Juicio histórico

Los detalles del juicio que Argentina perdió en Nueva York por la nacionalización de YPF

El fallo de la jueza Loretta Preska acerca al país al momento en que tendrá que meter la mano en la billetera y resarcir a los litigantes en el juicio por la nacionalización de la petrolera. Impulsado por Burford Capital, la demanda podría superar los US$ 7000 millones.

Carlos Burgueño
Carlos Burgueño viernes, 31 de marzo de 2023 · 15:22 hs
Los detalles del juicio que Argentina perdió en Nueva York por la nacionalización de YPF
Foto: Télam

La jueza Loretta Preska falló en contra del gobierno argentino en la causa que el fondo buitre Burford inició contra Argentina por la manera en que se renacionalizó YPF durante el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Sin embargo, la jueza del Distrito Sur de Nueva York liberó de responsabilidades a la petrolera, protegió sus activos, y también deslindó de responsabilidades al Grupo Petersen por la operación.

Según el fallo conocido esta mañana, decisión sobre la que Preska demoró casi 10 meses en decidir y publicar, y que demandó unos 11 años para su resolución de primera instancia. La demanda fue iniciada por los fondos Burford y Eton Park e incluyen una potencial indemnización a los demandantes por entre US$ 7000 y US$ 19.000 millones, monto que ahora deberá ser definido por la sucesora del juez Thomas Griesa en el tribunal de Manhattan.

Argentina podrá igualmente apelar la decisión de la jueza, y recurrir a la corte de Nueva York y, si aún persiste el fallo en contra, a la Corte Suprema de los Estados Unidos, tribunales en los que el país tiene poca fortuna, ante la memoria reciente del juicio de los fondos buitres contra el país por la causa derivada del default del 2001.

Además, se abre ahora una instancia de mediación, en la que no hay que depositar demasiadas esperanzas, dada la falta de recursos en el Tesoro para afrontar las consecuencias del fallo.

Antecedentes

El 16 de abril de 2012 culminaba el proceso de reingreso de la petrolera al dominio del estado nacional, terminando con la gestión de Repsol en la petrolera.

Unos años después, y cuando ya el gobierno kirchnerista había cerrado la negociación para que los españoles expulsados no hicieran juicio y cobraran al contado su salida por unos U$S 6.500 millones, el fondo Burford, especializado en litigios complejos, se enteró que en unos tribunales madrileños se encontraba una causa por quebrantos de uno de los socios privados de la petrolera.

Burford reclama por los supuestos daños que el pago a los españoles de Repsol le provocó al 49% restante de los accionistas de la petrolera, luego de la nacionalización de 2012.

Ese dinero iría, en parte (unos US$ 1.000 millones) a las arcas del fondo Burford. Aún es un misterio (aunque hay sospechas de todo tipo) sobre quiénes son los dueños de los derechos de los otros millones de dólares que el país deberá liquidar. Algunas de esas especulaciones hablan de fuertes (y muy serias) vinculaciones políticas locales de los propietarios de las acciones, que reclaman por los derechos de ese dinero. Desde la Argentina hay pocas expectativas favorables.

La demanda se inició por la expropiación de la mayoría de las acciones de la petrolera, pero a nombre de las empresas españolas Petersen Energía y Petersen Inversora, dos compañías hoy en quiebra, abiertas por el Grupo Petersen en los días en que era socio por el 25% de YPF y a partir de que el expresidente Néstor Kirchner los hizo entrar como parte de la petrolera.

El Grupo Petersen hoy está absolutamente fuera del reclamo y de los derechos a cobrar, situación que está judicialmente aclarada en la Justicia española y reconocida por los propios Burford que desistieron de reclamarle a Petersen.

El gran misterio, por ahora, en esta megacausa es quién es el socio de Burford en los reclamos. Esta persona (o personas) o sociedades recibirán, si Argentina pierde el juicio, miles de millones de dólares que tendrá que pagarle el país.

Para agregarle misterio a la causa, el 19 de junio (luego de la audiencia), Burford anunció a sus accionistas la venta del 15% del juicio en US$ 66 millones. En esa operación, el fondo de capitales ingleses, especializado en hacer juicios luego de renacionalizaciones fallidas, la valuación que se le aplicó al caso fue de US$ 440 millones, en lugar de los US$ 3.000 que se reclaman en los tribunales de los Estados Unidos.

