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El sombrío pronóstico de un ex funcionario del FMI sobre el acuerdo con Argentina

"La probabilidad de que el programa se descarrile es alta", advirtió Alejandro Werner, quien dirigió el Departamento del Hemisferio Occidental del FMI hasta el años pasado. El board del organismo se encuentra reunido en Washington.
Foto: Twitter Kristalina Georgieva
Foto: Twitter Kristalina Georgieva

"Los objetivos de política macroeconómica del programa son muy débiles, hay un fortalecimiento insignificante de las instituciones macroeconómicas y una total ausencia de una agenda de reformas estructurales", fueron algunos de los conceptos que formaron parte del sombrío pronóstico realizado por Alejandro Werner, quien dirigió el Departamento del Hemisferio Occidental del FMI desde enero de 2013 hasta agosto de 2021. Además calificó como “decepcionante” el acuerdo preliminar anunciado por Alberto Fernández y Martín Guzmán.

El tratado prevé una reducción del déficit fiscal primario que arrancará con un 2,5% este año, bajará al 1,9% en el 2023 y llegará al 0,9% en el 2024. También se acordó con la institución que el financiamiento monetario sea del 1% del PBI este año, para luego bajar al 0,6% en el 2023 y se reduzca a cero en el 2024, con el objetivo de converger en una situación en la cual no haya más financiamiento sistemático del Banco Central al Tesoro.

El financiamiento será de US$44.500 y se irá desembolsando una vez aprobadas las revisiones de las cuentas públicas que hará el FMI en forma trimestral. También se plantea un objetivo de acumulación de reservas internacionales, con una meta de incremento de US$5.000 millones para este año. Para Werner, el gobierno de Argentina "se conforma con las condiciones mínimas para no caer al abismo", pero "no contribuirá a encaminar al país para salir de décadas de inestabilidad y estancamiento", de acuerdo al actual director del Instituto de las Américas de la Universidad de Georgetown.

Werner cuestionó a Alberto Fernández por "culpar" a gobiernos anteriores por el alto endeudamiento en lugar de emprender políticas para resolver asuntos estructurales "muy profundos", en particular, el gasto público por encima del 40% del PBI. Advirtió además que "la probabilidad de que el programa se descarrile es alta y generará riesgo moral ya que otros países exigirán un trato similar en sus compromisos con la multilateral".

"Parece que, al final, el FMI decidió no convertirse en el odioso cobrador que castiga a Argentina por no poder pagar su deuda, ni en el ogro que impone la dura medicina", dijo. "Al aceptar este acuerdo muy débil bajo la lógica de lograr el 'programa posible' y no el 'programa correcto', el FMI está poniendo su reputación en juego detrás de la agenda económica de las autoridades mientras espera el programa 24 con Argentina", concluyó Werner, un economista mexicano nacido en Buenos Aires en 1967.