Cómo ahorrar sin sentir que te estás restringiendo de placer
Casi todas las personas conocen la importancia de ahorrar, pero a muchas se les hace una actividad muy difícil y no pueden mantener este hábito en el mediano o largo plazo. Esto se debe, en gran parte, a que suelen llevar esta actividad al extremo, restringiendo al máximo los gastos destinados al placer, por lo que pasado un tiempo no soportan estas restricciones y vuelven a los hábitos de gastar todos los ingresos mensuales.
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¿Cómo ahorrar sin restringir al máximo los gastos destinados al placer?
Ahorrar sin restringir al máximo los gastos destinados al placer puede parecer algo difícil de hacer, pero eso está bastante lejos de ser así. Es cierto que para ahorrar se debe gastar menos de lo que se ingresa, pero no siempre deben eliminarse al máximo los gastos de ocio y diversión, ya que hay otros egresos de dinero que solemos tener en los que se puede hacer algún ajuste.
Gastos hormiga
Los gastos hormiga suelen ser pequeños montos de dinero que se gastan de manera inconsciente. A primera vista, parecen inofensivos, pero suelen marcar una gran diferencia al finalizar el mes.
Estos gastos suelen ser fácilmente identificables porque se realizan periódicamente, como el gasto que se incurre en una cafetería local y que se hace de manera diaria.
La clave es localizarlos y tratar de reducirlos. Esto no quiere decir que nunca más podamos desayunar en una cafetería, sino que se debe evitar hacerlo todos los días.
Gastos fantasmas
Además de los gastos hormiga, existen los gastos fantasma que son aquellos en lo que los montos suelen ser relativamente bajos y se hacen de manera mensual. Estos son un poco más difíciles de detectar porque suelen pasar desapercibidos, ya que se pagan con débito automático y pertenecen a la categoría de servicios.
Ejemplos hay de sobra, como pueden ser los servicios de streaming como Amazon Prime Video o Netflix, los servicios de música digital como Apple Music o Spotify, entre otros.
Al igual que sucede con los gastos hormiga, los gastos fantasma no deben restringirse del todo, sino limitarse e identificar los que no usamos o los que usamos tan poco que no justifican el dinero que se gasta de manera mensual.
Establecer un porcentaje de los ingresos destinados al ahorro
Lo ideal es empezar con porcentajes bajos. Además, es importante que las metas sean realistas y no excesivamente ambiciosas para no tener que recurrir a recortes drásticos en los gastos que se hacen mes a mes.
También es importante revisar aquellos gastos que no suelen aportarnos placer para ver si hay una posibilidad de reducirlos, como el gasto en transporte para ir al trabajo.
Por último, lo importante de ahorrar no es guardar una gran suma de dinero por única vez, sino que forme parte de un hábito en nuestras vidas, por lo que no hay que olvidarse de darse algún gusto de vez en cuando.