Por qué bajó el dólar blue y cuándo volverá a subir según los mercados
¿Está barato el dólar a $890? Solo el futuro inmediato lo dirá, aunque la historia argentina ya dio suficientes ejemplos de lo que puede venir después de una baja del precio del dólar blue. Mucho más cuando el billete verde queda con su cotización paralizada o a la baja en medio de un proceso inflacionario como el que vive hoy Argentina con un proyectado de 180% anual.
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Las razones de por qué el dólar blue bajó a $890 después de haber trepado por encima de $1000 son múltiples y, en algunos casos, complejas. Desde hace semanas el Gobierno y Sergio Massa activaron una campaña del miedo en la city porteña con allanamientos, investigaciones a cueveros conocidos y no tanto, como el caso del croata Ivo Rojnica, y patrulleros de la Policía Federal en las esquinas del centro porteño y algunos barrios clave.
Massa logró un efecto inmediato con la baja del dólar y el establecimiento de una cotización que entró en pausa hasta después de las elecciones. “No es momento de dar batalla”, reconocieron algunos operadores ante el temor a ser allanados.
Esas presiones sobre el mercado no fueron las únicas razones de la baja que ayer se profundizó, pero que no tiene garantía de permanecer en lo inmediato. Los dólares financieros se pusieron en línea y también arrastraron una baja del blue. Se sabe que la cotización del MEP y el CCL impactan más tarde o más temprano en el blue y eso también se vio ayer en el mercado.
A ese efecto también aportó el incremento de la venta de dólares para cubrir gastos, como el pago de liquidación de tarjetas de crédito por parte de quienes se dolarizaron y hoy no tienen pesos suficientes.
Mientras el mercado no está totalmente convencido de esta tranquilidad a la baja que vive el billete verde, hay elementos que la política aportó para justificar el actual status quo. La elección, al menos en las mediciones que se conocen hasta ahora, muestra una paridad que favorece un panorama mas equilibrado, tanto en el caso que gane Javier Milei como Sergio Massa.
“El cepo se levanta a fin de 2024, después de acumular reservas”, fue el mensaje de Massa de esta semana. Eso significa que no habría cambios bruscos para llevar a cero la brecha hoy superior al 100% y que el mercado tendrá mas tiempo para hacer el cruce a un valor real del dólar.
Massa también sumó una definición que ayer impactó en el mercado: su ministro de Economía no será de Unión por la Patria sino de otro espacio político. Los nombres que circularon incluyeron desde Martín Redrado hasta el propio Carlos Melconian. Nada es seguro, pero la sola mención de un apartamiento de la línea económica del kirchnerismo sumó algo de calma al billete.
Sobre Milei soplan vientos similares: el libertario dice que no cambió su idea de marchar hacia una dolarización, pero todo indica que ese camino, de existir, será más largo que lo anunciado. Al menos ese proceso no arrancará hasta que no se resuelva la bomba que implica la deuda en Leliqs del Banco Central. Es otro elemento que aportó a la sensación de que un mega salto en el valor del dólar no sería inmediato.
Frente a todas esas sensaciones que llamaron a la calma, está la realidad de la crisis económica argentina que puede aportar un estallido en cualquier momento. La inflación de octubre puede llegar a estar un par de puntos más abajo que el peligroso 12,7 % de septiembre, pero los primeros números de noviembre ya comenzaron a acelerar las alarmas una vez más.
En la medición que realiza el estudio de Orlando Ferreres, la primera semana de noviembre ya arrojó una inflación mensualizada de 7,8%. Si se mide solo esa semana, el incremento es de 3,9%, casi un récord nuevamente. Sería raro que, una vez despejado todo el componente electoral y las presiones que el oficialismo le metió al mercado en la campaña, el dólar no acompañe a la inflación. Si todo sube, no existe razón para que el dólar - que es un precio más de la economía - se quede quieto.
Argentina está en un encrucijada difícil y el dólar ya cruzó la barrera de los $ 1000, por lo que cualquier reacción habría que pensarla por encima de ese nivel.
Esta semana la calificadora Moody’s, una de las mas duras a la hora de analizar la situación argentina, lanzó un informe alarmante. Allí fijó para el futuro cercano cinco realidades que creen pueden activarse:
- Un ajuste macrofiscal es inevitable para cualquier candidato que gane la elección;
- El riesgo de un nuevo default en 2024-2025 por la presión de la deuda, incluidos los bonos de la renegociación que llevó adelante Martín Guzmán;
- Creen que se complicará el crédito para las empresas, en un contexto donde el sector público absorbe hace tiempo toda la capacidad de los bancos;
- También anticipan que se incrementará el riesgo de los bancos con presión sobre depósitos;
- Finalmente, habrá más presión sobre los precios con inevitables cambios de tarifas y subsidios en los servicios públicos y el sector energético.
Difícil pensar entonces que, tras las elecciones, el actual panorama pueda mantenerse en un contexto donde las presiones salariales se multipliquen y la realidad de los atrasos en precios vuelvan a escena. El gobierno cerró - por ahora - la renovación del programa de Precios Justos con una suba de 5 % mensual. Con Massa o con Milei, esa situación no podrá garantizarse más allá del 20 de noviembre y no está claro que las promesas de evitar una devaluación inmediata puedan ser cumplidas.


