios tienden a recibir dinero nuevo, a través del apoyo de la balanza de pagos, para evitar o retrasar el incumplimiento. Los países de ingresos medios representan el 80% del total de préstamos en el extranjero de China (US$500.000 millones).
Lo que se observa también es que China ha canalizado fondos de rescate a países con bajos niveles de reserva de divisas y calificaciones crediticias soberanas débiles. Hasta la fecha, ha realizado operaciones de préstamo de rescate en 22 países, incluidos Argentina, Bielorrusia, Ecuador, Egipto, Laos, Mongolia, Pakistán, Surinam, Sri Lanka, Turquía, Ucrania y Venezuela.
Los investigadores destacan, además, que pedir prestado a Beijing en situaciones de emergencia no es barato: mientras que un préstamo de rescate típico del Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene una tasa de interés del 2%, la tasa de interés promedio asociada a un préstamo de rescate chino es del 5%.

