Temor por una devaluación: ¿Sergio Massa se fabreguizó?

Temor por una devaluación: ¿Sergio Massa se fabreguizó?

La experiencia de 2013/14 con Axel Kicillof y Juan Carlos Fábrega bajo la segunda administración de Cristina Fernández de Kirchner muestra algunos calcos de la actualidad. En el mercado temen por una secuela, aunque la primera tampoco terminó bien.

Jorge Herrera

Jorge Herrera

El Banco Central (BCRA) no para de perder reservas. Entre julio y los primeros cinco días de agosto (último dato oficial) vendió casi US$2.000 millones. Pero en esos pocos días de agosto se le fueron cerca de US$700 millones, lo que habla de la sangría que se está viviendo en el edificio de la calle Reconquista. Diversas estimaciones privadas dan cuenta de que hace rato están arañando el fondo de la olla ya que poco más de US$600 millones de reservas netas pero ya con niveles negativos en términos de reservas líquidas disponibles. De ahí que surgieron rumores sobre el uso de los encajes privados (vinculados a los depósitos privados en dólares) y desde el Central salieron a poner paños fríos explicando que estaban usando divisas del swap chino.

Lo cierto es que ante semejante pérdida de reservas resuenan las advertencias y las presiones sobre una inexorable devaluación. Y si bien las brechas cambiarias bajaron desde la asunción de Sergio Massa, la tensión cambiaria persiste. Por eso vuelve, una vez más, a la escena diaria la experiencia Fábrega.

Por lo pronto, en el BCRA ajustaron el ritmo de devaluación diaria y tras mantenerlo en un 4,2% mensual en mayo y junio, en julio lo elevaron al 4,8% y ya en lo que va de agosto trepó al 6,7%. Y hoy el tipo de cambio bilateral apenas luce apreciado en un 4,5% respecto del promedio histórico, según cálculos del Estudio Broda.

¿Por qué se trae de nuevo el caso Fábrega? Vale recordar que se trató de una devaluación, durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, a comienzos del 2014 cuando crujía el andamiaje macro. Ahí se pasó de un tipo de cambio oficial de poco más de $6,8 a uno de más de $8. Fue una devaluación de más del 16%. Pero a diferencia de la situación actual, Fábrega a cargo del BCRA, con Axel Kicillof en el Palacio de Hacienda, tenía un stock de reservas netas de más US$17.600 millones, que al mes se redujo a poco más de US$15.200 millones. Hoy ese monto es de menos de US$700 millones.

Juan Carlos Fábrega.

Claro que en dicha oportunidad el tipo de cambio bilateral estaba mucho más apreciado que hoy, ya que estaba más de un 28% por debajo del promedio histórico, y tras la devaluación quedó a solo un 10% de ese nivel.

¿Cuál era el contexto macro en 2013? Se profundizaba el deterioro macroeconómico, se intensificaba la pérdida de reservas, se aceleraba la inflación, se acentuaba el desequilibrio fiscal. En noviembre de ese año, sobrevino un cambio de ministros, Jorge Capitanich como jefe de Gabinete y Axel Kicillof como Ministro de Economía. Cualquier parecido con la realidad actual parece pura coincidencia.

¿Qué medidas se tomaron para evitar la devaluación a fines de noviembre del 2013? Se anunció que se buscaría fortalecer las reservas del BCRA. Para ello se anunciaba un financiamiento anticipado de China y de Rusia para obras de infraestructura. Cosa que no se logró. También un rápido acuerdo con el Club de París para reabrir el crédito oficial de los países centrales. Tampoco se consiguió. Un swap con bancos extranjeros por US$2.000 millones. No se logró. La emisión de una letra dólar link del BCRA acordada con las cerealeras fue de escaso monto. Que se iban a adelantar inversiones comprometidas por Chevron en Vaca Muerta (US$940 millones), y una colocación de un bono de YPF (US$500 millones).

En paralelo también se tomaron medidas de índole micro y otras macro. Por el lado de las segundas, se aceleró el ritmo de devaluación y empezaron las ventas de bonos en dólares en el segmento CCL. Por el lado de las medidas micro, se subió del 20 al 35% el impuesto al dólar turista, se aumentó el impuesto interno a los autos de alta gama, se implementaron cupos a las importaciones de autopartes e insumos electrónicos. También se impusieron restricciones a las compras externas con tarjeta vía internet, y se congelaron los precios de 187 productos relevantes de la canasta de consumo masivo.

Como suele decir el economista Miguel Broda, “no aprendimos nada, seguimos aplicando los mismos parches inefectivos sin revertir la crisis de reservas”.

Hoy devaluar no parece ser la opción. Sobre todo porque se haría desde un altísimo nivel de inflación, lo cual aceleraría aún más el proceso inflacionario a niveles insospechados y peligrosos. Lo que queda claro, o en evidencia, es porqué los anuncios de Massa tuvieron sabor a poco y no satisficieron las expectativas. En realidad, han generado más dudas, y no frenan la sangría de reservas.

Si Massa, o sus asesores, intentan imitar la experiencia Fábrega, mejor que revisen la historia. Además se percibe cierta confusión en el equipo económico, según los trascendidos, ya que señalaron que no se podía devaluar sin reservas. Es curioso porque la mayoría de las veces se devalúa para conseguir, precisamente, reservas. Lo que no se puede hacer, nunca, es devaluar sin tener un plan de estabilización sólido y consistente.

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