Costo de vida

Ahorro: qué hacer con los bienes que sí o sí necesitamos comprar

Además de los alimentos, hay productos de primera necesidad que es preciso comprar pese a sus precios. Es el caso de los medicamentos, las naftas y las tarjetas de crédito. Estrategias para cubrirse.

Diana Chiani
Diana Chiani miércoles, 8 de noviembre de 2023 · 18:51 hs
Ahorro: qué hacer con los bienes que sí o sí necesitamos comprar
Los medicamentos están entre los consumos que no se pueden postergar Foto: Shutterstock

Si uno toma un medicamento de manera crónica y con prescipción permanente, sabe que cada vez que deba “renovarlo” será mucho más caro y, desde hace un tiempo hasta los de mayor consumo con precios antes accesibles ya no lo son. Incluso con los descuentos que ofrecen las obras sociales, que hoy se encuentran en tela de juicio y que dejan afuera productos esenciales como los protectores solares que hoy rondan los $10.000.  

Al igual que los remedios, hay diversos bienes que no podemos evitar adquirir y –en un contexto inflacionario- interpelan el bolsillo de manera cotidiana. Sin pensar en casos extremos en los que, con excepción de la comida, todo puede dejar de comprarse, tampoco es sencillo escapar del ticket de la nafta, no pagar la cuota de la escuela o la de la tarjeta de crédito o atrasarse en el pago de los servicios sin que sean cortados.

De este modo, y pese a que tanto el combustible como los servicios están subsidiados, afrontar éste y otros consumos se hace cada vez más complicado. De hecho, la baja en el consumo se percibe también en estos rubros, así como la búsqueda interminable de descuentos y alternativas más económicas de –por ejemplo- calefacción o refrigeración.

Llevar el auto al taller o hacer el mantenimiento es otras cuestiones que es preciso afrontar sin más y que implica erogaciones altas dentro de un presupuesto mensual. Aunque en este caso se trata de imprevistos que pueden descalibrar las cuentas de uno o más meses, por fortuna no son consumos que se realicen de manera cotidiana.

El dilema de los medicamentos

En este marco, el economista y director de International Value Group, Daniel Garro, expresó que para determinar qué es necesario en nuestra vida y qué no, la primera clave es hacer un presupuesto lo más meticuloso posible. “Una vez realizado hay que quitar todo lo que no es estrictamente necesario”, precisó el especialista. Para determinarlo, es importante responder a la pregunta si ese gasto nos cambia o no la vida.

Aunque no se pueden postergar, hay alternativas para ahorrar en medicamentos.

Si la respuesta es no, entonces puede quitarse. De este modo, si necesitamos un medicamento no será posible quitarlo de la lista, pero sí se pueden encontrar alternativas más económicas. La primera tiene que ver con buscar la droga y preguntar por opciones más económicas y la misma función (no obviar consulta médica cuando se trata de una afección compleja). En este caso, los que tienen obras sociales deben ser constantes en los pedidos de las recetas para no llegar al momento de la compra sin el descuento correspondiente.

En este punto, el economista de la consultora Evaluecon, José Vargas, también recomendó armar un botiquín con tiempo con el fin de no tener que salir a la farmacia de guardia y ampliar las opciones. Adelantar consumos de antialérgicos o antigripales si sabemos que los consumiremos e –incluso- solicitarlos al médico con tiempo es otra manera de atemperar el batacazo.

La atención médica y los gastos para la salud se llevan en torno al 10% del presupuesto de una familia según la Canasta Básica Total relevada por Evaluecon y, en octubre, promedió una erogación de unos $17.000 para una familia tipo sin tener en cuenta tratamientos permanentes. Alimentos y Bebidas se llevan el 37% en líneas generales y una familia tipo debió destinar $80.500 (incluidos elementos de limpieza y tocador).

Pros y contras de la tarjeta de crédito

Tanto Garro como Vargas anticipan un 2024 no solo difícil sino con mayores niveles inflacionarios que podrían llegar al 20% en diciembre y enero, dos meses estacionales. Por este motivo, Garro insistió con la realización del presupuesto de manera estricta, así como en no dejar que se escapen los pesos en cuestiones que no se necesitan en realidad.

La tarjeta de crédito tiene puntos a favor y en contra

Por su parte, el economista de Evaluecon destacó que si bien hay rubros o servicios que no podemos dejar de comprar pese a los aumentos, siempre se pueden implementar estrategias para ahorrar. El adelantamiento de consumo para quienes pueden, así como el aprovechamiento de los planes estatales como Ahora 12 con clave en este punto.

Así, pagar con tarjeta en cuotas sin interés tanto en la compra del súper como en el llenado del tanque son opciones para tener en cuenta ya que es una manera de ganarle 30 días a la inflación. Eso sí, es preciso tener en cuenta el Costo Financiero Total, así como no utilizar la tarjeta para cubrir déficit.

Es decir que esta estrategia es útil para quienes tienen la posibilidad de pagar el total de la deuda, pero no si luego se estará tan jugado que solo se podrá saldar el mínimo. Se sabe que el mínimo de la tarjeta es uno de los financiamientos más costosos e “infinitos” que puede haber. Para quienes están en esta situación –otro consumo que no puede esquivarse- Garro sugirió buscar un préstamo más económico.

En los últimos meses, el Gobierno nacional ha lanzado créditos para jubilados, asalariados y monotributistas a tasas subsidiadas. De este modo, una recomendación es canjear deuda cara por otra barata y, con los préstamos estatales, pagar el total de las tarjetas o de alguna otra deuda con intereses altos y quedarse con un crédito más amable que se terminará licuando con la inflación.

Archivado en