El fondo buitre

Burford no es especialista en inversiones financieras (mucho menos en el mundo energético o petrolero), sino que su especialidad son los megajuicios por demandas millonarias, en general, a compañías en quiebra o empresas en bancarrota que tienen demandas anteriores sin definir y que necesitan efectivo para enfrentar su cierre o concurso.

Fue el caso de Petersen, que luego de la renacionalización del 51% de YPF en mayo de 2015, quedó sin poder sostener la compra del 25% que había acordado en los tiempos de Néstor Kirchner, y se vio obligado a presentarse en concurso.

El expresidente Néstor Kirchner junto al actual mandatario Alberto Fernández, en sus épocas de jefe de Gabinete.

Antes dejó claro que no podía seguir adelante sosteniendo ese porcentaje por la manera en que se decidió reestatizar la petrolera y la prohibición explícita del Gobierno argentino de redistribuir dividendos en la nueva YPF.

La causa se basa en el reclamo de Burford por la forma en que se nacionalizó la petrolera sin realizar una Oferta Pública de Adquisición (OPA), tal como figuraba en el estatuto definido en 1993, durante la privatización impulsada en la presidencia de Carlos Menem.

Allí el país se comprometía en la Bolsa de Comercio de Nueva York a que cualquier operación de adquisición posterior de una porción de la petrolera argentina obligaba a hacer una oferta por el total de las acciones del mercado.

La demanda fue iniciada por un especialista mundial en este tipo de batallas: el fondo Burford Capital, dedicado a comprar juicios alrededor del mundo a particulares y compañías en crisis, pero que tienen causas más o menos sólidas para litigar en los tribunales internacionales.

Lo que ofrece Burford es dinero al contado, a cambio de la venta de la totalidad o parte de los derechos de estas causas. Burford, un gigante financiero con espaldas amplias, luego aplica el profesionalismo de sus abogados internacionales, con toda la paciencia del mundo para esperar los fallos finales. De hecho, esta causa comenzó a ser negociada por Burford en junio del 2013; con lo que pudo esperar una definición desde hace ya nueve años.

El reclamo original del fondo es por los supuestos daños generados al resto de los accionistas de la petrolera argentina, luego del pago que se le hiciera a los españoles de Repsol por la reestatización del 49% de YPF en 2012.

Burford le había comprado a dos empresas españolas, Petersen Energía S.A.U. y Petersen Inversora S.A.U. (sin vinculaciones ya en ese momento con el grupo argentino Petersen), el privilegio de presentar un caso contra la República Argentina y contra YPF, luego de la expropiación de Repsol en 2012.

Petersen y Repsol

Finalmente, el 11 de julio, la compañía anunció que había comprado al fondo estadounidense Eton Park Capital una participación del 70% en un caso similar presentado contra el soberano e YPF en 2016.

Según comenta el especialista Sebastián Maril, “Burford tiene derecho al 70% de una posible sentencia favorable en el caso de YPF por el cual pagó US$ 15 millones más los gastos. Burford estima que el valor del caso de YPF es de US$ 800 millones y ya ha realizado transacciones en el mercado secundario por una ganancia de US$ 121 millones. Al 30 de junio de 2018, Burford ya había vendido a inversores institucionales el 28,75% de los derechos de litigar contra YPF por US$ 136 millones”.

Para todos será un gran negocio, en el caso que la Corte Suprema de EE.UU. vuelque la balanza a favor de los litigantes. El fallo global podría llegar a los 2.000 millones de dólares de capital, más los intereses que fije el tribunal primario, más los gastos generados por toda la causa.

Según la jurisprudencia que quedó por el juicio a los fondos buitre, el dinero global podría llegar a los US$ 2.500 millones, o aún más. Ese dinero deberá ser pagado por el Estado argentino y no por la petrolera, ya que fue el Gobierno el responsable máximo de la operación de reestatización.

Los dólares irían, en parte (unos US$ 800 millones) a las arcas del fondo Burford. Profesionalmente es imposible que desde Burford o cualquier tribunal de los Estados Unidos den los nombres del resto de los socios del fondo litigante, ya que hay un resguardo absoluto de parte de la jurisprudencia norteamericana de mantener a los accionistas en secreto.

Sólo por pedido expreso de algún juez local, algún colega norteamericano accedería a entregar esa información. Dependería de los tribunales locales. El Grupo Petersen hoy quedó de manera formal, absolutamente fuera del reclamo y de los derechos a cobrar, con lo que el gran misterio (por ahora) de esta megacausa es quién es el socio de Burford en los reclamos. 

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