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Textiles: inversión récord y comercios responsables de la fuerte suba de precios

Empresarios del sector apuntan que la actividad está en recuperación, pero admiten que aún está casi 20% por debajo de los niveles de 2016. En cuanto a los precios sostienen que la industria viene moviéndose en línea con la inflación pero apuntan que todo se dispara en el canal de comercialización.
Foto: conlagentenoticias.com
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La industria textil e indumentaria  atraviesa un momento de fuerte recuperación luego de los años del macrismo, al punto que este año la inversión en toda la cadena de valor llegará este año a US$235 millones, récord histórico, incluso superior a los US$209 millones registrados en 2011.

Es la proyección que los empresarios del sector hacen para 2022, que alimenta una tendencia que arrancó ya a mediados de 2020, en plena pandemia. Ya el año pasado las inversiones en el sector habían llegado a US$194 millones, sumando más de US$400 millones en dos años.

Esto es sólo en lo que hace a bienes de capital importados, pero si a esto se le suma la inversión en infraestructura, ampliaciones de plantas, obras de tratamiento de efluentes e incluso bienes de capital nacionales como por ejemplo calderas, el monto de inversión llegaría en los últimos dos años a US$800 millones.

El buen nivel de actividad y las inversiones se traducen en una cierta recuperación del empleo, que desde el cambio de tendencia en la producción de los últimos dos años sumó 7570 empleos registrados, una parte menor de los 25.000 puestos de trabajo que se perdieron en el período 2016-2022.

Los datos fueron presentados por la Fundación ProTejer, en un encuentro con la prensa, previo a la Conferencia Textil que tuvo lugar este jueves en un hotel de Pilar, reuniendo a toda la cadena de valor textil e indumentaria.

Números en rojo 

Pese a esta recuperación la actividad aún se encuentra por debajo de los niveles que tenía en 2016 señalaron desde la entidad. "La industria textil está todavía un 18% por debajo del nivel que tenía en 2016", destacaron los empresarios. Y agregaron: "A partir de 2018/19 la actividad entró en caída libre, fue letal".

Considerado por los propios hombres y mujeres del sector como un "termómetro" de la economía cotidiana, la industria textil sufrió en su opinión "la apertura indiscriminada" de la economía. Pero de cara al futuro plantearon "no cambiar de políticas económicas" ante un cambio de gobierno. "Si Argentina no crece 20 o 25 años seguidos, con tecnología e inversiones va a ser difícil salir", remarcaron.

Consultados sobre la fuerte suba de precios de la ropa, el sector que más creció según el IPC con niveles cercanos al 100%, los industriales plantearon que "la industria textil acompañó la inflación" pero el problema está en la "comercialización y el financiamiento". 

En buen criollo, en la etapa de fabricación de algodón, hilados, telas y confección de prendas la variación de precios se movió, con matices, en torno al 80% el último año, pero a partir de ahí los precios se disparan por costos ajenos a la cadena de valor textil e indumentaria y se reflejan en los precios exorbitantes en las vidrieras, en especial en shoppings y grandes corredores comerciales.

Y dan algunos datos. La industria textil sola representa apenas el 8,5% del precio final, cuando a eso se le suman la fabricación de prendas, la marca, etc., llega al 15/16%. Lo que es comercialización, financiación y servicios llega al 35% y hay alrededor de un 50% de impuestos, detallan desde ProTejer.

Consultados sobre la fuerte suba de precios de la ropa, el sector que más creció según el IPC con niveles cercanos al 100%, los industriales plantearon que "la industria textil acompañó la inflación" pero el problema está en la "comercialización y el financiamiento". 

Importaciones a la carta

Otro aspecto que intentaron desmitificar los empresarios es el de la disparada de las importaciones. Pero frente a eso presentaron los datos. "De los US$1.700 millones que importó toda la cadena de valor, unos US$900 millones corresponde a importaciones que se hicieron vía amparo, por lo que no es la industria textil sino la "reventa" comercial y los importadores", apuntaron.

A esto se suma que cuando el Gobierno dispuso el pago de importaciones a 180 días, ahí se generó un costo financiero adicional del 45%, que los importadores volcaron a los precios, por lo que en lugar de pagar las importaciones a $150 por dólar, terminan pagando a $210/220. Todo esto se agrega al precio de la ropa resultado de medidas que el Gobierno tomó casi "pegándose un tiro en el pie".